Las diez mejores películas sobre la Vida Consagrada [con vídeo]


PEIO SÁNCHEZ, sacerdote y profesor, director del Departamento de Cine del Arzobispado de Barcelona y de la Semana de Cine Espiritual | La producción cinematográfica sobre la Vida Consagrada es numerosa. En este Pliego hemos recogido más de cien títulos de una cierta significación. Tras un recorrido histórico por la filmografía para analizar la evolución en torno a la imagen social de los religiosos, seleccionamos ahora las diez mejores películas sobre la Vida Consagrada.

‘De dioses y hombres’ (2010)


Nos detenemos, especialmente, en De dioses y hombres (2010), de Xavier Beauvois. Se trata, con toda probabilidad, de la película que mejor refleja los diferentes aspectos de la Vida Consagrada.

La verdadera dimensión procede del testimonio martirial de los siete monjes trapenses de la abadía de Nuestra Señora del Atlas en Tibhirine (Argelia), asesinados en 1996.

La cinta cuenta con una realización cuidada y muy bien documentada del citado director, guionista y actor francés. También con la memoria bien guardada, a la que se añade el testamento espiritual del prior, el padre Charles-Marie-Christian de Chergé, donde avanza el sentido de su muerte como camino de reconciliación.

En la película se refleja la consistencia de la vocación personal de los monjes, tanto su oración como sus dudas y decisiones; la comunidad como Iglesia en inserción y transparencia de Cristo presente entre los pobres y signo de diálogo y perdón para la humanidad; el discernimiento comunitario, difícil y doloroso a la vez que generoso y alegre, sintetizado magistralmente en la secuencia de la última cena, donde –con la música del Lago de los cisnes de Tchaikovsky– la cámara, hasta entonces contenida y pudorosa, muestra los rostros emocionados de los monjes, que van desde la duda y el miedo hasta la entrega y la paz gozosa.

Desde el punto de vista de la teología de la Vida Religiosa, cautiva especialmente el final. La fila de los monjes que van a morir en una obediencia sobreimpuesta, débiles y cautivos, acompañados por sus secuestradores, imagen de los enemigos. Rodeados de la nieve que cae y lo cubre todo, entre el frío y el misterio que viene de lo alto. Su imagen se va empequeñeciendo según avanzan hacia la muerte, que, por púdica elipsis, no veremos. Pero algo habla del más allá, cuando la mesa vacía del monasterio parece querer convertirse en el encuentro reconciliado de víctimas y verdugos, vencidas las diferencias, los rencores y la misma muerte. La nieve y los cuerpos se van confundiendo en un fundido en blanco de resurrección y vida eterna.

Precioso icono de la dimensión escatológica, reconciliadora y fraterna de la Vida Consagrada. Y aquí el cine se hizo contemplación y el blanco silencio, misterio habitado.

‘Andrei Rublev’ (1966)


De obra maestra se puede calificar el Andrei Rublev (1966) de uno de los grandes del cine espiritual, Andrei Tarkovsky. Se trata de una película que muestra cómo la existencia de los monjes en medio de la barbarie conservó la presencia de la belleza como rastro de Dios.

‘Pena de muerte’ (1995)


Inolvidable es también Pena de muerte (1995), de Tim Robbins, sobre la vida real de la hermana Helen Prejean en el corredor de la muerte acompañando a un condenado.

El amor paciente y el sacrificio de la religiosa sostenida por su comunidad ayudarán a Patrick Sonnier (Sean Penn), un homicida condenado a muerte, en el descubrimiento del perdón y la redención. Genial Susan Sarandon en el papel de su vida.

‘La Misión’ (1986)


La Misión (1986), de Roland Joffé, nos mostró la vida de los jesuitas en las reducciones del Paraguay.

Resulta interesante el antagonismo entre el P. Gabriel (Jeremy Irons), con las opciones de los jesuitas en medio de los guaraníes, y el capitán, cazador furtivo de indios, Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), que se convierte de su pasado violento y se hace hermano jesuita. Pero ni el pacifismo espiritual de uno ni la defensa organizada de forma militar del segundo logran salvar a los indígenas, que quedan aniquilados junto con los religiosos.

‘Monsieur Vincent’ (1947)


Entre los clásicos, tenemos que destacar la oscarizada Monsieur Vincent (1947), de Maurice Cloche, un retrato interesantísimo de san Vicente de Paúl, fundador de los Misioneros Paules y las Hijas de la Caridad. Muy destacable su lucha en favor de los pobres y su testamento a la joven religiosa al final del filme.

‘Visión. La historia de Hildegard von Bingen’ (2009)


Margarethe von Trotta ha desplegado un abanico de distintas figuras feministas, entre las que cabe destacar Visión. La historia de Hildegard von Bingen (2009), una presentación marcada por el rigor histórico y la personalidad poliédrica de la santa benedictina, aunque tiene más dificultades para representar la dimensión espiritual de sus visiones.

‘Historia de una monja’ (1959)


Como ya hemos indicado, el cine clásico de Hollywood nos ha dejado obras maestras, como la Historia de una monja (1959), de Fred Zinnemann.

La protagonista, Gabrielle van der Mal (Audrey Hepburn), desde la renuncia a su vida acomodada y tras no pocas dudas, emite su votos perpetuos convirtiéndose en la hermana Luc. En el hospital donde trabaja como eficiente enfermera, conocerá al cualificado y ateo doctor Fortunati (Peter Finch), quien le ayudará a superar una tuberculosis que contrae y con el que se iniciará una atracción mutua que ella resitúa desde su vocación. Pero esta no superará la prueba de la exigencia de neutralidad que impone su congregación ante la invasión nazi de Bélgica y por lo que ella, en fidelidad a su conciencia, dejará de ser religiosa.

‘Adiós, muchachos’ (1987)


En Adiós, muchachos (1987), de Louis Malle, una comunidad de carmelitas resiste a los nazis escondiendo a alumnos judíos entre sus pupilos, todo una preciosa herencia de coraje para los supervivientes.

‘Diálogos de carmelitas’ (1960)


También entre los clásicos figura la adaptación de la obra de Bernanos, Diálogos de carmelitas (1960), de Philippe Agostini y del religioso dominico Raymond Leopold Bruckberger, donde una comunidad afronta la muerte y una joven novicia recibe el valor para subir al cadalso gracias a un misterioso intercambio con su superiora, que anteriormente había muerto entre dudas.

‘La isla’ (2006)


Por último, hemos de citar una película rusa no estrenada en España, La isla (2006), de Pavel Lungin, sobre un monje santo y un poco especial, así como la comunidad ortodoxa que le acompaña.

Pliego íntegro publicado en el nº 2.951 de Vida Nueva. Del 25 al 31 de julio de 2015

 

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