Tijera para los enfermeros de la crisis

Pablo Martínez Osés, coordinador Plataforma 2015 y más

Los recortes públicos en la Ayuda Oficial al Desarrollo ponen en riesgo a las ONG

Niños de África en la escuela

Escuela en África. Foto: Entreculturas

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA | Pese a que parezca sumergido en el olvido, el 19 de diciembre de 2007, las fuerzas parlamentarias firmaron el Pacto de Estado contra la Pobreza. Este acuerdo, ratificado por todas las comunidades autónomas y ayuntamientos, suponía un compromiso por el que antes de 2012 se destinaría el 0,7% de la Renta Nacional Bruta a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Llegado el momento, no solo no ha aumentado la inversión en cooperación internacional, sino que se ha reducido drásticamente, hasta el punto de poner en riesgo la sostenibilidad de las propias ONG. [Tijera para los enfermeros de la crisis – Extracto]

La crisis es la coartada que las administraciones públicas utilizan para justificar los recortes a quienes ayudan, precisamente, a los que más sufren las consecuencias de lo que no han causado.

Una de las instituciones perjudicadas es Entreculturas, ONG jesuita que promueve la educación de los más desfavorecidos en África, Asia y América Latina. El presidente de su fundación, Jorge Serrano, reconoce a Vida Nueva el impacto sufrido: “La principal pérdida se ha producido en las subvenciones autonómicas y municipales. Si en 2009 nos llegaban seis millones de euros, este año la partida se ha reducido dos”.

Jorge Serrano, presidente de Entreculturas

Jorge Serrano

Así, su presupuesto baja de los 22 a los 18 millones en solo tres años, cuestionando su estabilidad interna: “Nos mantenemos porque teníamos fondos ahorrados en previsión de tiempos duros. Pero, a nivel de personal laboral, si alguien causa baja, ya no la cubrimos. También tenemos aseguradas las subvenciones provenientes del Estado, que ascienden a cinco millones al año. Pero solo hasta 2014, fecha en que se cumple el convenio que tenemos firmado. La gran incertidumbre llegará entonces. Si también perdiéramos esos fondos, entonces sí que podríamos vernos obligados a acometer despidos”.

Las ONG ‘grandes’, como Cáritas o Manos Unidas, por su mayor infraestructura, de momento se resienten menos. Ignacio Ussía, responsable de Comunicación de la segunda (hasta hace poco, era el coordinador de Cofinanciación), explica que, en su presupuesto de 2011, “los ingresos procedentes del sector público descendieron un 14,5%”.

Un dato considerable, aunque, “dado que los fondos públicos suponen solamente un 18% de nuestros ingresos, esta merma no nos ha afectado de una manera significativa, entre otras cosas, porque se ha visto en parte compensado por un incremento de los fondos provenientes del sector privado”.

“La gran incertidumbre llegará en 2014.
Si también perdiéramos esos fondos,
entonces sí que podríamos vernos obligados
a acometer despidos”.

Jorge Serrano (Entreculturas)

Otro grave problema al que se enfrentan cada vez más ONG se da cuando adelantan dinero para proyectos y luego hay retrasos en la comprometida subvención pública. Serrano advierte que eso les ha sucedido en Entreculturas, con adelantos de hasta 400.000 euros: “Ya antes era algo que ocurría de un modo no tan excepcional, aunque siempre ponían excusas de carácter burocrático. Hoy empieza a ocurrir que ni llega la subvención. Siguen vinculándolo a temas burocráticos y no a la falta de fondos, pero el caso es que nos supone un grave problema…”.

En Manos Unidas, reconoce Ussía, “todos los años hay algún organismo público que no ingresa la subvención comprometida, aunque es de justicia decir que son casos aislados y no representan la generalidad de la AOD”.

El sector caería en un 50%

¿Puede llegar el colapso que haga desaparecer a las ONG con menos medios? Instituciones como Entreculturas, a expensas del temido “tijeretazo” en las ayudas estatales para 2014, puede mantener su acción solidaria porque sus fondos privados, que constituyen la mitad de su presupuesto, siguen una línea de estabilidad.

Ignacio Ussía, responsable de Comunicación de Manos Unidas

Ignacio Ussía

Pero, ¿y las más dependientes de lo público? Pablo Martínez Osés, coordinador de ‘Plataforma 2015 y más’, lo dice con toda claridad: “Creo que, en el plazo de un año, el sector de las ONG de cooperación internacional puede verse reducido a la mitad. Tanto en su personal laboral como en el volumen de los proyectos realizados”.

