Nueva vitalidad para las comunidades de base

En su celebración anual, representantes de las comunidades cristianas de base de Santiago de Chile buscan responder a los nuevos desafíos de la ciudad.

“Gracias por ser profetas de esperanza. Ustedes humanizan la ciudad llevando el don de la paz. Gracias por creer en la vida comunitaria, en una sociedad donde prima el individualismo. Felicidades en su día”, expresó el obispo auxiliar de Santiago, Pedro Ossandón, en su saludo a los más de 400 participantes en el encuentro arquidiocesano de comunidades cristianas de base, en Santiago.

Este encuentro se realiza cada año para celebrar el día de estas comunidades, pero esta vez tuvo una emotiva novedad ya que se incorporaron ocho nuevas comunidades de diferentes zonas, incluso una de ellas integrada sólo por inmigrantes. Momento culminante del encuentro fue la bendición de estas nuevas comunidades, rito presidido por el sacerdote Sergio Torres y acompañado por todos los participantes con sus brazos y manos extendidos hacia los nuevos participantes.

Pedro Ossandón saluda a los participantes.

Sandra Osorio, integra una de las comunidades nuevas de la parroquia San Antonio María Claret. Expresó: “Quiero poder sembrar lo que escuchamos, poder influir y traspasar a nuestras comunidades esta experiencia y llevarlo a la vida diaria y vivir en la alegría del Señor, que en mi caso es a través del baile. Es primera vez que me involucro en una comunidad y de a poco le hemos dado sentido a la alegría que vivimos”.

El ambiente era de celebración, de alegría, motivando el intercambio de experiencias. Por ello, el trabajo se hizo en mesas en las que compartieron personas de distintas procedencias y diversas zonas de Santiago. Así se quiso construir una base de afecto y amistad que facilite la búsqueda de nuevas iniciativas para hacer frente a los desafíos que presenta la ciudad y la cultura actual. Por ello, el lema del encuentro fue “experiencias comunitarias que humanizan la gran ciudad”, preparado por los participantes en sus comunidades con el apoyo de dos fichas de trabajo previo en base al contenido de Evangelii Gaudium y utilizando el método de ver, juzgar y actuar.

Las comunidades se revitalizan

Keko Cárdenas, director del Departamento de Comunidades del arzobispado de Santiago, dijo a Vida Nueva: “No hay duda de que la comunidad es el centro vital para la experiencia de fe en Jesús, el problema es cómo se reinventa la experiencia comunitaria que la revitalice y la haga crecer. Necesitan responder evangélicamente adaptándose a estas realidades para ser fermento en la sociedad”.

Sergio Torres bendice a cada uno de los asistentes.

La necesidad de revitalizar las comunidades responde al fuerte predominio de una tendencia al individualismo, escasa solidaridad y búsqueda del beneficio personal, señala Cárdenas, contrarios a la experiencia de fe en Jesús que invita a amar al prójimo con una actitud de gratuidad, hoy escasa. En Chile estas comunidades han sido espacios para compartir la vida e iluminarla a la luz de la fe. Surgieron de las orientaciones del Documento de Medellín, se expandieron muchísimo llegando a ser una experiencia eclesial importante en la mayoría de las diócesis del país, a fines de la década pasada.

En abril de 1988 el obispo de Talca y entonces presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, escribió un “Mensaje a las comunidades eclesiales de base” en el que las describe diciendo: “han desarrollado las capacidades de participación y comunión y los cristianos han podido madurar en su fe y en su compromiso de Iglesia. Sienten, ahora que Ella les pertenece con mayor propiedad, y a la vez, que ellos son Iglesia. Así, hoy día se vinculan en sincera comunión con 1os Pastores en señal de su propia autenticidad eclesial”.

Sin embargo, poco a poco, ha disminuido su número y pasan más desapercibidas. Por eso, la celebración anual tiene valor al revitalizarlas y renovar el entusiasmo de sus integrantes. Más aún ahora que acogen a nuevas comunidades, integradas en su mayoría por jóvenes.

Actualizado
09/11/2017
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