María Lelis da Silva: “Estamos pidiendo una solución a la migración venezolana de forma mancomunada”

  • Vida Nueva conversó con la directora de la Misión Scalabriniana en Ecuador para abordar el drama de los venezolanos que cruzan la frontera
  • “Presionar al Gobierno de Venezuela a dar soluciones y facilitar el proceso de acogida” hace parte de la propuesta de la organización eclesial

Las cifras de la Organización Internacional para la Migraciones (OIM) revelan que hasta el mes de agosto diariamente cerca de 5.000 venezolanos cruzan la frontera con Ecuador, de los cuales el 20% tiene intención de establecerse en este país. Esta realidad encendió las alarmas por parte de las autoridades, generando una serie de medidas escalonadas como, por ejemplo, exigir pasaportes, aumentar aranceles en visado, entre otras. 

A esta situación se le suma los conatos de violencia e inseguridad en los pasos fronterizos entre Ecuador y Colombia, donde grupos al margen de la ley toman ventaja de la situación para el tráfico y la trata de personas así como de sustancias ilícitas. En medio de este maremágnum está la iglesia. 

María Lelis da Silva, directora de la Misión Scalabriniana de Ecuador, conversó con Vida Nueva acerca del trabajo y las luchas que las organizaciones eclesiales en favor de los migrantes y refugiados en la actual coyuntura de los venezolanos. 

Hna. María Lelis da Silva, directora de la Misión Scalabriniana en Ecuador

En búqueda de respuestas regionales

Una de las medidas más controvertidas fue la exigencia de pasaportes a los ciudadanos venezolanos emitida a mediados de agosto por el gobierno ecuatoriano, lo que desató una ola de indignación de sectores sociales y eclesiales. Cuenta la religiosa scalabriniana que junto con otras organizaciones rubricaron dos cartas dirigidas directamente al presidente Lenin Moreno y, en efecto, la solicitud dio sus frutos: En el mismo mes la medida fue revisada.

Lelis también comenta que hay “un trabajo a nivel regional con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” que data de mayo de 2018, en República Dominicana, En ese momento también suscribieron una misiva a todos los gobiernos de la región.

“Estamos pidiendo que den una solución a la migración venezolana de forma mancomunada, la cual no puede ser dada por un solo país, porque los venezolanos están en todos los países de América del Sur. Por ello los gobiernos deben dar una solución integral sin penalizarles”, apuntó.

Presionar al gobierno de Venezuela

Más allá de las acciones que se desarrollen desde los mismos países, la religiosa considera que los Estados deben también incidir en el gobierno de Venezuela: “Hay que hacer presión sobre el gobierno de Venezuela, pedirle busque soluciones a los problemas, que no oprima a su gente, que no expulse a su gente, que les dé condiciones para que permanezca en su país”.

Respecto al gran flujo migratorio de venezolanos, añade que “no es que la gente quiere salir por salir, sino que está pasando hambre, no tienen medicinas, no tienen condiciones de vida en su mismo país, porque todo venezolano ama su país, quiere retornar”. Por eso es necesario “dar una respuesta humanitaria a la población que sale”, destaca la directora de la Misión Scalabriniana de Ecuador.

Todo migrante es ganancia

Ante cierta tendencia de xenofobia generada desde sectores políticos, Lelis fue tajante: “Nosotros desde la Iglesia debemos mostrar al gobierno y debemos tener conciencia de que todo migrante genera una ganancia, crecimiento al país”. 

Es partidaria de desmontar el discurso de que en los países “no tienen condiciones de recibir a la población migrante”. Además, asevera que “las instituciones que atendemos a los migrantes en los países también aportamos pagando impuestos al comprar”.

Señaló que Ecuador regularizó 92.000 venezolanos. “Si sumamos esta cantidad por 250 dólares que es una de las visas más baratas, serían 23 millones que el Estado percibe con la presencia de venezolanos” en este país.

Los buenos son muchos más

Otro de los desafíos es superar los muros que la xenofobia ha construido en el seno de la misma sociedad. Para ello, la religiosa brasileña recordó que “entre nuestra gente que emigra, en todas  las realidades, en todos los países, siempre van juntos personas buenas y personas menos buenas, pero tenemos siempre que mirar que los buenos son mucho más”. 

“Esto ha pasado también con ecuatorianos que fueron en su momento a otros países, con los colombianos, de hecho, los portugueses no querían para nada a los brasileños por malas costumbres de algunos, pero esto no significa que todos seamos así”. “Son más quienes aportan a los países que los acogen, que aquellos que cometen delitos”, finalizó.

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Actualizado
25/09/2018
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