En el Día Internacional de la Niña, Entreculturas denuncia la “feminización de la pobreza”

  • La fundación jesuita presenta su informe ‘Educación en tierra de conflicto. Claves para la paz y el desarrollo sostenible’
  • “La discriminación por razones de género continúa enraizada en las estructuras sociales”, denuncia la entidad en Vida Nueva
  • En África Subsahariana y en Asia Meridional y Occidental, casi tres millones de niñas han contraído matrimonio antes de cumplir los 15 años

Menores y educación

Hoy, 11 de octubre, se celebra el Día Internacional de la Niña, una jornada muy necesaria para reflexionar sobre la difícil situación del colectivo social más vulnerable a nivel mundial. Con el fin de focalizar el objetivo en la educación, la fundación jesuita Entreculturas hace público el informe ‘Educación en tierra de conflicto. Claves para la paz y el desarrollo sostenible’, donde, dentro de su campaña ‘Escuelas en peligro de extinción’, denuncia que “dos tercios de los niños y niñas sin escolarizar viven en países ricos en recursos naturales cuyos presupuestos en educación son inferiores al 3%”.

“Varios de estos países –denuncian– están, además, en conflicto. Las niñas que viven en estos países tienen menos posibilidades de ir a la escuela y una tasa mayor de abandono, tanto en Primaria como en Secundaria”. Así, la entidad jesuita pone el ejemplo de África Subsahariana, “región en la que se encuentran diez de estos países en conflicto” y, a su vez, la zona del mundo “con mayores desigualdades de género”, donde “las niñas representan el 55% de los menores sin escolarizar y el 52% de las adolescentes sin escolarizar”.

Según refleja ‘Educación en tierra de conflicto. Claves para la paz y el desarrollo sostenible’, la situación es especialmente preocupante en África Subsahariana y en Asia Meridional y Occidental, donde “alrededor de 2,9 millones de niñas han contraído matrimonio antes de cumplir los 15 años, lo que equivale a una de cada ocho niñas en esas regiones. Se estima que si todas las niñas de esas regiones hubiesen cursado Secundaria, la proporción de matrimonios infantiles disminuiría un 64%, pasando de casi 2,9 millones a poco más de un millón”.

“La discriminación está enraizada en la sociedad”

Contactada por Vida Nueva, Valeria Méndez de Vigo, responsable de Estudios e Incidencias de Entreculturas, remarca cómo, “a pesar del indudable progreso que ha alcanzado la situación de las mujeres durante las últimas décadas, la discriminación por razones de género continúa enraizada en las estructuras sociales. Una de las consecuencias claras es la llamada feminización de la pobreza”.

“La pobreza –prosigue– incide en mucha mayor medida en las mujeres, porque hasta ahora se ha perpetuado un modelo en el que sufren una posición subordinada respecto al hombre, donde su autonomía está limitada, sus derechos no son respetados y tienen muy complicado acceder al mercado de trabajo”.

Esto se aprecia muy fuertemente en el ámbito de la formación: “Las mujeres tienen que lidiar con obstáculos a veces insalvables para acceder a la educación y para terminar un ciclo formativo completo. La priorización de los hijos varones, los matrimonios tempranos, los embarazos precoces, los conflictos armados, los entornos escolares peligrosos y violentos, los patrones culturales discriminatorios o la propia situación de pobreza de las familias complican la integración de las mujeres en la esfera educativa”.

Un lento avance en Primaria

Con las cifras recabadas por Entreculturas, Méndez de Vigo informa de que “ha habido muchos progresos en la educación primaria de las niñas”, pero, desgraciadamente, el panorama se complica en Secundaria, donde “en el 54% de los países no hay paridad de género en el primer ciclo, cifra que llega hasta el 77% en el segundo”.

De ahí que la entidad jesuita apueste “por la transformación hacia un horizonte de justicia y equidad entre mujeres y hombres”, donde “la cuestión de género suponga un enfoque transversal en sus estrategias y líneas de acción, desarrollando iniciativas específicas para la mejora de las condiciones de vida de niñas y adolescentes en situaciones de gran vulnerabilidad”.

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Actualizado
11/10/2017
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