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Nunciatura se pone las pilas

Renzo Fratini

(Juan Rubio) Al nuncio Fratini no se le acumulan los nombramientos episcopales. Los cambios que se han producido en los últimos meses, tanto en la Congregación de Obispos como en la sede de la residencia de Pío XII, parecen haber influido positivamente para que no se demoren los plazos para proveer diócesis vacantes, algo que venía afectando de forma negativa a las Iglesias locales.

Los últimos nombramientos en Tarazona, Guadalajara-Sigüenza y Ciudad Rodrigo, unidos a los de Jaca, Huesca, Solsona y el auxiliar de Sevilla, son una prueba evidente de que al nuncio Fratini no se le amontona el trabajo.

El ex nuncio Monteiro parece que lo tenía más complicado. Las vías encontradas por Fratini están más expeditas. Habrá que congratularse, porque una Iglesia local no puede estar al vaivén de las políticas y estrategias episcopales. Ha habido muchas diócesis con proyectos paralizados y con situaciones de interinidad que han afectado, sin necesidad, a su ritmo pastoral.

En poco más de dos meses, se han llenado huecos que necesitaban ocuparse. Además, con soluciones dadas en conjunto, como en el caso de Aragón, en donde había más sedes vacantes que ocupadas, lo cual era insostenible.

Algo va cambiando, y para bien. Buscado el perfil que Roma desea para pastorear las diócesis españolas, no es difícil buscar sacerdotes promovidos a la dignidad episcopal. No debieran repetirse los retrasos, que atendían más a caprichos curiales que a necesidades pastorales. Y no conviene ver fantasmas en donde sólo había una lenta manera de ajustar la geografía episcopal.

Ya quedan menos sedes vacantes. Si se echa una ojeada a la Plenaria se advierten muchas caras jóvenes. Habrá más cuando se completen los nombramientos auxiliares pendientes en Valencia, Oviedo, Bilbao y Santiago de Compostela. Se va preparando el panorama de cara a los próximos veinte años.

En el nº 2.740 de Vida Nueva.

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