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10/07/2016 | 00:00
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Para una Iglesia de puertas y celulares abiertos


Con el padre Jorge Oesterheld nos conocemos hace muchos años, de la trinchera, de compartir la “actualidad”, de estar en el día a día de la información, en épocas calmas y en momentos más turbulentos. Desde hace 20 años trabajo en la agencia argentina de noticias Télam, donde pasé por varias secciones como sociedad, gremiales, política y, desde hace algunos años, pude dedicarme específicamente a la cobertura de temas religiosos. Por eso, creo que No basta con un click nos adentra en un tema complejo y desafiante: la Iglesia y la comunicación, dos realidades con las que trabajo cotidianamente.No-basta-

Uno de los desafíos que plantea el autor es cómo comunicar de forma creíble y eficaz la Buena Noticia del Evangelio. Aquí me gustaría expresar un deseo: yo quisiera una Iglesia que no le tenga miedo a los medios de comunicación ni a los periodistas; quisiera una Iglesia de puertas abiertas, de celulares abiertos, aún en los momentos de crisis. Sueño con una Iglesia donde se le dé lugar a los profesionales de la comunicación para diseñar buenas estrategias de acercamiento a los medios y a los periodistas, con oficinas de prensa abiertas, disponibles. Lo digo sinceramente: a veces cuesta encontrar un obispo que quiera hablar ‘en on’ u otras voces católicas que quieran ir a los programas de televisión.

Leyendo el libro, me viene a la memoria un ejemplo concreto y muy positivo. Hace algunos meses, los medios dieron a conocer que un sacerdote de la localidad de Lima, en la diócesis de Zárate-Campana (Buenos Aires), prohibió a las mujeres de cualquier edad asistir a la iglesia con jeans o calzas. Un verdadero despropósito que levantó una tremenda polémica en los medios, muy afectos a generar esas controversias y a ‘pegarle’ a la Iglesia. Sin vueltas, al otro día, el obispo Pedro Laxague, con el mate en la mano, grabó un video que subió a YouTube y en seguida se viralizó. Allí, habló a la cámara y puso rápidamente las cosas en su lugar: desautorizó al sacerdote y dijo que la Iglesia tiene las puertas abiertas para todos. Así se terminó la polémica, desinstalando de los medios el escándalo con una palabra justa y eficaz.

Con la llegada de Francisco al Vaticano todos los titulares referidos a la Iglesia pasaron a ser positivos con ese “sorprendente protagonismo que adquirió en los medios” el Papa. Como los menciona Jorge Oesterheld en su libro, muchos comunicadores que no son católicos, ni se dicen creyentes, se hacen eco de los mensajes de Francisco, los postean, los retuitean, los replican por las redes sociales. Se sienten interpelados por su mensaje y sus valores. Hay días en que, si uno toma el diario, hay palabras, gestos o actitudes de Francisco en todas las secciones (política, internacionales, sociedad, deportes, y hasta espectáculos).

Muchas frases, ideas y conceptos de No basta con un click podrían resaltar en este comentario. Pero como síntesis de su lectura, pienso en un desafío que tenemos hoy los comunicadores: no promover una dialéctica que aliente las divisiones y la agresividad, dando claves falsas de lectura de la realidad o respondiendo a intereses particulares. Sino, como comunicadores, tendamos puentes, busquemos siempre la verdad completa.

Ojalá que muchos comunicadores puedan leer este libro para reflexionar sobre nuestra tarea, para nuestro trabajo no contribuya a una hermenéutica sesgada, sino que busquemos dar miradas completas.

SILVINA ORANGES