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Testimonio más allá de lo artístico

(Maite López Martínez) Ixcis significa en griego “pez”, uno de los símbolos más queridos por los primeros cristianos y, sin duda, una de las más antiguas representaciones de las comunidades cristianas perseguidas. Pero, además, corresponde al acróstico que forma la afirmación: “Jesús Cristo Dios Hijo Salvador”. Entre aquella realidad eclesial y la nuestra, han cambiado muchas cosas, pero otras, las fundamentales, siguen igual. En España hay un grupo musical que lleva este nombre y, a decir verdad, le honra el poder hacerlo.

Su música posee -a partes iguales- la radicalidad y la frescura evangélica de quienes buscan el compartir la fe a través del arte sin otra pretensión que la gratuidad. Definen sus objetivos de un modo claro y contundente: “Queremos que nuestras vidas canten que Jesús es el Señor en medio de un mundo empeñado en relegar a Dios a la clandestinidad y en encerrarlo en las sacristías”. Por y para ello, llevan haciendo buena música desde hace dieciséis años, en los que han ofrecido una amplia discografía: Como uno de tantos (1992), Confío (1997), Beber de los vientos (1998), Al otro lado del mar (1999), En Espíritu y en verdad (2005). Un testimonio que va mucho más allá de lo artístico. El contenido y el estilo de sus canciones tienen un aire a las de Brotes de Olivo -es inevitable la asociación-. Como ellos, han optado por regalar su música a través de Internet. Todo está a nuestra disposición: letras, acordes y mp3. Algunos de sus temas son tan originales y certeros que requerirían reseña aparte. Son gente que se hace cercana -entrañable, diría yo- con sólo escucharlos, y que nos abre sus puertas de par en par en su página web, hecha para la acogida generosa: www.ixcis.org

En el nº 2.634 de Vida Nueva.

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