Cuando la Iglesia necesita un abogado

Juan Ramón Alonso coordinador de Alter Consultores gabinete jurídico

El gabinete jurídico Alter presta distintos servicios a un centenar de instituciones religiosas

Alter Consultores gabinete jurídico

Cuando la Iglesia necesita un abogado [extracto]

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA | La vida religiosa, en España y en general en todo Occidente, busca hacer frente al reto de la falta de vocaciones. Sin embargo, más allá de algo que interpela a lo puramente espiritual, hay otros muchos aspectos que, en su día a día, marcan el caminar de todas las realidades eclesiales. Son cuestiones a veces farragosas y no siempre fáciles, pero que están ahí y no se les puede dar de lado.

Aunque para ello, a veces, necesiten una ayuda profesional. Esa labor es la que, desde hace algo más de un año, ofrece el gabinete Alter Consultores Legales, que atiende a un centenar de instituciones religiosas (entre ellas, varias diócesis).

Como explica su coordinador, Juan Ramón Alonso, no son una consultoría, como tal, específicamente religiosa, “pero es indudable que esta relación con realidades de Iglesia marca nuestro ser, pues el 80% de los clientes que tenemos son confesionales y gran parte del 20% restante son organizaciones que, aunque no son oficialmente eclesiales, sí han nacido de iniciativas cristianas”.

Algo que, en su caso, supone “una gran satisfacción, pues el trato con estos grupos va más allá del habitual entre un gabinete jurídico y su cliente. En muchos casos, hablamos de una amistad, y más tratándose de personas con las que compartes unos principios comunes y una misma forma de ver la vida”.

Juan Ramón Alonso coordinador de Alter Consultores gabinete jurídico

Juan Ramón Alonso, coordinador de Alter Consultores

Pero, ¿cuáles son los principales problemas jurídicos con los que se encuentran hoy las congregaciones y demás organismos eclesiales? Juan Ramón, quien señala que en Alter trabajan con órdenes dedicadas, preferentemente, a la sanidad, la educación y la asistencia social, apunta que las necesidades son muy diversas según el ámbito del que se trate: “Colaboramos en la defensa y el asesoramiento jurídico en todas las disciplinas, pero también en materia de gestión socio-laboral o contable. La labor varía en cada caso”.

“Por ejemplo –sigue–, nosotros trabajamos con varias instituciones eclesiales en sus procesos de unificación de recursos y órganos de gobierno, tan en boga en estos tiempos dentro de la Iglesia. Son procesos que tienen muchas consecuencias jurídicas, no solo en el Derecho Canónico, sino en el civil, pues de ello depende el reconocimiento de la personalidad jurídica y otros muchos aspectos, hasta el propio de la titularidad registral”.

Engaños y estafas

Otro de los factores más complejos para las instituciones religiosas es cuando, de un modo concertado, ofrecen servicios públicos. Como lamenta el coordinador de Alter, es evidente que, en estos tiempos de crisis, “la reducción de la inversión por las distintas administraciones es un gravísimo problema en centros sanitarios y educativos”.

Aunque luego, cada uno de estos ámbitos tenga sus propios conflictos. En el caso de las escuelas, una cuestión jurídica que ha tenido estos meses gran relevancia mediática ha sido el debate sobre la educación diferenciada, exigiendo determinados colectivos que se retiren los conciertos para los centros que dividan las clases según el género de sus alumnos (aunque desde el Ministerio de Educación se ha rechazado frontalmente esta petición).

En esta cuestión, manifiesta Juan Ramón, desde Alter “optamos por el acompañamiento de la decisión tomada por cada institución. Así, a las que defienden el modelo diferenciado, les ofrecemos razones técnicas y jurídicas para su defensa en caso de que sea necesario. Y lo mismo hacemos con quienes han aceptado el sistema mixto, dándoles otros argumentos igualmente válidos”.

Una cuestión ciertamente compleja son los procesos judiciales. En ocasiones, se ha de reclamar a las administraciones públicas que hagan efectivo el ingreso de subvenciones ya comprometidas y que las instituciones religiosas han tenido que adelantar con sus propios fondos.

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La formación es una cuestión clave para Alter

Pero, otras veces, como reconoce el coordinador de la consultoría, las situaciones son aún más engorrosas: “Hemos tenido que denunciar a bancos que engañaron a algunas entidades eclesiales ofreciéndoles inversiones que catalogaban como 100% seguras. Otras fueron directamente estafadas, como muchísimos otros ciudadanos, en los casos de Forum y Afinsa o Lehman Brothers. En todos esos casos, exigimos la respuesta de la Administración, pero son procesos muy lentos”.

