El ISIS se infiltra en el avispero islamista de Mindanao

El sur de Filipinas, de mayoría islámica, lleva más de 40 años sufriendo el terrorismo

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA | FEl miedo a que el Estado Islámico (ISIS) se infiltre en Mindanao aumentó días atrás cuando la policía de Malasia arrestó a 14 reclutadores del grupo terrorista que buscaban entrar en esta vecina isla del sur de Filipinas. Un peligro que se hace más presente si se tiene en cuenta el siempre tenso contexto de una región de mayoría islámica (en un país eminentemente católico como es Filipinas) y que vive un conflicto que, desde hace más de 40 años, ya ha acabado con la vida de 150.000 personas.

De hecho, pese a que ya se cumplen dos años del acuerdo entre el Gobierno de Filipinas y el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI) –por el que la isla pasaría en 2016 a ser una región autonómica especial y a denominarse Bangsamoro–, en septiembre del año pasado se registró un duro revés por parte del otro grupo independentista que rivaliza con el FMLI, el Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN). Entonces, 300 de sus hombres tomaron la ciudad de Zamboanga, uno de los principales enclaves de Mindanao. Tras casi un mes de tensión, el ejército entró en la ciudad y el choque se saldó con 240 muertos, 120.000 desplazados y 10.000 casas destruidas (VN, nº 2.866).

Testigo excepcional de este proceso en Zamboanga, el claretiano español Ángel Calvo, que lleva más de cuatro décadas promoviendo allí iniciativas de diálogo interreligioso y por la paz, expone su opinión a Vida Nueva: “Malasia tiene una frontera marítima muy porosa con Filipinas. Alrededor de medio millón de indocumentados, en su mayoría filipinos musulmanes, residen en Sabah, Malasia, donde regularmente Abu Sayyaf realiza secuestros. El movimiento de Sayyaf estuvo afiliado, ya desde los 90, con Al-Qaeda y otros grupos del sureste asiático, como Jemaah Islamiya al-Harakatul. Recientemente, en su aspiración común de establecer estados islámicos en todo el mundo, ha expresado su apoyo al ISIS”.

Por tanto, aunque ve real la amenaza del Estado Islámico, Calvo la incluye dentro de “la constante presión de todo tipo de grupos islamistas que operan aquí y que se mantienen con el apoyo de otros movimientos foráneos y con lo que ganan con los continuos secuestros”, fundamentalmente de occidentales. Así, expone a modo de ejemplo, “dos alemanes han sido liberados este 17 de octubre por el grupo de Sayyaf, que los retenía en la isla de Sulu y había amenazado con decapitarlos, al estilo del ISIS. Fueron secuestrados hace ya seis meses en un yate que navegaba entre las islas de Palawan y la malasia de Sabah. Los propios secuestradores han anunciado que han recibido unos 250 millones de pesos por su rescate”.

Pobreza y analfabetismo

Como ilustra el propio misionero español, otro factor a tener muy en cuenta es que se trata de la región “con las tasas de pobreza y de analfabetismo más altas del todo el país”, por lo que resulta un campo especialmente abonado para la violencia. Tampoco beneficia el hecho de que, entre los más de seis millones de habitantes de Mindanao que se reconocen musulmanes, exista una gran diversidad cultural, étnica y lingüistica.

Así, pese al acuerdo para la creación de Bangsamoro, el Gobierno de Aquino III no lo tiene cerrado: “Su estatuto se está discutiendo en el Parlamento y existen muchas dudas sobre algunos elementos que pueden estar en contradicción con la Constitución [como el reconocimiento de la sharia como sistema jurídico para los musulmanes en temas familiares]. Bangsamoro podría ser la consolidación del proceso de paz, pero quedan muchos retos que superar”. Entre ellos, “la oposición al pacto por parte del FMNL y otros grupos armados que han surgido al amparo de movimientos islamistas aún más radicales en Sulu y Basilán”.

Una tensa espera que afecta al día a día de la gente. De hecho, un año después de los ataques en Zamboanga, “en la ciudad seguimos en estado de máxima alerta, con miles de familias desplazadas, en condiciones inhumanas. Por no hablar de la amenaza constante de un posible secuestro…”.
Aun con todo, Calvo se muestra esperanzado: “Hay muchos grupos, como PAZ (Peace Advocates Zamboanga) y el Movimiento Interreligioso de Solidaridad por la Paz, en los que participo, que siguen trabajando para forjar una mayor solidaridad religiosa y civil entre musulmanes y cristianos”. Una labor, concluye, que “es reconocida y apreciada a la vez por los grupos rebeldes y por el Gobierno”.

En el nº 2.915 de Vida Nueva

Actualizado
31/10/2014
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