Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia de Comillas

La Capilla de Bernar Venet (2014)


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Bernar Venet ha recreado en 2014 el interior de una ermita de los Alpes franceses, en su pueblo natal, al que ha regresado tras una larga carrera como artista internacional. Con un diseño innovador de arte conceptual, Venet transmite en su capilla una idea esencial: la Iglesia indeterminada.

En el pueblo alpino de Sain Aubanestá la ermita de San Juan Bautista, en una montaña sobre el río Durance. La Capilla amenazaba ruina y en el pueblo se formó una asociación de amigos de dicha capilla para restaurarla y revitalizarla. Era una ermita de mitad del siglo XVII de gran valor simbólico para la comarca. Es una referencia para la comunidad local y para la vida pastoral que anima la abadía benedictina de Ganagobie en la comarca.

Capilla de Saent-Jean (Francia), de Bernar Venet

Capilla de Saint-Jean (Francia), de Bernar Venet

Desde hace siglos los vecinos peregrinan a San Juan Bautista y celebran juntos la vida. En 2012 la asociación conectó con uno de los hijos ilustres del pueblo, el artista Bernar Venet –familiar de algunos de los miembros de ellos-, quien rediseñó completamente el amueblamiento interior.Venet es un artista francés de proyección internacional que desarrolló la mayor parte de su carrera en Nueva York y ha sido ampliamente reconocido en su propio país. Ha creado principalmente obras monumentales para espacios abiertos pero también tiene una abundante obra serigráfica.

El año 2014, Venet vivió un profundo encuentro con su tierra natal. No solo recreó la capilla a la que tantas veces había ido en su infancia y juventud, sino que decidió ubicar en la región la fundación con su colección particular. Buena parte de la obra de BernarVenet se puede contemplar en su fundación, creada en 2014 y situada en la localidad de Le Muy (departamento de Var, Alpes franceses). Por cierto, en el parque de la Fundación Venet está instalada una Capilla diseñada por el artista norteamericano Frank Stella.

Una capilla de formas puras

Venet recreó la ermitade San Juan Bautista desde su estética de Arte Conceptual. Lo primero que llama la atención en la Capilla de Venet es la unidad interna de todos sus elementos. El conjunto de elementos está fabricado con acero cortén: altar, ambón, bancos o cruz guardan una íntima coherencia. Todo es la misma materia que ha tomado formas distintas pero sin perder su comunión. El mundo toma distintas formas para expresarse pero sin dejar de ser un único mundo. La materia se entrega para expresar lo sagrado sin dejar de ser materia.

La nobleza, solidez y homogeneidad interna del acero traslada un mensaje coherente con la gravedad del espacio sacro. Pero a la vez, el gran peso y densidad del acero contrasta con la grácil levedad del espacio espiritual que Venet ha querido abrir más calando en blanco toda la arquitectura interior.

Venet crea formas puras para los distintos elementos de la capilla. A la vez, reconoce también formas puras en la propia arquitectura del templo. Las superficies, líneas y arcos que delimitan la estancia tienen una profunda resonancia en él. Para ser conscientes de la trascendencia de esas formas para Venet, debemos conocer las claves de su programa artístico. En él nos encontraremos una gran apertura a la trascendencia, al diálogo con los fenómenos que la ciencia no puede encerrar y a una búsqueda eterna de los significados, que siempre es búsqueda por el significado de la eternidad.

La formación de un artista

Bernar Venet nació en Chateuau-Arnoux-Saint Auban (Alpes franceses) en 1941. Recibió una formación católica muy religiosa que le llevó a un anhelo por ser misionero. También soñó ser colono del Lejano Oeste. Ambas figuras representaban para él la aventura, la libertad y la creatividad radical.

La sensibilidad religiosa en que se formó Venet se deja sentir en su concepción de la estética: “El sentimiento estético permanece profundamente subjetivo y cultural… La estética en la que estoy más interesado es aquella que permanece por ser descubierta, aquella cuyo significado necesita ser formulado: todos esos objetos o fenómenos a los que no soy aún sensible, que me rodean sin que yo tenga noticia; objetos o acontecimientos que permanecen extraños a mí, a los cuales soy sordo o ciego… El sentido estético me permite moverme a otro nivel de percepción”(Tansini, 2004).

