Gilfredo Marengo: “Pablo VI nunca dudó qué decir, sino cómo decirlo”

Gilfredo Marengo, profesor del Instituto Juan Pablo II de la Familia

Con motivo del aniversario ‘Humanae vitae’, el profesor del Instituto Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia,  Gilfredo Marengo, ha desclasificado de los Archivos Vaticanos el proceso que desembocó en la última encíclica firmada por Pablo VI. En su libro ‘El nacimiento de una encíclica. Humanae vitae a la luz de los Archicos Vaticanos’ (LEV 2018) ofrece datos reveladores.

PREGUNTA.- El libro muestra el proceso previo a una encíclica. ¿Cómo fue ese discernimiento?

RESPUESTA.- Ninguna encíclica ha tenido una preparación tan larga, ya que los trabajos sobre el control de la natalidad se desarrollaron durante cinco años. En este tiempo hubo un número considerable de personas implicadas y consultadas. El punto de partida está en la fuerte preocupación por las políticas antinatalidad que, en los 60, eran propiciadas por las agencias internacionales que difundían de forma masiva métodos anticonceptivos; luego, la inquietud de la Iglesia se tradujo en un estudio de la cuestión para ofrecer una valoración, a través de una reflexión teológica vinculada a la renovada reflexión que el Concilio había hecho del matrimonio y la familia, en la que subrayaba que el ejercicio de la paternidad responsable es un valor a difundir.

P.- ¿Cómo se sitúa Pablo VI en todo este proceso?

R.- Pablo VI –es uno de los descubrimientos del libro– no tuvo jamás ninguna duda sobre el juicio de fondo. No dudó que la contracepción no fuese moralmente lícita; aunque, al mismo tiempo, se daba cuenta de que hacer directamente un pronunciamiento habría sido difícilmente aceptable, tanto para la opinión pública como en el interior de la Iglesia. Por eso, pidió ayuda para proponerlo de la mejor manera posible. Todos los esfuerzos se han centrado en esto, sobre todo desde 1966 en adelante: no en qué decir, sino en cómo decirlo de la mejor manera posible.

P.- En el proceso se hizo una consulta a los obispos del Sínodo de 1967. ¿Qué encontramos en esas respuestas?

R.- Así lo señalan los archivos. Muchas veces Pablo VI ha sido acusado de haber actuado solo, de haber traicionado la colegialidad; sin embargo, vemos que estaba interesado en oír las impresiones de los obispos. Ciertamente, desconcierta que respondan muy pocos, solo 26, de 200. La mayoría responde confirmando la que era la sensibilidad dominante en aquellos años, también en la Iglesia; tenían un juicio distinto a Pablo VI. Esto se puso manifiesto en la acogida de ‘Humanae vitae’, ya que la mayoría de la opinión pública eclesial, por decirlo de alguna manera, tenía una opinión diferente a la del Papa.

P.- A esa consulta responde el joven Karol Wojtyla…

R.- Él es uno de los pocos que está en sintonía con Pablo VI. De hecho, envía una argumentación que se conocerá como el ‘Memorial de Cracovia’, un texto amplio que ha sido publicado en el que Wojtyla argumenta la ilicitud de los métodos anticonceptivos a partir de una antropología del hombre y la mujer y del amor humano, aunque esto apenas aparece en la encíclica.

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