Vitaminas de ilusión y fe en estos tiempos de crisis

vigilia con los jóvenes en la basílica de los Desamparados de Valencia

El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, anima a los jóvenes a que basen su vida en Cristo

vigilia con los jóvenes en la basílica de los Desamparados de Valencia

La basílica de los Desamparados se abarrotó de jóvenes en la vigilia

P. E. P. Fotos: A. SÁIZ | “Extraed el bien de cualquier situación, por mala que sea”. Se lo dijo el pasado día 2 el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, a los centenares de jóvenes que llenaron la basílica de los Desamparados, sentados por el suelo, en una emotiva vigilia de oración en la que estuvieron muy presentes las no pocas dificultades que atraviesa este colectivo, más de la mitad del cual sufre desempleo en nuestro país.

Por ello, el prelado no dudó en lanzarles un mensaje de ánimo a los que “habéis terminado vuestra formación y no tenéis posibilidades de ejercer un trabajo, o que ni siquiera podéis terminar vuestra carrera porque la situación en vuestras casas es difícil, o que no os sentís felices por muchas cosas, o que sentís rabia interior y deseos de machacar a alguien para que cambie este mundo”.

Ante estas situaciones, el prelado, que basó su catequesis en el pasaje evangélico de las Bienaventuranzas, aseguró que “Jesucristo vuelve a decirnos ‘dichosos’, porque la dicha no está en la situación concreta de cada uno de nosotros, sino que es Él mismo, cuando le acogemos en nuestra vida, cuando asumimos una manera de vivir en el mundo que es la de Cristo y no otra, cuando nos acercamos a los demás como lo hizo el mismo Jesucristo, no para utilizarlos, sino cuando les tratamos como imágenes reales de Dios, pues los ha diseñado Dios”.

Por ello, el arzobispo les invitó más adelante a “interpretar la vida desde la misericordia de Dios y extraer de cualquier situación en que nos encontramos un bien”. Y añadió: “Somos dichosos si no nos regocijamos en la porquería que pueda existir en la vida y en la historia de los hombres y en la nuestra personal, sino que somos capaces de extraer un bien”.

Osoro señaló, asimismo, que “la historia de los hombres, si solo la construimos desde nosotros mismos con nuestros intereses personales o de grupo, desde las dimensiones raquíticas que normalmente tienen nuestro corazón y nuestra vida, y no dejamos que entre Dios, irá mal y no tendrá mucho arreglo”. Por ello, les alentó a “contar siempre con Dios, con su presencia, con su gracia, para esta nueva manera de comportarnos, porque la primera bienaventuranza, que no está dicha, es el mismo que las dijo, Cristo”.

Finalmente, concluyó: “Valencia, España, Europa, el mundo… necesitan hombres y mujeres dispuestos, con audacia y valentía, a proclamar con su vida estas bienaventuranzas, pero dejando que sea Cristo la primera de ellas”, informa AVAN.

En el nº 2.835 de Vida Nueva.

Actualizado
08/02/2013
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