La Iglesia no se postula ante el referéndum en Escocia

Con independencia de los resultados, los obispos piden trabajar por la sociedad

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La Iglesia no se postula ante el referéndum en Escocia [ver extracto]

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA | En la recta final para que los escoceses voten en referéndum, el jueves 18, si continúan en el Reino Unido o se constituyen en un Estado independiente, la incertidumbre por la decisión es tal que, según las últimas encuestas, se observa prácticamente un empate técnico entre ambas posturas. Pero, pese a los encendidos debates que tienen lugar estos días en todos los ámbitos locales, la Iglesia acompaña el proceso a la vez que se mantiene al margen de los resultados, no habiendo ningún pronunciamiento episcopal que se decante ni por el “sí” ni por el “no”.

Representativo de esta postura es el mensaje que, el pasado 26 de agosto, hizo público Leo Cushley, arzobispo de San Andrés y Edimburgo. Así, aunque está dedicado expresamente a ofrecer su “posición sobre esta materia” de cara a la votación secesionista, su tono es de una medida neutralidad, como refleja este párrafo:

No importa el resultado del referéndum. Yo espero que todos los católicos contribuyan y participen positivamente en el discurso público y se aseguren de que el mensaje cristiano y sus valores son siempre expresados y entendidos, para el beneficio de toda la comunidad. Al hacerlo, nuestra querida tierra será más justa, pacífica y próspera para todos los ciudadanos.

El resto de la carta va en esa dirección, la de animar a los fieles cristianos a participar de este proceso histórico, más allá de la opción por la que luego se decanten:

Como todos, los católicos somos parte del mundo. Urgidos por el amor a Cristo, nosotros estamos llamados a ser ciudadanos que contribuyen positivamente al bien común y que se esfuerzan siempre por considerar el bien de los demás antes que el nuestro propio. Estamos llamados a promover la paz, el desarrollo humano integral y los auténticos derechos humanos, teniendo un cuidado especial por los más pobres y necesitados de la sociedad.

Además, el prelado –con una amplia experiencia diplomática en la Santa Sede y que hace ahora un año fue designado como titular de la principal diócesis escocesa en sustitución de Keith O’Brien, retirado por Roma al conocerse que había abusado de compañeros religiosos en los años 80– se adelanta a los acontecimientos y señala cuál deberá ser la cuestión que principalmente interpele a los católicos de la Escocia del presente, ya sea dentro o fuera del Reino Unido:

Nosotros estamos preocupados por los derechos de todos los pueblos a la libertad de conciencia y por el derecho a seguir y practicar su propia fe. Estas libertades son tan importantes como frágiles, como se ha demostrado con demasiada frecuencia. (…) Son absolutamente esenciales en una sociedad democrática moderna y debemos estar siempre atentos frente a los intentos de limitarlas. (…) La promoción, por lo tanto, de las leyes que nos permiten seguir, enseñar y vivir nuestra fe y moral es y será siempre motivo de preocupación para nosotros, sea en Escocia, en el Reino Unido o a nivel europeo. Así que os animo, a la luz de la enseñanza social católica, a que examinéis con cuidado todas estas cuestiones y cumpláis con vuestro deber cívico.

 

Los evangélicos, en la misma línea

Al igual que la Iglesia católica, la Alianza Evangélica Escocesa sigue muy de cerca el proceso del referéndum secesionista y sus miras también van más allá de los resultados concretos de la votación del próximo día 18. Así, han publicado el documento ¿Qué tipo de nación? Manifiesto por la futura Escocia, en el que, más allá de si se refrenda o no por la ciudadanía la independencia, dirigen hasta 38 recomendaciones concretas a los líderes políticos y al conjunto de colectivos públicos con incidencia social.

Divididas en cuatro bloques temáticos –Sociedad, Economía, Familia y Medio Ambiente–, las propuestas buscan aprovechar esta “oportunidad de contribuir al debate nacional”. De este modo, conscientes de que son “una parte vital en la sociedad civil”, las comunidades evangélicas esperan que su “voz, junto a la de otros, será útil a la hora de dar forma al futuro de Escocia”. Para construir este, basado en la integridad humana, los firmantes del documento animan a participar en el referéndum, sea cual sea el signo de su voto.

En el nº 2.908 de Vida Nueva

Actualizado
12/09/2014
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