Cine religioso. A Dios rodando…

¿Despierta el interés del público? ¿También sufre la crisis, o intervienen otros factores?

película El árbol de la vida

‘El árbol de la vida’ (2011)

J. L. CELADA | Meses atrás, cualquier navegante en busca de películas sobre cine religioso podía toparse en la Red con www.cinereligioso.es, “la mejor información y recursos sobre cine religioso”, según rezaba en su cabecera esta web. Hoy, si quien está leyendo estas páginas decide cliquear ese enlace, encontrará otro mensaje: “El dominio cinereligioso.es está en venta”. ¿La crisis económica? ¿La crisis del cine, con su IVA cultural del 21%? ¿La crisis religiosa?… Todo ayuda, por supuesto.

Sin embargo, quienes conozcan –o, al menos, intuyan– los entresijos de la industria del celuloide, los gustos del público o la pérdida de protagonismo de lo religioso en las sociedades occidentales contemporáneas, enseguida entenderán que aquellas superproducciones que las parrillas televisivas programan año tras año cada Semana Santa son ya historia.

Que cumplieron su cometido como vehículo de entretenimiento y transmisor de valores, pero que hoy difícilmente encontrarían acomodo en una cartelera que devora estrenos sin piedad, sin la necesaria pausa para interiorizar títulos llamados a ser algo más que un lúdico pasatiempo.

¿Cómo reinventarse para sobrevivir en esa batalla a campo abierto del mercado, sin renunciar a unas señas de identidad que no pocos espectadores –por desgracia, menos de los deseables– buscan cuando acuden a una sala de cine? ¿Cómo hacerlo, además, sin perder la fe y –por qué no decirlo– el dinero? El desafío es mayúsculo. Y urgente, aunque quizá convenga una aclaración terminológica para no errar el tiro en las respuestas: ¿cine religioso o cine espiritual?

“Frecuentemente, el cine religioso es cine espiritual”, responde Peio Sánchez, sacerdote y profesor de Teología en Barcelona. Si bien admite la existencia de “relatos audiovisuales que se han alejado más de la vertiente artística para convertirse, con todo derecho y dignidad, en transmisiones de contenidos catequéticos”.

Un enfoque que se sitúa en la línea de ese “cine humanista de cierta entidad” por el que aboga José Luis Sánchez Noriega, profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid y crítico de la desaparecida revista Reseña.

De todo un poco

Religioso o espiritual, más allá de matices, lo que a la postre importa es si este tipo de cine reúne hoy la suficiente calidad para despertar el interés del público. Aquí las opiniones difieren, aunque existe un cierto sentir común: hay de todo un poco.

En opinión de Pablo Moreno, presidente de Contracorriente Producciones y director de Un Dios prohibido despuntan “películas maravillosas” que “tienen cierta actualidad sin ser actuales”: desde El Evangelio según San Mateo, de Pasolini, a Ordet, la Palabra, de Dreyer, pasando por “las espectaculares películas de Hollywood” como Los Diez Mandamientos, Quo vadis o Ben Hur. A las que no olvida añadir otras más actuales: La Pasión, de Mel Gibson; Prefiero el Paraíso, de Giacomo Campiotti; Teresa de Calcuta, de Fabrizio Costa; o El árbol de la vida, de Terrence Malick.

Para Juan Orellana, director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española: “Con frecuencia, la calidad va ligada a los presupuestos, que en muchas ocasiones son escasos y obligan a producciones de corte más televisivo”.

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Actualizado
11/10/2013
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