La Vida Religiosa, en la senda de la revitalización

una religiosa juega al baloncesto con una chica

hábitos de religiosos con rosarios

La Vida Religiosa, en la senda de la revitalización [extracto]

FRAN OTERO | Son muchas las congregaciones religiosas que viven en la actualidad momentos decisivos, inmersas en un proceso de reestructuración e inseparable revitalización. Algunas, como las Hijas de Jesús o las Hijas de San José, ya han concluido este proceso; otras, de las más importantes y de más tradición, están en proceso. Es el caso de los jesuitas, salesianos, marianistas, dominicos o agustinos recoletos, entre otras muchas.

La falta de vocaciones y el envejecimiento, situación que se repite en todo el territorio, son razones de peso que han llevado a las congregaciones religiosas a embarcarse en estos proyectos, pero no son las únicas.

La nueva evangelización, para dar respuesta a los desafíos y preguntas que plantea la sociedad de hoy, es otra. “La Vida Religiosa no pretende con estos procesos la mera ‘sobrevivencia’. El objetivo no es ‘cerrar’, sino disponerse, en situación nueva, a acoger la voz del Espíritu, escuchar la voz de la Iglesia, discernir los signos de los tiempos para prestar el servicio más necesario y dar respuesta a los desafíos que presentan las nuevas fronteras sociales, culturales y religiosas”, explica a Vida Nueva el presidente de CONFER, Elías Royón.

Con espíritu

Es más, tal y como explica, una reestructuración “no tiene sentido si no va acompañada de una auténtica renovación espiritual de toda la congregación; una revitalización de su vida y misión. No se están produciendo reestructuraciones organizativas, sino reestructuraciones con espíritu”.dos religiosas entre un grupo de gente

Aunque necesarios, no son caminos fáciles, pues llevan consigo renuncias, rupturas, apertura a otros… “El proceso exige a todos abrirse muy sinceramente a la voz de Dios, a los signos de los tiempos, mirar más al futuro que al pasado, tener en cuenta más a los jóvenes y a los que vendrán que a los que ya hemos vivido y trabajado en un contexto diverso. La experiencia está mostrando que la reestructuración está produciendo novedad y creatividad apostólica, se multiplican las capacidades para misiones concretas, fomenta el trabajo en equipos…”, añade el presidente de los religiosos españoles.

En ello está la Compañía de Jesús, que trabaja en la integración de sus actuales cinco provincias ­–Aragón, Bética, Castilla, Loyola y Tarraconense­– en la Provincia de España desde 2008, proceso que se extenderá hasta 2014, un año antes de lo previsto.

Francisco José Ruiz Pérez, provincial de España, explica las tres razones por las que se inició una reestructuración: la disminución de los religiosos, que la colaboración interprovincial no era suficiente para desarrollar un plan apostólico que respondiese a las necesidades locales, regionales y universales, y el deseo de renovar la misión como Compañía de Jesús en España.

“El proceso exige a todos abrirse
muy sinceramente a la voz de Dios,
a los signos de los tiempos,
mirar más al futuro que al pasado”.

Elías Royón, SJ, presidente de CONFER

“Los procesos de integración no son procesos pasivos, de adaptación puramente defensiva ante las inclemencias del decrecimiento. Son también procesos que ayudan a la Vida Religiosa a seleccionar más los fines, a enfocarlos mejor y a buscarles respuestas de mayor servicio evangélico en el aquí y ahora de nuestra sociedad. Cuando los jesuitas imaginamos una única Provincia, realmente la soñamos como nueva, porque así es también la sociedad de hoy”, afirma Ruiz Pérez.

Desde la identidad

Por su parte, la Orden de Agustinos Recoletos comenzó no hace mucho su reestructuración y ahora mismo se encuentra en un periodo de reflexión, de estudio y de propuestas con el fin de presentar al Consejo General, que se celebrará en septiembre de 2014, una síntesis de lo que debiera ser la reorganización y revitalización de la orden.

El objetivo último de este proceso ya se puso de manifiesto en el Capítulo General de 2010, y no es otro que la revitalización de la orden desde su identidad carismática para cumplir mejor su misión evangelizadora. “El Capítulo recogió el deseo de muchos religiosos que, por motivos diversos y entrelazados, pedían una reorganización de las estructuras de la orden”, explica Miguel Miró, prior general de la orden.

“Muchos religiosos han pedido una
reorganización de las estructuras de la orden:
una inquietud espiritual y deseo de
vivir el carisma con mayor coherencia,
el reto de la nueva evangelización…”.

Miguel Miró, prior general de los Agustinos Recoletos

“Entre ellos –sigue–, destacaría una inquietud espiritual y deseo de vivir el carisma con mayor coherencia, el incremento de religiosos jóvenes en otras zonas de la orden y la escasez de vocaciones y el aumento de la media de edad de otras partes de la orden, el reto de la nueva evangelización, la acomodación y estancamiento de un buen número de religiosos, la dispersión de actividades y la dificultad de organizar planes comunes en detrimento de la calidad de vida evangélica, de la vida comunitaria y de la misión evangelizadora que hoy tenemos como agustinos recoletos”, subraya el prior.