Su sensación de que las instituciones “estarán obligadas a reestructurarse” proviene de su experiencia directa, pues ha participado en las primeras reuniones con el nuevo Gobierno de cara a conocer su política en esta cuestión. Haya recorte o no, y sea de la intensidad que sea, para él, “este ya es un año de parón. El retraso en la elaboración de los nuevos Presupuestos Generales para 2012, que al menos hasta finales de marzo no se aprobarían, supondría que, como mucho, comenzarían a hacerse efectivas las concesiones de subvenciones en el último trimestre”.

Esta “incertidumbre” ya es triste realidad en el ámbito local, donde autonomías como Castilla-La Mancha o ayuntamientos como Madrid han reducido a cero su inversión en AOD para este año.

“La merma de ingresos de fondos públicos
se ha visto en parte compensado por un incremento
de los fondos provenientes del sector privado”.

Ignacio Ussía (Manos Unidas)

Las consecuencias son que algunas ONG, que trabajan tanto a nivel nacional como internacional, están teniendo que acometer Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). Es el caso de una conocida institución que trabaja con drogodependientes. Su delegación en Madrid ha despedido recientemente al menos a 100 trabajadores… quedando sin atención 500 personas.

Pese a lo difícil de la situación, hay quien pide “aprovechar la oportunidad para la purificación de las ONG”. Quien así habla es Juan Pablo Aguado, presidente de Puentes, una pequeña asociación de Ayuda al Desarrollo con sede en Palencia y Valladolid.

A su entender, “hasta ahora se dependía demasiado del dinero público, lo cual suponía acomodarse a eventualidades que no nos son propias. Hay que seguir buscando la incidencia política, pero no solo, pues esta es la única en que se había insistido en la última década. Ahora hay que buscar la incidencia personal, centrando el trabajo en los pequeños donantes, en el corazón de la sociedad. No podemos exigir el 0,7% a las instituciones si nosotros no cumplimos con ese mínimo respecto a nuestros ingresos”.

Pablo Martínez Osés, coordinador Plataforma 2015 y más

P. Martínez Osés

En definitiva, mantiene Aguado, se trata de aprovechar la oportunidad de la crisis y buscar una “estabilidad” que, aparte de equivaler a más libertad de acción (por ser menos dependientes de la Administración), “transforme nuestro estilo de vida. Y este cambio no solo debe afectar a las instituciones, sino, y sobre todo, a los individuos. Más aún, a los cristianos, muchas veces habituados a un cristianismo sin prójimo”.

A este compromiso invitan también desde Alboan, ONG jesuita con sede en País Vasco y Navarra. Representante de un equilibrio que antes era suficiente –algo más del 50% de su presupuesto no depende de los fondos públicos, que este año esperan recibir en un 11% menos–, ahora han de apretarse el cinturón.

Como reconoce su coordinadora de Acción Política y Redes, Mary Tere Guzmán, varios de sus proyectos en África y América Latina van a tener que reducirse. Por ello, hace autocrítica –“las ONG no hemos podido avivar el debate sobre los recortes que afectan a la cooperación”– y pide a los ciudadanos que huyan de un discurso que niega oportunidades a quienes menos tienen: “Resulta difícil sostener el compromiso con el Sur cuando el discurso en la calle está reclamando ‘primero los de aquí’. No se trata de confrontar necesidades, sino de poner en el centro a las personas en condición de vulnerabilidad y exclusión”.

“En el plazo de un año, el sector de las ONG
de cooperación internacional puede verse
reducido a la mitad, tanto en su personal laboral
como en el volumen de los proyectos realizados”.

Pablo Martínez Osés (‘Plataforma 2015 y más’)

De ahí que Guzmán pida salir del “silencio mediático” acerca del incumplimiento del compromiso que los políticos firmaron en 2007 con los más excluidos y que la ciudadanía lo reclame como algo de primera necesidad. Porque lo es.

Las “pequeñas” se reestructuran

Nacida hace 14 años para apoyar los proyectos de desarrollo de las misiones guanelianas en África y América Latina, Puentes es un modelo de ONG con menos recursos que se está viendo obligada a reestructurarse para mantener su acción. Su cambio ha sido tal que, si en 2007, cuando se atisbaba la crisis, recibía 36.000 euros procedentes de subvenciones públicas (municipales y autonómicas), el pasado año apenas obtuvo 17.000.

Un retroceso que se percibe gráficamente con esta estadística: en 2007, el 40% de su presupuesto tenía su origen de las administraciones; hoy, ese porcentaje se reduce al 13%.

Por fortuna, pueden mantener su actuación porque el índice de donativos privados solo ha descendido un 20%, pasando de los 101.000 euros de 2008 a los 80.000 del pasado año. Aunque el peso recae en sus 408 socios, que, si en 2007 otorgaron 16.000 euros, en 2011 hicieron un esfuerzo para llegar a los 40.000. En definitiva: más compromiso individual ante el retroceso global.

En el nº 2.790 de Vida Nueva.

 

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Actualizado
24/02/2012
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