Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas

Jonás, de David Mach


Compartir

David Mach ilustra el relato de Jonás y la Ballena con una collage dentro de su colección bíblica ‘Precious Light’ (2011). Esta composición realizada con técnica de collage no redunda en la abigarrada súper y yuxtaposición de elementos o en la asociación de elementos que crean extrañeza. En este cuadro el collage crea una obra dotada de coherencia. La escena nos presenta a Jonás que contempla la costa tras una larga y sanadora estancia en las entrañas de una bestia gigante marina.

Mach no nos presenta una ballena sino que se ajusta a lo que dice la narración bíblica, un leviatán. Mach compone su interior y boca como una cueva. Subraya la idea de Jonás como un ermitaño que pasó un tiempo largo en una cueva a la que se retiró o en la que se refugió quizás perseguido. Mach mezcla ambas posibilidades: un monstruo marino que fuera una cueva viva. El interior es rocoso e irregular como una caverna marina.

Jonás se asoma a las fauces del animal-cueva y por tal obertura puede contemplar la costa. Mach saca el relato de su escenario mediterráneo original y lo lleva a la costa de Hong Kong, cuya metrópolis podemos identificar en la alta concentración de rascacielos (Borneto, 2015) ante la zona montañosa. Al ubicarlo en Hong Kong hace de Jonás un relato global que se da en todas partes.

El océano se muestra violento, con olas musculosas y la amenaza de los abundantes tiburones cuyas aletas dorsales podemos identificar junto con aves marinas y lo que parece un gran pez. Una multitud de pececillos se ven también en el exterior submarino. Se puede comprobar que el fondo del mar está cercano a la vez que la costa es lejana. Jonás tiene que decidir si se lanza afuera arriesgando la vida o permanece en la incierta seguridad de la celda que el Leviathán ha hecho de sus entrañas.

Jonás el ermitaño

Que Jonás lleva mucho tiempo en el interior del Leviathán se deja ver por un ingenioso detalle: en su cuerpo –como en el de los grandes cetáceos– se han adherido moluscos blancos. Extiende su mano izquierda para defenderse de la espuma que lanza contra él una ola. Mach traza una asociación muy común entre Jonás y Pinocho: en la mancha de objetos que hay en el suelo de la caverna-boca podemos ver un brazo mecánico articulado en la zona más exterior. En el resto de residuos distinguimos una mezcla de criaturas marinas –algas, estrellas, conchas– y objetos artificiales –junto con el brazo de muñeco, un bidón, latas, una bandeja, un tubo y una botella de oxígeno, un patito amarillo de juguete o un collar–.

En la pierna que mantiene en alto cuelga casi por casualidad un rosario. Ese rosario –o, más bien, un collar de cuentas del que cuelga una cruz pues no parece organizado como un rosario– insiste en la idea de Jonás como ermitaño o en el proceso de oración y encuentro con Dios del profeta. Joven y vestido con un desgarrado pantalón moderno, el Leviathán parece defenderle de los peligros exteriores y devolverle a la ciudad, hábitat del que había huido años atrás.

Mach hace comportarse a este collage como una pintura barroca de óleos claroscuros. La luminosidad está magistralmente trabajada y conecta conscientemente estas vanguardistas composiciones de Mach con la tradición de arte religioso de varios siglos atrás.

Referencias

  • Mach, David (2011) Jonah and the Leviathan. Collage. Collection Precious Light. www.davidmach.com