Testigos convincentes

En su opinión, la sociedad actual ofrece muchas posibilidades y reclama testigos “convencidos y convincentes”, y, por ello, cree que necesitan “unir esfuerzos para refirmar nuestra identidad carismática, organizar mejor la formación permanente, compartir la misión con los laicos y ofrecer un servicio apostólico de calidad evangélica”.

“Para que nuestra presencia sea significativa, tenemos que mostrar con transparencia el don de Dios que hemos recibido y manifestar con humildad la alegría de vivir y de amar”, añade.grupo de religiosas mayores rezando en la capilla

El proceso de los salesianos, enmarcado dentro del Proyecto Europa, lanzado por Pascual Chávez en 2009, aborda tres grandes áreas: la revitalización de las presencias, la restructuración de territorios y un nuevo impulso evangelizador del Viejo Continente.

“El proceso se pone en marcha ante la necesidad de resituarnos mejor en el contexto de la realidad europea y española, y de reforzar el carisma para poder afrontar mejor la renovación de la Vida Consagrada y los desafíos de la realidad social, el mundo juvenil y las nuevas pobrezas”, explica José Miguel Núñez, consejero general para Europa Oeste de esta congregación.

También la Orden de los Predicadores está en un proceso de unificación de su provincias en España, que se culminará en 2016. Francisco Javier Carballo, prior desde 2006, hablaba de ello recientemente en Vida Nueva: “Hemos ido creciendo en mayor colaboración e integración y ahora estamos reflexionando para pronunciarnos sobre este proyecto. Por nuestro estilo democrático, todos los frailes deben ser consultados y la decisión de pedir al maestro de la Orden la unión en una única provincia debe tomarla el capítulo de cada entidad este año”.

“Nuestro Proyecto Europa supone tomar conciencia
de que estamos en un momento diferente de nuestra historia
y tratar de afrontar los desafíos
con la confianza puesta solo en Dios”.

José Miguel Núñez, salesiano

Analizadas las razones que han llevado a distintas congregaciones a emprender el camino de la reestructuración –una decisión que, según Royón, “cuesta más que continuar el proceso”–, Núñez apunta que este proyecto “supone tomar conciencia de que estamos en un momento diferente de nuestra historia y tratar de afrontar los desafíos con la confianza puesta solo en Dios”.

“Supone reconocer tanto bueno como se ha hecho hasta ahora, aprender también de los errores y dar un paso adelante con decisión para responder mejor a cuanto Dios, la Iglesia, los jóvenes y los tiempos nos demandan. Supone, en fin, actitud de conversión a Dios y esfuerzo por la fidelidad dinámica a nuestro fundador”, añade.

Coincide el prior de los Agustinos Recoletos en que este camino “requiere conversión y lleva al cambio personal y comunitario para que nuestra vida esté más en consonancia con el Evangelio”.

Responsabilidad de todos

“La revitalización y reestructuración es tarea y responsabilidad de todos, por tanto hay que buscar el mayor consenso posible. Este proceso supone sentido de orden, espíritu de sacrificio, diálogo sincero y ver más allá de nuestros intereses personales. Nuestro mayor problema no está en el número, ni en las edades, sino en el escaso convencimiento de la vitalidad de nuestro carisma y de que la fuerza viene de la conversión y la comunión”, subraya.

“Este camino requiere conversión
y lleva al cambio personal y comunitario
para que nuestra vida esté
más en consonancia con el Evangelio”.

Francisco Javier Carballo, prior de la Orden de los Predicadores

Para los jesuitas, el proceso ha sido una novedad que han descubierto y acompañado en su gestación. “Está claro que nuestro tiempo coloca a la Iglesia ante una novedad por venir a través de una cierta intemperie y sin seguridades de antaño; el futuro inmediato parece que pasará por atender encrucijadas humanas y sociales hasta ahora desconocidas. La Vida Religiosa no es una excepción en este escenario. Y para ello tiene que acoger dentro de sí cambios que la pongan en estado de peregrinación. La reestructuración de provincias es uno de ellos”, explica Ruiz Pérez.

Y aunque la revitalización y la reestructuración suponen una oportunidad para las congregaciones y las comunidades que las integran, no están exentas de dificultades, renuncias… “No tienen por qué ser traumáticas, pero no son fáciles”, afirma Elías Royón.

