¿Cuál es la novedad de ‘Gaudete et exsultate’?


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Los críticos

Ha pasado una semana desde que viese la luz la última exhortación apostólica firmada por el papa Francisco: ‘Gaudete et exsultate’. Un documento de 42 páginas, organizado en 177 puntos distribuidos en cinco capítulos. El tema: la actualidad de la llamada a la santidad. Hasta aquí no se encuentra ningún elemento disonante. No es una exhortación que parezca levantar las suspicacias de canonistas o moralistas por sus innovaciones.

Sin embargo, las críticas desde el fuego amigo no se han hecho esperar desde el primer día –aunque puede que sin la virulencia de las que recibió ‘Amoris Laetitia’–. Es incuestionable que el tema abordado por el pontífice es del todo legítimo y pertinente. La santidad es uno de los temas clásicos de la historia de la Iglesia. Para quienes acusan a Bergoglio de echarse en brazos de Lutero, la santidad como objetivo de la vida cristiana está totalmente dentro de las insistencias católicas. Frente a los que sospechan del inmanentismo o el uso de los esquemas del materialismo histórico que calaron en la teología de la liberación por parte del Papa argentino, la llamada a la perfección como elemento constituyente de la vocación cristiana nos sitúa desde el principio en un claro horizonte de trascendencia.

Los escépticos

A pesar de que el tema está dentro de la doctrina clásica y el enfoque seguido por el documento profundiza en el ‘aggiornamento’ del Vaticano II, hay también quien parece rechazar la exhortación por la ausencia de novedad de lo expuesto. Minusvalorando la presentación del documento en la Oficina de Prensa del Vaticano sin ningún capelo cardenalicio a la vista, establecen listas de escritos del pontífice –incluso en su época bonaerense– o de homilías de San Marta para presentar el documento como un refrito de textos previos que se presentan en un compendio carente de toda originalidad.

Sin entrar en el contenido propiamente dicho, hay quien se queda elementos que no llegan a ser periféricos como la ausencia de nombramiento de los escritos de san Josemaría Escrivá o el hecho de que cite a Xavier Zubiri, cuya propuesta teológica sería demasiado compleja para un Papa tan divulgador y que habla del “vecino de la puerta de al lado”.

El análisis de las herejías contemporáneas contra las que advierte el Papa, como el “pelagianismo” o el “gnosticismo” que pueden estar muy presentes en la vida de muchos católicos, es una de las partes favoritas de quienes se congratulan de las declaraciones de eclesiásticos que tildan a Francisco de hereje. Como si de una infantil rabieta se tratara, se acercan a la exhortación apostólica como si esta fue un material arrojadizo con el que saldar cuentas pendientes o vendettas personales con los críticos de siempre.

¡Pues menos mal que el documento invita a la santidad de vida! Parece un claro ejemplo del pasaje evangélico de la “paja en el ojo ajeno”.

La mirada limpia

Sin embargo, la mayoría de los católicos –y de los medios– se han acercado a la exhortación y han descubierto un texto estimulante, que ayuda a vencer resistencias personales e institucionales, que conecta la fuerza de la misericordia con la vida según las bienaventuranzas, que transforma la apologética impositiva que dominó un periodo en una renovada propuesta de las virtudes que necesita el mundo actual, que invita a la alegría y el buen humor de quien ha tenido una auténtica experiencia de fe y aspira a ser cada día un poco mejor.

La oración, la vida en comunidad, la liturgia, el contacto con el Evangelio, la fuerza de la cruz ante quienes rechazan la fe son, hoy como ayer, los medios de santificación ordinaria. ‘Gaudete et Exultate’ intenta insuflar el espíritu necesario para seguir la senda de la santidad.

Una cita para acabar: “mirar y actuar con misericordia, esto es santidad” (núm. 82). Incluso con los más críticos y escépticos entre las filas eclesiales.