Sus afecciones asmáticas dificultaron sus estudios desde muy niño pero, a cambio, en sus largas convalecencias, desarrolló una gran destreza para el dibujo y la pintura. Cuando a los 11 años descubrió en un libro las imágenes de Renoir, supo que su vocación era crear arte. No obstante, su enfermedad le impidió recibir formación artística académica y solo contó con el apoyo de un artista local.

Con 18 años comenzó a trabajar haciendo diversos diseños en la Ópera de Niza. Sus primeras exploraciones artísticas le conectaron con la llamada Escuela de Niza, formada por Yves Klein y Arman. Sus primeras creaciones buscaron formas puras geométricas y monocromas hechas con materiales primarios como carbón o materiales desprovistos de sofisticación como el cartón.

A los 25 años se instaló en Nueva York. Venet se identificó intensamente con la Escuela de los Campos de Color o el Expresionismo Monocromo, especialmente el artista Ad Reinhardt. Recibió influencia del Minimalismo y el Arte Conceptual, muy cerca de las reflexiones sobre lógica matemática pura. Venet sentía que la cultura vigente tendía a que el artista repitiera viejas formas. Esa pesada saturación de formas pasadas le impedía descubrir las esencias. Trató de liberarse y encontrar la Pintura Cero –inspirado por la idea de Barthes de la Escritura Cero-. Necesitaba desnudarse de formas secundarias y hallar las formas más puras en el vacío, la ausencia y el silencio. Para Venet el artista no posee la materia ni las formas sino que se relaciona con ellas y se mueve entre ellas. Las conoce, no las toma. “Un artista explora, no explota”, pone de manifiesto(Tansini, 2004).

Un artista semiológico

En 1967 frecuentó los cursos de Física de la Universidad de Columbia. También en 1967, Jacques Bertin publicó su estudioSemiología gráfica, donde Venet encuentra una matriz teórica en la que desarrollar sus ideas (Rose, 2012). La obra de Venet es la búsqueda y creación de significados de formas puras que por su matematicidad o industrialismo parecen desprovistas de sentido cultural. La obra de Venet es estructuralista porque busca las estructuras últimas de la realidad. El campo visual no solo revela formas materiales sino que sus formas son del orden cultural y existencial también. Venet estudió existencialmente el significado de los iconos de la matemática infinitesimal, vectorial y geométrica. Aparentemente meras formas materiales y lógicas, Venet descubre que son formas existenciales. Venetdescosifica el arte: el arte no es cosa sino idea platónica.

Su investigación artística se enfocó sobre el fenómeno de la línea. Los arcos, ángulos y diagonales fueron formas sobre las que reflexionó. Trató de trascender la materialidad –desmaterializó- de esos patrones para hallar su significado más hondo.

Abandonó la producción y se dedicó a estudiar en profundidad. Durante los años 1970s se puso al fin cursar estudios académicos en la Universidad de la Sorbona de París sobre arte y descubrió las potencialidades expresivas de la escultura. Su obra comenzó a dar frutos en los años 1980s, a su regreso a Nueva York.

Venet crea formas puras, patrones que revelan la estructura última de la existencia. El arco, los ángulos, las diagonales y las líneas indeterminadas son sus cuatro formas típicas, con las que desarrolla su obra. Junto a ellas hay otras formas como las superficies indeterminadas y los puntos, que también han estado en su repertorio aunque con menor presencia.

Líneas indeterminadas

Una de sus formas más difundidas son sus Líneas indeterminadas. En su obra de 1988 Línea indeterminada, una línea tridimensionalizada se extiende trazando giros irregulares que no parecen determinados por ningún tipo de ley racional. Sin embargo, Venet muestra que tras lo extraordinario y aparentemente indeterminado hay una razón. No corresponde con una racionalidad simple, rígida y previsible. Es una racionalidad más profunda, capaz de integrar las formas vitales de la existencia. Cree que el proceso intuitivo de ideación de los científicos es muy similar al de los artistas. “Las hipótesis más implausibles están en el origen de ideas originales y tienen el potencial más rico” (Tansini, 2004).

Capilla de Saent-Jean (Francia), de Bernar Venet

Detalle de Saint-Jean (Francia), de Bernar Venet

En Venet es central el principio de impredicibilidad: aunque la realidad impone sus condiciones, el hombre es un ser abierto e indeterminado, siempre asombroso. Tiene condiciones pero no límites: trasciende. Venet hace expresivas las más esenciales formas de la matemática espacial. Crea un nuevo lenguaje de formas puras, una nueva caligrafía de ideogramas –cuyo antecedente son los caracteres chinos- para hablar de lo esencial. Y descubre que esas palabras primordiales son indeterminadas e infinitas, desfondan su significado y transforman el saber y vivir en una permanente búsqueda. Para él la idea infinitesimal de los límites es una condición básica de la existencia: aproximación infinita a la materia, la realidad y la verdad.

