Daniel Izuzquiza: “Las condiciones de un CIE son peores que las de la cárcel”

Daniel Izuzquiza, director de Pueblos Unidos presentación Informe CIE 2012

Director de Pueblos Unidos

Daniel Izuzquiza, director de Pueblos Unidos presentación Informe CIE 2012

Entrevista con Daniel Izuzquiza [extracto]

FRAN OTERO | Todo sigue igual para los inmigrantes en situación irregular que viven en España y para aquellos que han vivido o viven, por una circunstancia u otra, en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) y sufren las consecuencias. Así se detalla en el Informe 2012 sobre los CIE en España, titulado Atrapados tras la rejas, elaborado por Pueblos Unidos y presentado el 9 de abril. Hablamos con el jesuita Daniel Izuzquiza, presidente de Pueblos Unidos.

– Lamentablemente, la cuestión de los CIE no ha cambiado en nada.

– Eso es noticia en el sentido de que el año 2012 ha estado muy marcado por las expectativas en torno al reglamento. Se ha estancado, aunque también es cierto que los borradores son bastante decepcionantes, pues apuntalan y refuerzan el modelo actual.

– ¿Qué conclusiones obtiene del Informe 2012?

– Observamos una doble tendencia. Por una parte, un alto nivel de detención, es decir, un uso excesivo e indiscriminado del internamiento. Esto va contra la propia ley, pues debe ser un recurso de última instancia. Habría que estudiar, en cada caso, todas las posibilidades, pero se está utilizando de forma generalizada el internamiento. Por otro lado, nos encontramos con unas malas condiciones en los CIE. Por ley, solo se limita la libertad ambulatoria, mientras que el resto de derechos siguen vigentes. Cuando una persona está encerrada, afirmar que tiene todos los derechos no es suficiente, es papel mojado. Hay que poner los medios y asegurar cómo se van a garantizar esos derechos. No se hace porque la práctica de cada día está muy dominada por las cuestiones policiales y de seguridad; el resto queda escorado y en un segundo plano.

– ¿Es el CIE una cárcel, aunque no deba ser así?

– El ingreso en un CIE tiene que ver con una falta administrativa. La ley dice que son centros cerrados de carácter no penitenciario, pero, en realidad, el régimen es carcelario y policial, y las condiciones son peores que en la cárcel, pues no hay actividades, talleres, deporte… Los CIE son como una comisaría grande. Se interpretan así, pero a lo grande; en vez de tener 10 o 12 personas en el cuartelillo, hay 280, y en vez de estar dos días, están 60. Es lo mismo, porque no hay actividades ni recursos educativos… Esto tiene un impacto psicológico muy fuerte.

– ¿Cómo viven los internos esta situación?

– En un primer momento, tienen una sensación de frustración muy grande. Casi todos dicen no entender por qué están allí. No tienen apenas información. Y, por otra parte, cuando ven pasar los días y las semanas sin nada que hacer se desmoronan. Se produce un deterioro psicológico y anímico.

– ¿Cuáles son las medidas más urgentes?

– Aprobar un reglamento que modifique el modelo y que esté centrado en los derechos de los internos, y que policía y jueces sean muy escrupulosos en la aplicación de la medida de internamiento, de modo que esta sea la última opción.

En el nº 2.843 de Vida Nueva.

 

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Actualizado
12/04/2013
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