Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

La Biblia de Edie Harper (c.1965)


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Edie Harper –de soltera, Edie Riley McKee (1922-2010)- nació en Kansas City (Kansas), aunque pronto sus padres se desplazaron a Liberty, en Missouri. Su infancia le proporcionó largas estancias en granjas de parientes, en las cuales desarrolló un gran amor por los animales, que le acompañó toda su vida. En la década de 1930, la familia se desplazó de nuevo a Cincinnati, donde Edie pudo entrar en 1940 en la Academia de Arte de Cincinnati. Desde el comienzo, mostró especial interés por el arte gráfico (Harper, Pearce & Harper, 2015).

Ya el primer día en la Academia conoció a Charley Harper (1922-2007). Compartían la admiración por Miró y Klee. Allí recibieron la influencia de su profesor Josef Albers (1888-1976), uno de los más importantes artistas gráficos abstractos del siglo XX, de origen alemán (fundador junto con Victor Vasarely del Op-Art o Arte Óptico).

En 1947 se casaron y emprendieron un viaje de creación artística que les condujo a recorrer gran parte de Estados Unidos. De regreso de su viaje de novios, Edie asumió el apellido familiar de Charley y fundaron juntos los Estudios Harper, que ubicaron en el mismo Cincinnati, donde desarrollaron toda su vida. Ambos formaban no solo un matrimonio, sino una misma obra artística. Edie tenía dos grandes aficiones: los gatos y un enorme gusto por las historias bíblicas.

Realismo Minimal

Edie creó principalmente ilustraciones, grabados, esculturas y tapices. Su obra fue desarrollándose al lado del gran éxito que alcanzó su marido, cuya obra formó parte de la iconografía de la época. Edie compartió y creó un característico estilo artístico con Charley y juntos formaron un taller que produjo miles de diseños gráficos e ilustraciones.

Los Harper tenían un programa estético de reminiscencias modernista denominado Realismo Minimal. El minimalismo de los Harper busca captar la esencia de una escena o una figura. Todos los componentes de lo representado se reducen y compactan en unos pocos rasgos. Los detalles se evanescen y quedan subsumidos en la forma principal. Crean una imagen simplificada que recoge la esencia del otro y dan un mensaje unido y directo.

Son conscientes de que en un mundo caótico y confuso, sus obras reivindican el orden, la claridad, la paz y la simplicidad de las esencias. Charley Harper decía, “un dibujo es un pequeño rectángulo en el que un artista puede crear un universo ordenado”.

En la década de los 1960, Edie creó una serie de serigrafías centrada en historias bíblicas. Es el mismo estilo de los Harper pero temáticamente Charley estuvo principalmente dedicado a la naturaleza. Son especialmente conocidas sus ilustraciones gráficas para una serie de posters de los parques nacionales norteamericanos. Asimismo, sus serigrafías sobre pájaros siguen todavía teniendo gran popularidad en la actualidad.

El jardín del Edén, cuadro de Edie Harper

Un día eterno en el Edén

Una de las obras del marido de Edie, Charley Harper, es ‘Un día en el Edén’, realizada en 1988. En la obra nos encontramos un camino formado por cuatro círculos entrelazados que forman un recorrido sin fin que una y otra vez pasea por el Edén.

El Paraíso aparece como un lugar eterno donde estar caminando perpetua y felizmente entre sus criaturas. Es un camino ajardinado, cuatro pistas ordenadas y constantes, homogéneamente perfiladas que nos hablan de armonía, fidelidad y permanencia. En medio de los cuatro círculos, la naturaleza está representada por cuatro tipos de criaturas: mamíferos, aves, insectos y plantas.

El conejo, el cardenal, la mariquita y la lila que representan a cada una de esas categorías son criaturas frecuentes en las obras de Charley Harper. Cada uno está en el centro de cada círculo como una contemplación que los paseantes hacen en su recorrido. El Edén es un gozo ordenado dedicado a la contemplación de una realidad simple y amable.

El título de la obra contrasta con la eternidad del ciclo del dibujo. Nos dice que representa un único día en el Edén, un paseo de un día pero que está cargado de infinito inacabable. Un día en el Paraíso es eterno y la eternidad se vive como si de un solo día sin límite se tratara.

La obra de los Harper tiene mucho de paradisíaca. La naturaleza es equilibrada y comunica positividad. Es un estilo celebrativo, estilizado y elegante. Esa misma factura tienen las obras bíblicas de Edie Harper.

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Referencias