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La diócesis de Plasencia hace memoria y mira al futuro

(F. J. Pérez Valero) Hace siete años, Plasencia celebraba la llegada de su nuevo obispo, Amadeo Rodríguez Magro. Coincidiendo con esta efeméride, sale a la luz la carta Los ojos fijos en el Señor, en donde repasa sus vivencias al frente de la misma, recuerda su llegada y ofrece un plan pastoral básico. El texto tiene como objetivo “recordar y actualizar” el rumbo de la diócesis, deteniéndose también en la actualidad económica y social del territorio, con un “tejido productivo, comercial y cultural que es aún pobre y no nos ofrece todas las posibilidades que nos gustaría tener”.

En el aspecto espiritual, señala que “evangelizamos en una tierra de hombres y mujeres nobles que, en general, creen y respetan a Dios”, aunque las creencias, señala, estén envueltas a veces en formas “bastante mejorables”. Y explica que “no se puede decir que nuestra situación ambiental sea de abandono de la fe y de la vida cristiana; pero esta tierra padece la progresiva apostasía del hombre moderno, y también se dan entre nosotros los fenómenos de rechazo, marginación o negación de Dios”.

El obispo también pregunta a la diócesis sobre su “esencia”: “¿No será que a lo que hacemos le falta lo esencial? ¿No será que todo suele estar muy bien tramado, que todo apunta bien e incluso que todo lo ejecutamos bien, pero le falta su raíz, que es Jesucristo mismo? Y diseña un plan pastoral en el que distingue tres ámbitos: juvenil, familiar y escolar. “Ámbitos imprescindibles para la tarea de aquéllos que sientan en su corazón la urgencia misionera”.

En el nº 2.727 de Vida Nueva.

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