Sorprendente y adecuado

Carlos Amigo, cardenal arzobispo emérito de SevillaCARLOS AMIGO VALLEJO | Cardenal arzobispo emérito de Sevilla

“Este Papa ha dejado un maravilloso programa de acción pastoral para el futuro: la nueva evangelización…”.

De que el nuevo papa Benedicto XVI nos iba a sorprender, no cabía duda. Pero la sorpresa vino precisamente en aquello que no se esperaba: la de la renuncia a la sede de Pedro.

Quienes conocíamos de cerca al cardenal Ratzinger y su ejecutoria, sobre todo como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sabíamos de su oportunidad y acierto a la hora de asumir asuntos muy importantes que afectaban a la vida de la Iglesia y ante los cuales no se podía permanecer en el silencio.

Se recibieron los asuntos en toda su gravedad, se estudiaron concienzudamente, se recabaron opiniones y, después, salieron las instrucciones necesarias para orientar la vida y el pensamiento de la Iglesia. Ahí están, por ejemplo, las instrucciones sobre la teología de la liberación, el tratamiento pastoral de las personas homosexuales, los divorciados vueltos a casar, la vocación eclesial del teólogo, el diálogo ecuménico e interreligioso…

Esa manera de actuar ha ido marcando también el pontificado de Benedicto XVI. Había que asumir los problemas que estaban pendientes de solución y los nuevos que llegaban. El Papa, muy lejos de eludir responsabilidad alguna, tuvo la noble actitud de no enfrentarse a esos problemas, sino de acercarse a las víctimas. Dictó normas y orientaciones para que no se volvieran a repetir situaciones tan dolorosas, pero también dejó bien claro que había que respetar la justicia y el derecho, con todas las consecuencias.

Situaciones tan difíciles como las que se presentaron en las relaciones con otras religiones, particularmente con el islam, y Benedicto XVI llegaría hasta la “casa del islam”, sobre todo en Turquía y Oriente Medio, y allí dialogaría sin cansarse, pues, aunque diferentes, eran hermanos.

Un capítulo muy importante fue el de las relaciones con la comunidad anglicana. Benedicto XVI viajaría al Reino Unido. Sus encuentros con los máximos dignatarios y sus palabras en los foros más importantes del país, hicieron no solo que se olvidaran distanciamientos de siglos, sino que se emprendieran nuevas líneas de diálogo y entendimiento.

La importancia de su magisterio no puede ponerse duda. No era una simple teoría lo que el Papa decía, sino la voz clara que hablaba del Evangelio de Jesucristo para los hombres de hoy y ponía en guardia ante la dictadura del relativismo, el fundamentalismo que deshonra la religión, la degradación de valores y actitudes virtuosas, la corrupción en todos sus aspectos; la guerra y la violencia…

Este Papa ha dejado un maravilloso programa de acción pastoral para el futuro: la nueva evangelización. Y para que quedaran bien asentadas las líneas que se habían de seguir, convocó a la Asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos para que tuvieran como tema de reflexión esta nueva evangelización. No se trata de una estrategia, ni de buscar soluciones técnicas, sino de recobrar la alegría de la fe, el ardor de la caridad y la fuerza de la esperanza.

Todo quiso hacerlo de forma “adecuada”, por eso ha dicho Benedicto XVI: “Ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

En el nº 2.836 de Vida Nueva.

ESPECIAL BENEDICTO XVI RENUNCIA

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