Pateras tierra adentro

JOSÉ LUIS PINILLA, SJ | Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones

“¿Por qué convertir el derecho a la protección a la salud en una frontera más a superar para las personas extranjeras en situación irregular?…”.

La comunidad, el “nosotros”, está sufriendo por los recortes sanitarios practicados a los emigrantes, que se unen al recorte radical de los servicios destinados a su integración, desaparecidos en los presupuestos recientemente presentados. Sufrimiento en una doble dirección: hacia los mismos emigrantes y hacia la numerosa gente que, de manera humilde, les sirven con el bálsamo y el aceite (la caridad y la justicia).

Nos creemos en serio aquello de “fui extranjero y me acogisteis”. Hay que “esperar contra toda esperanza… y no desfallecer en la fe” (Rom 4,18).

Con la Doctrina Social de la Iglesia en la mano, hay que seguir trabajando para lograr la efectiva universalización de los derechos humanos, incluido el derecho al nivel de vida adecuado que asegure la salud y el bienestar que implica también la asistencia médica, como señala la Declaración Universal de Derechos Humanos en sus artículos 3, 22 y 25.

¿Por qué convertir el derecho a la protección a la salud, que es un derecho humano a gestionar debidamente por el Estado, en una frontera más a superar para las personas extranjeras en situación irregular? ¿Es tanto lo que el Estado debe aportar en su protección, comparado, por ejemplo, con la deuda de los clubes de futbol?

Sabemos que ellos intentarán sortear dichas fronteras interiores (peleando de nuevo por una red paralela de cobertura social que les acoja y proteja), como si navegaran en nuevas pateras, esta vez “por tierra”, que incluso, en sus viajes clandestinos, producirán mayores riesgos en la salud de la población en general.

Travesía interior que solo produce dolor y llanto. Pero, ahora, mejor percibidos. Porque no se oirán únicamente en las costas o través del eco de mares lejanos, sino en los llantos que se oyen y las lágrimas que se vierten a la vuelta de la esquina.

En el nº 2.799 de Vida Nueva.

INFORMACIÓN RELACIONADA

Actualizado
04/05/2012
Compartir