La CLAR y la REPAM impulsan una vida religiosa “con rostro amazónico e indígena”

  • Los religiosos reflexionan en Tabatinga (Brasil) sobre la misionalidad panamazónica en clave de ecología integral
  • La vida consagrada latinoamericana busca salir de “fórmulas preestablecidas”

Una vida consagrada en salida misionera, “con rostro amazónico e indígena”. Así se perfila la vida religiosa latinoamericana tras el encuentro de congregaciones religiosas con proyectos en perspectiva panamazónica que concluyó este 24 de abril en Tabatinga (Brasil), en la triple región fronteriza de la Amazonía brasileña, colombiana y peruana.

El evento, organizado por la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), reunió desde el pasado viernes 20 de abril a 94 participantes de los países panamazónicos –principalmente de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú–, religiosos y laicos en su mayoría, vinculados a una treintena de carismas, aunque también participaron algunos sacerdote diocesanos.

La vida religiosa en la Amazonía

Consultado por Vida Nueva, el marista João Gutemberg Coelho, recuerda que “la CLAR es una de las cuatro entidades fundadoras de la REPAM”, al tiempo que destaca que “en muchas actividades de la Iglesia en todo el territorio panamazónico, es notable la presencia de la vida consagrada”.

No resulta extraño, por tanto, que “la misionalidad panamazónica en óptica de ecología integral” haya sido el hilo conductor del encuentro, que “en una dinámica participativa, permitió reflexionar y profundizar sobre el sentido y las posibilidades de la vida religiosa en el contexto amazónico e integrada a los ejes que la REPAM viene consolidando, como un todo armónico que se traduce en proyectos internacionales e intercongregacionales”, detalla el religioso brasileño, quien también ha hecho parte del equipo organizador de las jornadas.

De hecho, algunos institutos religiosos como los jesuitas, las lauritas, los lasallistas, las hermanas de Nuestra Señora de Namur, los capuchinos y los maristas, entre otros, han valorado “la diversidad social, cultural, espiritual y ambiental, nacida de la sabiduría de los pueblos originarios con los que compartimos nuestra vida y misión”, como se lee en el mensaje conclusivo del encuentro, experiencia que ha dado lugar a inéditos procesos que van transformando la vida de los misioneros y la de sus comunidades, “para dejar aparecer los nuevos caminos para la Iglesia y la ecología integral”.

Salir de fórmulas preestablecidas

En este sentido, en sintonía con la temática propuesta para el Sínodo Panamazónico de 2019 y ante los desafíos de un escenario constantemente amenazado por intereses económicos –también denunciados por el papa Fracisco en múltiples oportunidades– la vida religiosa se siente llamada a “ser señal de esperanza para una Iglesia con rostro amazónico e indígena, inspirada en la ‘Laudato si’’ y el evangelio de la Creación, saliendo de fórmulas preestablecidas y abriéndose a los signos de vida que encontramos en una región donde Dios está presente en todas las realidades”.

Salir aprisa, con la prontitud de María “que no puede quedarse en su rinconcito de Nazaret”, sino que “llena del Espíritu Santo, se deja conducir por Él al encuentro de la vida”, es un imperativo para la vida religiosa latinoamericana, como propone el Horizonte Inspirador de la CLAR (2016-2018).

“Corazonarnos con la Amazonía”

“Somos llamados a entrar en una dinámica constante de conversión profunda, que nos lleve a corazonarnos con la Amazonia y sus pueblos, a atravesar las fronteras geográficas, simbólicas, culturales, personales y congregacionales”, han propuesto los participantes del encuentro en Tabatinga, subrayando la importancia de “intensificar nuestra dimensión itinerante, que nos ponga en camino para ser una Iglesia en salida y misionera, que nos lleve a hacernos presentes en los lugares donde la vida está más amenazada, en las periferias, con una actitud de escucha, convivencia demorada, cuidado y compartir, acogiendo los diferentes modos de vida y compartiendo experiencias que ayudan en el mutuo crecimiento”.

Esta preocupación estuvo presente en el análisis de la realidad que atraviesa el bioma panamazónico, en el compartir con algunas comunidades locales de la trasfrontera, en el intercambio de proyectos, vivencias y aprendizajes, y en los momentos celebrativos y litúrgicos, donde también fue evocado el testimonio de quienes han dado su vida por la Amazonía y son perseguidos por defenderla, como padre Amaro Lopes de Sousa, en la prelatura brasileña de Xingú, privado de la libertad “víctima de un complot de los poderes políticos y económicos” que padecen muchos líderes en la región amazónica.

Nueve compromisos

Al finalizar el encuentro, la vida religiosa en la Panamazonía ha asumido nueve compromisos:

  1. Releer nuestros carismas desde la Laudato Si’, buscando nuevas relaciones y encuentros desde una espiritualidad inculturada”;
  2. “reorganizarnos para recuperar el sentido vocacional y misionero, fortaleciendo nuestras raíces”;
  3. trabajar con instituciones y organismos que defiendan la vida y los derechos de los pueblos y de la tierra”;
  4. itinerar hacia las periferias, transcendiendo las diferentes fronteras”;
  5. “configurar una identidad con rostro amazónico desde una ética del cuidado que genera hospitalidad, unidad en la diversidad y comunión”;
  6. mirar y escuchar con profecía, en un compromiso con la justicia, la paz y la integridad de la Creación”;
  7. rescatar lo sagrado y las cosmovisiones locales para celebrar la vida en conexión con las culturas amazónicas y el Creador”;
  8. “promover la ecología integral con una educación y espiritualidad ecológica que provoque incidencia política”;
  9. “hacer realidad una nueva eclesialidad panamazónica”.
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Actualizado
26/04/2018
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