Memoria agradecida del Vaticano II

Congreso UPSA Concilio Vaticano II 50 años

Salamanca acoge un congreso ante el 50º aniversario del Concilio

Congreso UPSA Concilio Vaticano II 50 años

Memoria agradecida del Vaticano II [extracto]

FRAN OTERO. Fotos: UPSA | “Este congreso ha querido ser recuerdo agradecido al gran acontecimiento eclesial que fue el Concilio Vaticano II, con motivo de los 50 años de su inauguración; un concilio que ha marcado decisivamente la vida de la Iglesia y sigue siendo brújula segura para la Iglesia del siglo XXI”.

Así comienza la reflexión final que el Comité Organizador del Congreso ‘A los 50 años del Concilio Vaticano II’, celebrado en la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), ha hecho pública tras tres días de trabajo (15-17 de noviembre), durante los que han participado 400 congresistas y por los que han pasado personalidades del mundo eclesial como el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela; el arzobispo archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, Jean-Louis Bruguès; el arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez; el cardenal presidente emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, Walter Kasper; el arzobispo secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis F. Ladaria, y el nuncio apostólico, Renzo Fratini.

Y también numerosos expertos: Martín Gelabert, Salvador Pie-Ninot, Santiago del Cura, Ángel M. Unzueta, Xabier Larrañaga, Peter Stilwell, Ildefonso Camacho o Santiago Madrigal, entre otros.

Una de la conclusiones más importantes que aparece en la reflexión del Comité Organizador, que reconoce haber contado con el apoyo de las conferencias episcopales de España y Portugal, se refiere a que, tras los trabajos,“ha quedado claro que la pretensión fundamental del Concilio fue ofrecer un testimonio autorizado del Evangelio al mundo contemporáneo”.

Del mismo modo, señala que hay una idea de fondo en todas las ponencias, la de que el Magisterio posterior ha acogido, interpretado y actualizado el Concilio. “En esa línea, el Congreso ha seguido el principio hermenéutico de Benedicto XVI de la reforma en la continuidad, que posibilita descubrir en los textos conciliares su auténtico espíritu. Y a la luz de esta hermenéutica, la teología tiene en la Iglesia la función esencial de releer los textos conciliares y de aplicar y prolongar los principios del Concilio ante los nuevos problemas que surgen y las nuevas realidades a las que hoy hay que responder”, apunta la declaración.

El Congreso fue inaugurado por Rouco Varela con un discurso en el que apuntó la necesidad de “reavivar en la Iglesia aquella tensión positiva, aquel anhelo de anunciar a Cristo al hombre contemporáneo”. También afirmó que el Congreso debería contribuir “a una interpretación científicamente sólida y esclesialmente fiel y fecunda” de los textos del Concilio, pues lo considera necesario para la nueva evangelización.Congreso UPSA Concilio Vaticano II 50 años participantes

Previamente, el rector de la UPSA, Ángel Galindo, recalcó que “no se trata de celebrar un cumpleaños, sino de revisar la trayectoria teológica” de la época del Concilio.

Cuestión educativa

Por su parte, Jean-Louis Bruguès, desde su experiencia como secretario de la Congregación para la Educación Católica, cargo que ya no ocupa, abordó la cuestión de la educación para decir que “la preocupación educativa se encontraba muy presente en cada uno de los grandes textos, y el Concilio Vaticano II en su conjunto podría ser denominado un concilio de la educación”.

En su intervención, aludió a cuestiones hoy importantes para la Iglesia como son el papel de la familia en la educación de los hijos o la escuela católica.

Sobre lo que significa el Vaticano II hoy para la Iglesia disertó Ricardo Blázquez. Así lo definió: “El acontecimiento mayor de la Iglesia en el siglo XX, que ha repercutido en la marcha de la humanidad como tal, y con una incidencia especial en nuestro país”.

La aportación del obispo de Almería, Adolfo González Montes, tuvo como eje la presencia de la Iglesia en la sociedad de hoy y la Gaudium et spes. “Del Concilio debemos recibir hoy luz para la vida de la Iglesia y para su relación con el mundo actual”, dijo. Eso sí, dejó claro que la razón última “no fue debilitar la doctrina a favor de un acercamiento mayor al hombre actual, porque hay una unidad en la diferencia de los dos órdenes”.

Otra de las intervenciones importantes del Congreso fue la de Luis F. Ladaria sobre Cristo, la Iglesia, las religiones. “La Iglesia, a pesar de todos los problemas, enraizada en la tradición, ha crecido en la comprensión de las cosas y las palabras transmitidas, tendiendo a la plenitud de la verdad divina”, dijo.

Así, repasó algunas de la verdades fundamentales que recuerda el Concilio: “Jesucristo es el único Salvador de los hombres, en quien confluyen todos sus deseos y aspiraciones, aunque no lo conozcan (…). El Señor es el fin de toda la historia humana, todo ha sido creado en Él, y por eso solo en Cristo todo alcanzará su plenitud”. Sobre la Iglesia, dijo que no se puede separar de Cristo, ni a este de ella.

La conferencia de clausura corrió a cargo del cardenal Walter Kasper y la dedicó a la Hermenéutica y recepción del Concilio Vaticano II. “Para la mayoría de contemporáneos el Concilio es historia pasada, porque muchos no vivieron de manera consciente aquel acontecimiento. Hoy, vivimos en un tiempo cambiado, globalizado. La optimista fe en el progreso hace tiempo que ya se ha evaporado”, afirmó.

Luces y sombras

Tras hacer un recorrido por las fases de recepción del Vaticano II, apuntó que son luces y sombras las que deja. De los elementos positivos destacó que los documentos no se han quedado en letra muerta, sino que han determinado la vida en las diócesis, parroquias y comunidades religiosas.

Sobre lo más negativo, apuntó que la colegialidad episcopal, la corresponsabilidad laical, el papel de las Iglesia locales solo se han desarrollado parcialmente. En definitiva, propone un acercamiento reflexionado: “No hay que hacer un mito del Concilio, ni reducirlo a un par de tópicos baratos. Se necesita una hermenéutica conciliar, una exposición reflexionada”, cuyo punto de partida deben ser los textos conciliares.

Kasper concluyó su intervención con una mirada al futuro, en un caminar tras las huellas del Vaticano II: “No debemos caer en una comprensión fundamentalista de la fe, recelosa de la razón o emocional, sino que cada uno debe dar cuenta de la esperanza que hay en nosotros. Debemos ser capaces de dialogar con argumentos sobre nuestra fe”. Fue la última ponencia de un Congreso que clausuró Renzo Fratini.

En el nº 2.825 de Vida Nueva.

 

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Actualizado
23/11/2012
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