Soledad Suárez, nueva presidenta de Manos Unidas

Soledad Suárez, nueva presidenta de Manos Unidas

Pide “no arrojar la toalla” ante la crisis

Soledad Suárez, nueva presidenta de Manos Unidas

M. Á. MALAVIA | Soledad Suárez Miguélez es la nueva presidenta de Manos Unidas. La elección, que tuvo lugar en el transcurso de la Asamblea de Delegadas, el pasado 26 de octubre en El Escorial (Madrid), supone el inicio de un nuevo trienio de gobierno. Un tiempo en el cual, según declaró ella misma, “Manos Unidas va a seguir trabajando en la denuncia de las estructuras injustas, que favorecen la discriminación que lleva a millones de seres humanos a vivir en la pobreza extrema y el hambre”.

Y es que, pese a la crisis y a los recortes en la inversión pública en la Cooperación al Desarrollo, no es este “el momento de arrojar la toalla”. Porque “esto no es una cuestión de países, de fronteras, de quienes viven en el Norte y quienes lo hacen en el Sur; esto es simplemente una cuestión de voluntad y, sobre todo, de acción y compromiso”.

Soledad Suárez, madrileña de 61 años, casada, madre de cuatro hijos, licenciada en Farmacia y ex docente universitaria en la Complutense de Madrid, ha estado siempre vinculada a la atención a la drogodependencia. Ingresó hace siete años como voluntaria en Manos Unidas, siendo su vicepresidenta desde 2009.

Un trienio en el que coincidió con su predecesora en el cargo, Myriam García Abrisqueta, a quien todas las delegadas manifestaron el agradecimiento por su “dedicación, compromiso y desvelos”. La hasta ahora presidenta ha vivido en su mandato dos grandes hitos en la historia de la institución eclesial: la celebración por el 50º aniversario de su fundación, en 2009, y la obtención del Premio Príncipe de Asturias a la Concordia, en 2010. Además, Abrisqueta fue la única laica española participante en la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, también en 2009.

En el nº 2.822 de Vida Nueva.

Actualizado
01/11/2012
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