Los jóvenes quieren una Iglesia “auténtica” dispuesta a hablar de todo

Los jóvenes quieren una Iglesia “auténtica”, que “se haga” con ellos dándoles protagonismo y se comporte como una “verdadera familia” acogiéndolos a todos como sus hijos. Son estas algunas de las expectativas de la juventud planteadas en el Instrumentum Laboris publicado hoy por el Vaticano, el documento de trabajo que servirá como guía del Sínodo de los Obispos que se celebrará del 3 al 28 de octubre en Roma con el lema ‘Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’.

El texto recoge las propuestas planteadas en las diversas consultas previas a la asamblea del próximo otoño y no pone paños calientes ante la realidad de los chavales de entre 16 y 29 años y su visión de la religión y la comunidad eclesiástica. En el segundo de sus 214 apartados, el documento deja claro que se pretende comenzar un camino que invita “a abrir y no a cerrar, a plantear preguntas y suscitar interrogantes sin sugerir respuestas preestablecidas”. También se dice más adelante que el objetivo no debe ser dar respuesta a todos los problemas, sino ver los “pasos concretos” hacia el discernimiento de los mismos.

Temas candentes

El Instrumentum Laboris recoge las críticas de los jóvenes a la Iglesia por sus problemas (corrupción, pederastia, dificultad para la escucha, mala preparación de los sacerdotes…) y plantea con honestidad sus inquietudes, incluso las más incómodas para parte de la jerarquía eclesiástica: drogas, sexo, métodos anticonceptivos, aborto, dependencias, homosexualidad, convivencia prematrimonial, papel de la mujer y mal uso de las redes sociales. La Iglesia católica se da así un baño de realismo respecto a las consultas previas, en las que estas cuestiones estaban desaparecidas.

Estructurado en 13 capítulos y 3 bloques (reconocer, interpretar y elegir), el texto está impregnado de los planteamientos del papa Francisco ofrecidos en estos cinco años de pontificado. Dice que en el “cambio de época” que vive el mundo tanto a nivel “antropológico” como “cultural”, los jóvenes son los “centinelas y los sismógrafos” que advierten más que cualquier otro sobre las “nuevas oportunidades” y las “amenazas inéditas” que aparecen.

Dependencias

En su primer bloque, el Instrumentum Laboris pone el dedo en la llaga de los grandes problemas que sufren hoy los 1.800 millones de personas de entre 16 y 29 años, poco menos de una cuarta parta de la población mundial. Habla de las “fuertes desigualdades sociales y económicas” que impulsan a caer en el crimen y en el narcotráfico, de la corrupción que mina las instituciones, de la falta de libertades fundamentales en algunas regiones y, sobre todo, de las dependencias, en particular la droga y el alcohol.

Denunciando una vez más la ‘cultura del descarte’ a la que tantas veces se ha referido el Pontífice, lamenta que la “pobreza, el desempleo y la marginación” hacen que cada vez sean más los jóvenes que viven en condiciones de precariedad “material, social y política”. El documento dedica amplio espacio a la crítica de la falta de oportunidades laborales, el trabajo precario o en condiciones de explotación y el desempleo juvenil, que “anestesia la utopía” propia de este período de la vida.

Redes sociales

En el diagnóstico de la situación de la juventud no falta la crítica de las actitudes que precisan de una “purificación y liberación”. Entre ellas se cita la “dependencia afectiva, el sentido de inferioridad, la inclinación a la gratificación sexual autocentrada, las actitudes agresivas, el exhibicionismo y la necesidad de ser el centro de atención”.

La Secretaría del Sínodo de los Obispos, encargada de la redacción del Instrumentum Laboris, no escatima espacio a la hora de analizar el papel de Internet y, en particular, de las redes sociales, tanto en las relaciones de los jóvenes como a la hora de conformar su identidad. Se habla tanto de sus peligros como de las oportunidades que plantea.

Discusión sin prejuicios

“Expone al riesgo de aislamiento, incluso extremo, y de refugiarse en una felicidad ilusoria e inconsciente que genera formas de dependencia”, dice el texto, destacando en particular que la pornografía, tan abundante en Internet, provoca una percepción errónea de la sexualidad por parte de los jóvenes. No obstante, el continente digital es también un lugar donde la Iglesia debe plantear una pastoral destinada a la evangelización.

En un reconocimiento de dónde falla la propuesta de fe hacia parte de la juventud, el texto reconoce que “muchos jóvenes católicos no siguen las indicaciones de la moral sexual de la Iglesia”. Se pide hablar de esta cuestión en el Sínodo de octubre “abiertamente y sin prejuicios”, tratando temas como los métodos anticonceptivos, el aborto, la homosexualidad, la convivencia y el matrimonio. También se plantea la necesidad de una renovación de los métodos y contenidos de las catequesis que se presentan hoy a los chavales de entre 16 y 29 años de edad.

Comunidad transparente

Los jóvenes, según el Instrumentum Laboris, piden una Iglesia volcada con los últimos y libre de corrupción, que sepa discernir con ellos y les acompañe, pero respetando siempre la libertad individual de cada uno. “Desean una Iglesia auténtica, una comunidad transparente, acogedora, honesta, atractiva, comunicativa, accesible, alegre e interactiva”.

Debe ser también una comunidad eclesial que “se hace” con los jóvenes, permitiéndoles un “protagonismo real” sin contentarse con que las cosas “siempre se hicieron así”. La juventud, en definitiva, no espera a un “juez inflexible” ni a un “padre temeroso”, sino una Iglesia que se presenta como una “verdadera familia” para adoptarles y asegurarles frente a la “incertidumbre, fragmentación y fragilidad” de sus vidas.

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Actualizado
19/06/2018
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