La vía estética a Dios

Para Venet la vía estética es un modo de hacerse preguntas sobre la naturaleza, una persecución continua de una idea que va expresándose en distintas formas sin agotarse en ninguna. Es profundamente platónico. Para él, “ser artista es hacerte preguntas sobre la verdadera naturaleza del arte, tener una actividad creativa que permite hacerte estas preguntas”(Tansini, 2004) y “la verdadera actividad artística debería estar concebida como una construcción ininterrumpida de acontecimientos innovadores”(Tansini, 2004). Por eso “el concepto de arte es un concepto abierto”(Tansini, 2004).

El sentido de búsqueda trascendente de Venet fue plenamente acogido por la Comunidad local de SainAuben. En la inauguración de la capilla, el hermano Philippe Markiewitz (2014), monje de la Abadía de Ganagobie, interpretó que “el arte contemporáneo, en su vocación de plasmar la realidad lo más directamente posible con los sentidos será particularmente apta para que nosotros aprendamos a acoger la presencia espiritual en la experiencia sensible”.

La iglesia indeterminada

El programa estético de Venet se aplica magistralmente a la ermita de Saint Auban. Es difícil sobrevalorar el interés que los arcos de la capilla despiertan en Venet. ¿Pensó quizás que las sucesión de arcos escondía invisible en su interior una “línea indeterminada” que sólo aparece materializada en algunos de sus giros, los que vemos en el techo del templo? Quizás eso sea lo que logre su vidriera sobre el coro.

Diseñada también en acero cortén, nos encontramos en ella uno de los diseños más característicos de Venet: esa línea indeterminada que gira trazando un curso impredecible, inacabado, abierto y único. Como la vida de cada persona. Venet plasma una forma que se parece mucho a la misma existencia personal. Pero la vidriera de Venet tiene una especial característica: es una doble línea. No es solo un itinerario individual sino dialogal. Así, el artista convierte ese espacio en un diálogo entre dos líneas y no solo cada línea está indeterminada sino el propio encuentro entre ambas.

Capilla de Saent-Jean (Francia), de Bernar Venet

Vidriera de la capilla de Saint-Jean (Francia), de Bernar Venet

La luz que atraviesa la vidriera proyecta la sombra de esas espirales irregulares a todo el cañón abovedado. Y así establece otro encuentro entre las líneas indeterminadas proyectadas tridimensionalmente por la luz y los arcos de la iglesia.

El diseño que realizó para los señalizadores de la capilla muestran también que entiende los arcos de la bóveda como parte de sus líneas indeterminadas. Es decir, que todo el cañón de la capilla es un gran tubo en el que una línea realiza su recorrido irregular e indeterminado hasta la cruz. Sería más fácil imaginarlo si nos hacemos a la idea de que una de sus grandes esculturas monumentales ocupara todo el espacio interior de la capilla. Al no ser posible porque sería disfuncional para el culto –impediría el paso y sentarse-, Venet lo ha construido mediante una proyección de luz desde el rosetón del coro. La capilla de Venet es una Iglesia indeterminada.

El ascenso de los radicales libres

Su otro diseño de vidriera se encuentra en los laterales. Cada vidriera tiene un diseño único pero son variaciones de una misma inspiración.

De nuevo un plan monocromo como toda su obra. Las cuatro líneas discontinuas suspendidas en el cristal se disponen en perspectiva que indica tanto elevación como alejamiento hacia el cielo. Las líneas están dibujadas de modo que aparecen con volumen, tridimensionales. Parecen piezas únicas que se elevan como las vidas de quienes dejan la tierra para trascender a una vida ultraterrena. Quizás tiene algo de homenaje a los cuatro hermanos de los que forma parte Venet.

¿Son entonces las dos líneas entrelazadas de la vidriera del coro los padres de Venet? Podría ser interpretado así. Para el artista, esta ermita es sobre todo un monumento de su infancia y primera juventud. Iglesia y familia están íntimamente unidas en la experiencia del artista. En todo caso, la segunda vidriera de Venet sugiere elevación, multiplicidad, la singularidad única de cada línea como cada persona. Son radicales liberados en un movimiento de ascensión.

