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Un tesoro escondido

(Maite López Martínez) Para llegar al corazón de la gente a través de la música no hace faltar ser muy profesionales, aunque sea ésta siempre una dimensión a cultivar. Muchos proyectos musicales brotan tan espontáneamente como la luz del sol, y algunos tienen la capacidad de brillar como tal. Sol menor es una de esas iniciativas que se abren a la vida tímida y humildemente, pero también con fuerza y profundidad, como la espiritualidad de Clara y de Francisco que busca dar a conocer.

Fundamentalmente, se trata de una pequeña fraternidad de inspiración franciscana, integrada por Graciela Lescano, Sabrina Galimberti y Carolina Yaccuzzi de la parroquia San Francisco Solano de  Rosario, en Argentina: “En cierto momento, la fraternidad se coló en algunos espacios nuestros para no irse jamás, pero la música, empecinada, se escapa con nosotras a donde vayamos. Hoy, hacemos música franciscana, para darle el gusto al sueño de juntar estos dos caminos”. Hacer “música franciscana” es hacer cantar a la fraternidad misma y reavivar el espíritu de dos gigantes del espíritu, algo que nunca está de más en un mundo como el nuestro. En su blog, narran la historia de cómo han ido grabando su disco (del mismo título) durante meses, con dificultades, pocos recursos y muchas, muchas dosis de ilusión. Lamentablemente, la difusión del disco está teniendo un lento despliegue, precisamente por la falta de medios. De hecho, a través de ese espacio en Internet (ventana abierta al mundo donde las haya) sólo podemos escuchar fragmentos de algunos de los temas. Suenan francamente bien. Cálido sonido, letras cuidadas y una excelente voz solista con una personalidad poco común hacen de esta sencilla producción un pequeño tesoro escondido. (http://www.sol-menor.blogspot.com/).

En el nº 2.645 de Vida Nueva.

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