José Beltrán, director de Vida Nueva y bloguero Notas al pie
Director de Vida Nueva

Mi primera madrugá en Sevilla


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VIERNES 14. Mi primera madrugá en Sevilla. Puente de Triana. Más de una hora viendo procesionar nazarenos. Silencio. Noche cerrada. Un zumbido inesperado. En unos segundos, los penintentes rompen filas. La Esperanza de Triana frena en seco. Se desata el desconcierto. Hay quien piensa en lanzarse al Guadalquivir. Se recupera cierta normalidad. Un susto. A los pocos minutos. Se repite la escena. Un paso más hacia la tensión. Abandonamos el puente. Las redes sociales avisan de que es una falsa alarma. Ya es tarde. La psicosis se ha apoderado de casi todos. Las avalanchas las viviré hasta en tres ocasiones más en puntos distintos. Descubro que el miedo es tan irracional como incontrolable. Me apeno. Más allá de quienes agitaron una macabra broma, me pregunto si los que siembran el terror han ganado una batalla, la de usurpar la calma en lo cotidiano.

SÁBADO 15. Resucitar en San Rafael es hacerlo en Galilea, pero con unos acentos más. Tantos como la migración ha regalado al barrio de la Alhóndiga. Reparo al rezar el Padrenuestro. Al sentir una comunidad que se moja sin pedir documentación ni carta de recomendación alguna. Que muere como semilla y brota como esperanza lo mismo en un dispensario que en un aula de alfabetización.

LUNES 17. No hay tarde en casa de la Sagrada Familia de Burdeos sin bizcocho. Para dar y regalar. Sin buscarlo, hemos institucionalizado un foro de repaso de la actualidad. De intercambio entre el alumno y las maestras, ayer. De confianza entre el periodista y las catedráticas de la caridad, hoy.

MARTES 18. Premios Barco de Vapor. En los 80 años de SM y los 40 de la fundación que retorna a la sociedad los beneficios empresariales. Lema: “Sueña tu paraíso”. El presidente de la casa aterriza: “Buscamos el paraíso evangélico”. En forma de libros, de soluciones educativas, que llegan hasta los últimos. Pienso en cuantos piensan en un edén imaginario y futuro ignorando su compromiso con la realidad, atrapados en la idea de un infierno terrenal que simplemente hay que padecer con resignación mientras evocan un vergel que no sabe a Reino.

MIÉRCOLES 19. Reo liberado, penitencia cumplida. Se le imagina de vuelta. En casa o en perímetro conocido. Pero no. De vuelta a Italia. Alejado de aquella celda vaticana. A unos cuantos kilómetros. Y en compañía.