La Cruz de Venet

El presbiterio de la Capilla Venet está flanqueado por dos columnas también fabricadas con de acero cortén. Marcan las lindes del espacio presbiteral como dos testigos. A la vez contrastan con la horizontalidad de las vigas industriales convertidas en bancos. El espacio de la bancada dispone los trabajos del mundo y el tiempo ante el culto a Dios. Las dos columnas parece que toman esa materia y la elevan, la ponen en pie para alabar.

Sendas columnas tienen otra función también: el contraste con la cruz. La Cruz de Venet es el elemento más llamativo de toda la capilla. Es una cruz diagonal, lo cual conecta con toda la investigación del artista sobre las formas puras. Entre ellas, el arco y la diagonal son esenciales.

Hacer una cruz diagonal tiene un gran alcance en Venet. En primer lugar, significa que la cruz sigue siendo un fenómeno vivo que no se puede agotar en ninguna figura o forma histórica. Por muy fija que esté la imagen de la cruz en formatos que se han hecho universales, el acontecimiento de la cruz trasciende continuamente sus expresiones. La idea de la cruz no se puede encerrar, es ilimitada, continúa inabarcable por las miles de representaciones de que ha sido objeto.

Altar de la capilla de Saint-Jean (Francia), de Bernar Venet

Altar de la capilla de Saint-Jean (Francia), de Bernar Venet

Venet descosifica la cruz. No es un objeto, no es reductible a una materia ni a un patrón físico. No la concibe como un objeto sino como un fenómeno y va tras ella. La plasma en esta forma pero es consciente de que aquella continúa siendo una fuente interminable de sentido.

Una segunda consideración sobre la cruz diagonal de Venet procede del contraste con las dos columnas verticales. En el espacio sagrado se halla lo más indeterminado, lo más abierto e imprevisible. Solo la estética es capaz de captar –y solo momentáneamente- la profundidad de los alcances de lo sagrado. Mientras que la verticalidad convencional es propia de la visión del público que se sienta en la bancada, la cruz se muestra impredecible, rompe con las previsiones y las formas ya asentadas.

Relacionarse con lo sagrado requiere en los fieles dinamismo, apertura, innovación, participación, atención y capacidad de asombro. La cruz nos obliga a movernos al verla. Nos crea incomodidad, nos hace ponernos fuera de nuestro eje. Acercarnos a la cruz no es un ejercicio amable y que no nos inmute: por el contrario, nos saca de nuestro orden y dominio. Nos hace ponernos en otra perspectiva. La cruz de Venet es una máquina que hace que nos conmovamos, movamos y adoptemos otro eje en el mundo.

La tercera aproximación a la cruz de Venet nos diría que la cruz se inclina, se aproxima al otro. Una interpretación podría ver las dos columnas de acero como representaciones de las dos cruces de los dos ladrones. Cristo consuela al Buen Ladrón. Pero otra posibilidad es que cristo muestra su debilidad y se apoya en la pared. El crucificado no es poderoso, Dios oculta y retira su omnipotencia. Muestra el Jesús crucificado que duda y se lamenta, se dobla de dolor e inclina su cuerpo vencido.

Referencias citadas

    • Markiewitz, Philippe (2014) Le sensspirituel de l’artdans les églises.
    • Narthex (2016) La chapelle Saint Jean-Baptiste « de » BernarVenetdans les Alpes-de-Haute-Provence. Narthex (Junio 2016).
    • Rose, Barbara (2012) BernarVenet. Singapur: Art Plural Gallery.
    • Tansini, Laura (2004) A Conversation with BernarVenet, A Renaissance Artist of the Third Millennium. Sculpture, Vol.23, No.4 (May 2004).
    • Venet, Bernar (1988) Línea indeterminada. Nueva York: Cavaliero Fine Arts.
    • Venet, Bernar (1992) Indeterminate Line. Nueva York: Fields Sculpture Park at Art Omi.
    • Venet, Bernar (2012) 88.5º Arc x 8. Nueva Zelanda: Gibbs Farm.
    • BernarVenet (2014) Capilla de San Juan Bautista. Chateuau-Arnoux-Saint Auban (Alpesfranceses).Para visitar la Capilla de Venet hay que contactar con Les Amis De La Chapelle Saint-Jean Chateau-Arnoux-Saint-Auban a través de su blog