Una ruta monástica para fomentar las vocaciones

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religiosas en Santa Maria de Carbajal de Leon

Religiosas en Santa Maria de Carbajal de León

MAITE LÓPEZ MARTÍNEZ | Contemplativas en ruta es un proyecto conjunto de diez comunidades de Vida Contemplativa de la Diócesis de León, que, animadas por su obispo, Julián López, se han reunido para ofrecer a las jóvenes con inquietud vocacional una ruta monástica. “No es turismo religioso ni un espectáculo para atraer a chicas”, afirman con rotundidad. “Es un intento de ayudar a centrar y concretar la llamada de Dios a la Vida Contemplativa de una persona, que puedes ser tú”.

Se trata de una experiencia que permite conocer las comunidades para poder experimentar viva y personalmente sus carismas. Consiste en ofrecer la posibilidad de convivir durante un tiempo con ellas al ritmo comunitario de oración y trabajo para profundizar en aquellos valores que constituyen este estilo de vida: la oración, el silencio, la adoración, la alabanza, la vida comunitaria, la escucha de la Palabra de Dios.

Ernestina Álvarez Tejerina, benedictina del monasterio de Santa María de Carbajal
, elegido en esta ocasión como centro logístico, brinda más detalles del proyecto.religiosa ruta monastica

– ¿Cómo surgió esta ruta monástica?

– La idea surgió hace cuatro años en un deseo de dar a conocer la Vida Contemplativa en nuestra diócesis y ayudar a discernir a las jóvenes con una cierta inquietud vocacional. Para ello decidimos unirnos las comunidades que tenemos este tipo de Vida Consagrada, animadas y apoyadas por nuestro obispo. Lo primero fue ponernos en contacto para ir viendo, entre todas, los pros y contras de esta audaz iniciativa. De las 11 comunidades, nos unimos una decena. Los carismas representados son: agustinas recoletas, benedictinas (tres monasterios), carmelitas descalzas, cistercienses (dos monasterios), clarisas, franciscanas y concepcionistas.

Hemos realizado hasta el momento tres ediciones, en las que han participado 24 jóvenes. Tres han ingresado en monasterios y, en general, todas mostraron su satisfacción y agradecimiento por la experiencia. Tras estos buenos resultados, vinieron dos años en los que no se apuntaba ninguna chica y pensamos en suspender el proyecto. Sin embargo, alentadas de nuevo por el obispo, hemos decidido relanzarlo con formas nuevas de realización y orientación. Se ha unido, además, la comunidad de jerónimas, y estamos ya todas representadas.

– Esta nueva convocatoria, ¿es igual que la primera?

– No exactamente. En cuanto a la forma de realización, en la primera etapa (hace cuatro años) los contactos con las comunidades eran muy breves, apenas dos horas. Ahora vamos a ofrecer la posibilidad de convivir al menos uno o dos días, al ritmo de oración y trabajo. También es posible realizar la ruta individualmente y en fines de semana para quien no disponga de una semana seguida.

– Los conventos y monasterios de clausura no tienen demasiada visibilidad hoy en día. Hay mucho desconocimiento por parte de la sociedad, pero también dentro de la propia Iglesia. Quizás, en parte, por no contar con organizaciones o estructuras de trabajo conjunto. En este sentido, ¿cree que se trata de una iniciativa pionera? ¿Cuáles son los objetivos concretos de este proyecto?

– El objetivo principal es dar a conocer la Vida Contemplativa en sus diferentes carismas para que las jóvenes puedan optar por ella en caso de que sientan la llamada del Señor. Creemos que esta iniciativa aporta dos cosas importantes. Primero, que es muy poco frecuente; no tenemos noticia de ningún otro caso en España ni fuera, en el que una decena de comunidades femeninas de Vida Consagrada se hayan puesto de acuerdo para colaborar juntas por encima de particularismos e intereses personales; y en segundo lugar, que una vez hecho el discernimiento, las jóvenes pueden incorporarse a comunidades contemplativas de sus respectivas diócesis, con lo cual creemos que es una labor en beneficio de toda la Iglesia española.

LEVADURA

Todos los árboles necesitan raíces para poder vivir. Raíces profundas, escondidas, a veces enrevesadas o torcidas. Muchas veces son más extensas que las propias ramas. Ofrecen equilibrio a la planta, pero, sobre todo, la nutren de savia. No están sometidas a las inclemencias del tiempo. Siempre vivas. Imprescindibles. La Vida Contemplativa se parece a esas raíces: silencio, oración, trabajo, acción de gracias, comunidad. Vidas entregadas y fecundas que sostienen la acción apostólica de la Iglesia.

mtlopez@vidanueva.es

En el nº 2.780 de Vida Nueva.

Actualizado
09/12/2011
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