Miguel Miró, por su parte, explica que sí existen dificultades, pues a una orden como la suya, con 424 años de vida, le cuesta dejar una parroquia o un colegio en el que han estado muchísimos años. “Cuesta tomar decisiones para reorganizar las demarcaciones de la orden. Es un proceso que requiere diálogo, espíritu de comunión, discernimiento comunitario y desprendimiento personal. Hay que dar el salto de lo que a mí me gusta o a mí me conviene a lo que necesita hoy la orden y nos pide la Iglesia”, agrega.una religiosa juega al baloncesto con una chica

En definitiva, señala que las mayores dificultades son “la indiferencia de algunos religiosos, junto con las reticencias a la vida espiritual y el miedo al cambio o a perder seguridades”.

Para el provincial de España de la Compañía de Jesús, la integración “va avisando, a medida que te adentras en ella, de su complejidad”. “Son muchos los equilibrios a mantener por medio del discernimiento: entre lo organizativo y lo apostólico, entre unos sectores y otros, entre lo sectorial y local, entre lo institucional y las presencias apostólicas no institucionalizadas, entre la continuidad de la actividad apostólica y la disminución del número de jesuitas…”, subraya.

Eso sí, reconoce que, en medio de la complejidad, la integración “está acompañada por la gracia, esa gracia que Dios tiene a bien conceder cuando nos mueve a abrazar, sin negarlas, nuestras propias circunstancias”.

Futuro

¿Y el futuro? Oportunidad y esperanza son las palabras que más resuenan, y aunque José Miguel Núñez lo hace desde la mirada de los salesianos, sus palabras podrían servir para cualquier otro proceso: “El futuro lo afrontamos como hombres de esperanza teologal, es decir, como quienes hemos puesto toda nuestra confianza en Dios. Por tanto, seguiremos afrontando lo que está por venir con la mirada puesta en el Señor, pero haciendo las opciones estratégicas que hoy creemos necesarias para que los salesianos podamos seguir anunciando con audacia y decisión la Buena Noticia de Dios a los jóvenes, especialmente a los más vulnerables”.

“La unificación de provincias es una de esas estrategias que busca sinergias, que supone una oportunidad para dar mayor autenticidad a nuestro modo de vivir y que se plantea como un momento necesario para seguir impulsando presencias significativas desde el punto de vista educativo-evangelizador”, añade.

“No somos una empresa”

Muchos han querido ver los procesos de reestructuración que llevan a cabo las congregaciones en España exclusivamente como respuesta a un problema de número sin tener en cuenta la revitalización. Hay quienes, con criterios mercantilistas, creen que estas iniciativas son respuestas a un fracaso, retroceso o disminución.

El provincial de España de los Jesuitas, Francisco José Ruiz Pérez, explica que la integración de provincias, en su caso, no está motivada por la preocupación de hacer más, “sino por el deseo de responder, desde la realidad que somos hoy como cuerpo apostólico, a lo que Dios nos pide afrontar como mayor servicio a favor de los más necesitados”. “Esto puede significar que quizá tengamos que hacer menos y, en cualquier caso, juntos. Sobre todo esto último”, añade.

Para Miguel Miró, la Orden de los Agustinos Recoletos no es una empresa, sino una comunidad de hermanos que buscan a Dios y tienen una misión en la Iglesia y en el mundo de hoy.

“Si la reestructuración se plantea como subsistencia de obras, se limita a cerrar casas que no son rentables o busca solo la unión jurídica de provincias, sería simplemente alargar la merma o el debilitamiento antes del cierre definitivo. Lo que pretendemos es plantearnos, con criterios evangélicos y con la mayor objetividad posibles, cómo tenemos que organizarnos, qué futuro próximo e incluso qué iniciativas hay que secundar para responder desde el propio carisma y según nuestras posibilidades a los restos y necesidades de la Iglesia y el mundo”.grupo de religiosos franciscanos rezando en misa

Colaboración entre congregaciones

Es importante en este camino la colaboración entre congregaciones, aunque cada una tenga sus peculiaridades y elija cómo llevar a cabo su proceso, explica el presidente de CONFER, Elías Royón. En su opinión, hay factores comunes que se comparten, así como también las dificultades y los medios para prevenirlas y darles respuesta.

Francisco José Ruiz Pérez explica que ya existe colaboración entre las congregaciones religiosas con un mismo tronco espiritual y que los resultados son palpables: “La complementación de los carismas propios enriquece la misión común y la Vida Religiosa se hace finalmente más visible con su variedad de acentuaciones. Esa mayor visibilidad estoy seguro de que ayuda a quienes experimentan inquietud vocacional y buscan una manera de encarnarla”.

Por su parte, el prior general de los Agustinos Recoletos sostiene que tanto la integración como la intercongregacionalidad son importantes, aunque no solas. “Creo que tenemos que reafirmar nuestro propósito común para sentirnos implicados en la misión común que como orden tenemos hoy en la Iglesia. Tenemos que partir del encuentro con Cristo y seguir en un proceso de conversión personal, comunitaria y pastoral”, concluye.

En el nº 2.834 de Vida Nueva.

 

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Actualizado
01/02/2013
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