.


Solos y a pie

religiosos(Luis Alberto Gonzalo-Díez, cmf) La reelección de José Rodríguez Carballo como Ministro General de los Franciscanos me lleva a pensar en los consagrados, ellos y ellas, españoles que están al servicio de la misión desde el gobierno. Hace años, el profesor Tellechea publicaba aquel delicioso homenaje a Ignacio de Loyola. Lo subtitulaba, “solo y a pie”, y ese subtítulo me sugiere el marco para nuestros superiores generales españoles. Solos, porque la experiencia de gobierno comporta una convivencia frecuente con la soledad; y a pie, porque el gobierno pide mucha atención a lo que pasa en la calle, al día a día y al rincón más humilde y perdido de la institución. El servicio de autoridad tiene ese ingrediente agridulce, tras el aplauso inicial, en el que, de tú a tú con Dios, sabes que la vida de las personas encomendadas es sagrada y te puedes equivocar.

El P. Carballo no es el único que está al servicio de su orden como sucesor del Fundador. Imagino cómo se resiente la espalda al saberse sucesor del “pobre de Asís”. En el breve elenco de datos que nos ofrece la página oficial de la Orden sobre su persona, sólo hay un error. Se olvidaron de incluir que el P. Carballo habla, conoce, siente y piensa como buen gallego. Y esa tierra configura, para bien, un modo de entender la cercanía de Dios.

No son pocos generales y seguro que dejo muchos nombres en el tintero que sabrán perdonarme. Con todo, no es tan importante el recuento cuanto el recuerdo y la gratitud a todos los que están tratando de servir al Reino desde el ministerio -no fácil- de la autoridad. Si pensamos en las superioras generales españolas, hay que recordar a Mª Luisa del Pozo, Oblatas del Ssmo. Redentor; Mª Teresa Bajador, Hnas. de la Caridad de Santa Ana; Soledad García, Siervas de Jesús; Carmen Bartolomé, Cía. de Sta. Teresa; Cecilia Barreda, Carmelitas Teresas de S. José; Cecilia Andrés, Carmelitas Misio- neras; o Soledad Galerón, Misioneras Claretianas. Entre los varones, citar a Fernando Millán, Carmelitas Calzados; Luis Picazo, Hijos de la S. Familia; Josep Mª Abella, Misioneros Claretianos; Manuel Cortés, RR. Marianistas; Adolfo Nicolás, Cía. de Jesús; Jesús Mª Lecea, Escolapios; J. Álvarez-Ossorio, Congregación de los Sagrados Corazones; o Javier Guerra, Agustinos Recoletos.

Dar aliento

Son muchos más. Éstos están en familias religiosas multiculturales. Han nacido de nuevo, como Nicodemo. Aquel primer acercamiento a la consagración en nuestro país fue configurándose gracias al color, idioma y pluralidad de sus familias religiosas. Hoy siguen siendo españoles, pero se sienten universales. Son unos cuantos que están, a veces, solos y, casi siempre, a pie, aunque viajen en avión. Hombres y mujeres con esperanza, porque no se puede ser general y no tenerla. Saben que el mayor y mejor ingrediente de su ministerio radica en dar aliento. Su entrega nos recuerda que se puede vivir por y para la gratuidad.

Las fundadoras y fundadores supieron fiarse de Dios más que de sus fuerzas. Se dejaron hacer. Los superiores generales del siglo XXI tienen la tarea ingente de ser cabeza en este recrear la consagración con palabras y gestos de hoy. Fieles a la tradición y abiertos a la novedad. Reestructurar desde la fidelidad creativa, sabiendo que no están cerrando un ciclo, sino abriendo otro que es apasionante. Son generales en tiempos de debilidad. Hombres y mujeres de fe. Llevan años creyendo en sus hermanos y hermanas y han aprendido a creer más allá de los signos que invitan a la nostalgia. Nuestros generales españoles tienen un común denominador: miran hacia el futuro. No tanto por dejar el cargo, cuanto por crear posibilidad.

MIRADA CON LUPA

No es un privilegio. Ni mucho menos. El servicio de gobierno en la vida consagrada exige mucha fe y mucho silencio. Recordamos unos cuantos superiores generales españoles. En realidad, la vida consagrada es expresión de universalidad. Ayudar a que la familia crezca, lo haga con los rasgos y costumbres de cada tierra y, además, que sea signo de radicalidad donde esté, es tarea para hombres y mujeres libres… Libres, incluso, de país de origen.

lagonzalez@vidanueva.es

En el nº 2.664 de Vida Nueva.

Compartir