En este sentido, otro episodio que tuvo mucho eco en los medios meses atrás fue el de la exigencia, por parte de fuerzas políticas y algún gobierno municipal, de que la Iglesia pagara el impuesto del IBI por los bienes inmuebles de titularidad eclesiástica.

Ante este complejo debate, Juan Ramón demanda, a uno y otro lado, serenidad: “En primer lugar, hay que aclarar de qué hablamos con esto. Y con datos sobre la mesa. Así, algunos dicen que por esta exención eclesial que reconocen los vigentes Acuerdos Iglesia-Estado, los ayuntamientos dejan de percibir cinco millones de euros, mientras que otros elevan la cifra a los 5.000 millones. Hay muchísima diferencia entre ambos porcentajes y la realidad es que no es ni una cosa ni la otra. Es necesario diferenciar entre los edificios que, siendo de titularidad eclesiástica, mantienen una actividad de culto o económica. Pero no hay que confundir, porque los hay que están en una situación intermedia, como los comedores sociales. Creo que no es justa la pretensión de algunos ayuntamientos de gravar una actividad cuyo único fin es la atención a los más pobres. En definitiva, todas las partes hemos de hacer un esfuerzo para descifrar un asunto que ciertamente es difícil”.

Relacionado con esto, en el fondo está la cuestión de la autofinanciación eclesial. El directivo de Alter propone una solución parcial: “No hay que tener miedo de decir que, donde hay un servicio, se ha de recibir un cobro a cambio. Esto es muy claro en el sentido de que la Iglesia hace un gran esfuerzo en la conservación del patrimonio histórico y cultural. Por ello, en tiempo de moda para las ‘tasas’, tampoco ha de extrañar que haya que pagar algo, en tal concepto, por entrar a ciertos templos. Pero, antes que nada, hemos de hacer un esfuerzo de colaboración entre todos, empezando por las administraciones”.

Inevitables cierres

Finalmente, pese a los esfuerzos realizados, en ocasiones se acaba imponiendo el peso del vacío y la falta de vocaciones obliga al cierre de centros religiosos. También ahí, como concluye Juan Ramón, se ofrece la mano compañera de Alter: “El primer objetivo es siempre el de tratar de reconvertir la actividad y, a falta de un resultado completo, adaptar el inmueble, evitando en lo posible la pérdida de patrimonio inmobiliario. Como último recurso, les ayudamos a venderlo por el mejor precio posible. Estamos con ellos a lo largo de este doloroso proceso”.Alter Consultores gabinete jurídico

Como todos los ciudadanos, en definitiva, los hijos de la Iglesia también pueden necesitar un abogado que represente sus intereses. Al fin y al cabo, se formaron para entregar su vida a Dios y no tienen por qué estar versados en los tantas veces enrevesados renglones de la Justicia. En ese difícil caminar, Alter se ofrece para acompañar el paso.

La formación como seña de identidad

Además de sus amplios servicios en el acompañamiento jurídico, Alter se caracteriza por una importante apuesta por la formación.

Así, a veces por propia iniciativa y otras en colaboración con entidades religiosas como FERE o CONFER, ofrecen a las distintas instituciones eclesiales una gran cantidad de cursos sobre los más diversos temas. Como explica Jesús Tierno, su responsable del Área Laboral, “la gran mayoría de entidades en las que desarrollamos nuestras jornadas son, por este orden, centros de enseñanza, residencias y establecimientos sanitarios”.

El contenido de los cursos, destaca Jesús, suele ser técnico y especializado, “centrado en el asesoramiento jurídico-laboral, que interesa mucho a los gestores de las diferentes instituciones”. De hecho, una de las jornadas de formación que más demanda están teniendo en centros de toda España es la que ofrecen sobre la Reforma Laboral y su aplicación.

“Lo que no quiere decir –concluye el responsable del Área Laboral de Alter– que en los centros gestionados por religiosos haya una especial conflictividad con el personal contratado. De hecho, no se registran despidos colectivos. Algo que se ve muy claro en las congregaciones. Un centro puede tener pérdidas, pero estas se compensan al estar respaldado a nivel global por el resto de la institución”.

En el nº 2.833 de Vida Nueva.

Actualizado
25/01/2013
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