A cada parroquia, una familia

MANUEL ARMENTEROS MARTOS (TRES CANTOS, MADRID) | Sí, por el Amor de Dios presente en todos nosotros cristianos y a través de su extensa Iglesia, se puede hacer realidad. Aquello que todos denuncian, reclaman… pero nadie lleva a cabo de manera eficaz: la acogida sistemática de familias y niños huérfanos refugiados, bajo el lema o movimiento liberador de ¡Cada parroquia acoge (salva) a una familia!

Muchos son, sin duda, los requisitos (obstáculos) legales, logísticos y de seguridad que habrá que salvar, pero no deben frenar este humanitario servicio salvador de acogida real, pues es todavía mayor nuestro deseo de terminar con estos “efectos colaterales humanos” de sufrimiento y muerte. Ocasionados tanto por las actuales guerras fratricidas, como por la huida de la esclavitud y la falta de trabajo digno en el continente africano.

Estimo que nuestras conferencias episcopales europeas “tienen trabajo”, ya que serán ellas las que habrían de realizar colegiadamente la función de mediación entre los respectivos gobiernos europeos y las respectivas diócesis. Nuestros obispos, en colaboración con sus párrocos y consejos parroquiales, llevarán a término este liberador movimiento, cuantificando, seleccionando y planificando el número de familias a salvar, como de niños huérfanos, haciendo realidad la petición del papa Francisco de que cada parroquia acoja a una familia como mínimo. Recuerdo que solo en España contamos con 23.000 centros parroquiales. Bien es cierto que muchos son muy pequeños y rurales. Pero los corazones de sus feligreses son grandes y pueden vencer esa inferioridad numérica.

¡No más declaraciones de buenas intenciones o de quejas y pasemos a esa misericordiosa acción por Amor de Dios! Tal como hizo Madre Teresa de Calcuta, recogiendo a tantos moribundos despreciados y abandonados en sus calles. Y ella lo inició “sola”…, pero fue asistida y fortalecida por el Amor de Dios, presente en ella, y que le hizo “ver” que se hallaba en “ellos”.

La fe, cuando verdaderamente está puesta en Jesucristo, nuestro Señor, lo puede todo. Él, a través de nosotros, “hace las cosas nuevas”, siempre asistidos y guiados por el Espíritu Santo. ¡Sí, a cada parroquia una familia!

Publicado en el número 3.024 de Vida Nueva. Ver sumario

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Actualizado
17/02/2017
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