‘En la casa’: la pizarra vacía

En la casa imagen de la película

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J. L. CELADA | Si la semana pasada El profesor nos descubría los múltiples y complejos desafíos que plantea el oficio de educar, la cartelera ha querido que un colega suyo –más convencional, pero desbordado también por las circunstancias– nos hable ahora del arte de contar historias. Una vocación casi siempre deudora de alguien que un día supo identificar el talento y tuvo luego el valor de fomentarlo.

Tal es el caso de la pareja protagonista de En la casa: un adolescente dotado para la narrativa (el inquietante Ernst Umhauer) y su profesor de lengua y literatura (un espléndido Fabrice Luchini), promotor, mentor y primer admirador de este sorprendente alumno. Sobre ambos recae el entramado argumental que pone en pie François Ozon a partir de una pieza teatral del español Juan Mayorga de título inequívoco: El chico de la última fila, esa desde donde observar y controlar todo sin ser visto.

El nuevo trabajo del realizador francés se sitúa En la casa a la que debe su nombre y en un instituto tan uniforme en el vestir como en las tareas que encomienda a sus estudiantes. Sin embargo, una de ellas –la consabida redacción sobre “Mi último fin de semana”– activa el mecanismo que moverá los resortes de esta magnífica cinta, un intenso ejercicio acerca del poder de las palabras. De su capacidad para reinventar la realidad, para pervertirla a través de la ficción, para confundir personajes y personas, para cambiar el destino…

Enganchado como el espectador al folletín por entregas que va escribiendo su pupilo, el veterano maestro nos permite descifrar algunas de las claves que encierra este retrato (¿parodia?, ¿puro chismorreo?…) de una “familia normal” y una “mujer de clase media”. En su afán por reconducir los pasos del joven y prometedor novelista, se verá sobrepasado por una situación de imprevisibles consecuencias. Para ellos y para cuantos, absortos y expectantes, seguimos su particular tutoría desde el patio de butacas.En la casa imagen de la película

Mientras, a medida que los hechos se suceden En la casa, los mirones de turno completan la pizarra vacía de esta clase magistral sobre la vida y su juego de espejos con apuntes en torno a la verdad, la verosimilitud, la lucidez, la ironía, el conflicto como motor del relato o el modo de atrapar la atención del lector. Sin descuidar algún divertido aguijonazo al arte contemporáneo (con la gran Kristin Scott Thomas como galerista… y sufrida esposa), justificado a menudo por los más bellos adjetivos.

Muchos de esos calificativos podrían servirnos aquí para describir a la última ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián, una película inteligente e hipnótica, que nos mangonea a su antojo hasta caer rendidos ante esa doble posibilidad (evasión-manipulación) que despliega el lenguaje en su empeño por reproducir, imaginar o transformar. ¡Brillante manera de leer el mundo!

FICHA TÉCNICA

TÍTULO ORIGINAL: Dans la maison.

DIRECCIÓN: François Ozon.

GUIÓN: François Ozon, sobre la obra teatral El chico de la última fila, de Juan Mayorga.

FOTOGRAFÍA: Jérôme Almeras.

MÚSICA: Philippe Rombi.

PRODUCCIÓN: Eric y Nicolas Altmayer.

INTÉRPRETES: Fabrice Luchini, Ernst Umhauer, Kristin Scott Thomas, Emmanuelle Seigner, Denis Ménochet, Bastien Ughetto.

En el nº 2.824 de Vida Nueva.

Actualizado
16/11/2012
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