Beatriz Grifol: “La música cristiana necesita un 15-M, salir a la calle”

Beatriz Grifol - cantautora

Cantautora, participa en el disco-libro ‘Con la música a otra parte’

Beatriz Grifol - cantautora

MAITE LÓPEZ MARTÍNEZ | Cuando me presentaron a Beatriz Grifol tuve la impresión de conocer a una persona original. Ahora sé por qué. Esta polifacética mujer (Gandía, 1968), diplomada en Educación Especial y musicoterapeuta, se está dando a conocer por su faceta de cantautora, casi mística. Su vinculación con la música vino por la libertad que le transmitió desde su infancia y por la capacidad de sanación que descubrió en ella, su potencial para transformarnos interiormente, para curar la forma de relacionarnos con los demás…

Cuando se le pregunta por cómo es su música, señala que “abierta, versátil, implicada tanto en lo social como en lo espiritual, sin fronteras y con muchas ganas de encontrarse con riberas desconocidas para trenzar unidad. Una música de contrastes, de silencios, de explosiones, de fuerzas y de ternuras, de rabia y de compasión… Es buscadora y juguetona, con tintes de otros pueblos y culturas, que quiere apoyar lo minoritario, lo que casi pasa desapercibido, lo desconocido. La temática suele ser sobre todas aquellas personas que son estigmatizadas por no seguir la ‘corriente’ de lo habitual. Se acerca a lo marginal, al tema de la mujer, al impulso que podemos dar para que otras mujeres se atrevan a correr riesgos, al tema del dolor como crecimiento, como oportunidad, como posibilidad…”.

Es una música que “ahora sí” está vinculada con su fe. “Hace 10 años no, era una aportación social. A raíz de mis viajes a India y Nepal, impulsada por  una búsqueda personal, volví a cantar. Lo había dejado unos cinco años antes de ir a la India. Aunque siempre fui una mujer de fe en un sentido más amplio, diría de esperanza, de confiar en la vida”.

disco libro Con la musica a otra parte - Ediciones Khaf

Portada del disco-libro 'Con la música a otra parte'

Y es que ha habido dos momentos significativos que la han marcado vital y musicalmente. Uno, ese viaje. El contacto con la música asiática, las gentes en el desierto del Rajastán o los mantras que se escuchan en los templos. Todo eso está reflejado con mucha riqueza en el disco Sauhaha.

El segundo viaje “es más difícil de explicar, porque es algo interno”. Es una experiencia de silencio y soledad en el bosque de la Llacuna, donde entró la Palabra de Dios de nuevo en su vida, desde que había dejado la parroquia a los 18 años. Todo esto queda reflejado con una hondura en Solo la voz.

Una obra coral

Recientemente, ha estado en Madrid presentando una obra colectiva, donde hace una aportación muy significativa. Se trata del disco-libro Con la música a otra parte, de Ediciones Khaf. La principal novedad de este trabajo es que “es algo creado entre todos, no es ‘mi’ disco, ‘mi’ trabajo, sino ‘nuestro común acuerdo’, nuestra decisión de dar vida a la inspiración”, a un sueño que tuvieron dos equipos: Producciones Santafé y Ediciones Khaf. A su vez, ellos reciben un caudal de creatividad que tienen que revestir tanto musical como gráficamente.

Es un disco-libro con un abundante material sobre cada una de las propuestas musicales y con unas introducciones de Juan Izuel sobre “la música y la evangelización”, o la experiencia personal de la música y la fe de José Luis Cortés.

Otra aportación: un lenguaje que no es religioso, que puede llegar a cualquier persona, con un mensaje en el que predomina el encuentro con lo diferente, con tintes de inclusividad y solidaridad. Y eso, para nuestra Iglesia, “Pueblo de todos”, es importante, porque ha prevalecido durante mucho tiempo “lo exclusivo”, reducido a un ámbito sobrenatural con un lenguaje especializado. Aquí hablan de lo sobrenatural como algo natural.

Sobre el panorama de la música cristiana en España, cree que “necesita un 15-M, salir a la calle, tocar en plazas, a pie de acera…”. Y que aún hay mucho por descubrir juntos, por contar, por escucharnos mutuamente, por reconocer, por aportar, por compartir, por idear, por rescatar, por cantar…

EN ESENCIA

Un libro: Mujeres que corren con los lobos, de Clarisa Pinkola Estés.

Una película: La vida de cada día.

Una canción: La gota de rocío, de Silvio Rodríguez.

Un deporte: bucear por lo profundo.

Un rincón del mundo: El lugar del Silencio.

Un recuerdo de infancia: escaparme de casa para ver un amanecer en el monte.

Una persona: ¿y por qué no tres? La Trinidad.

La última alegría: la sanación de mis piernas en las “aguas virginales” de las piscinas de la Virgen de Lourdes.

La mayor tristeza: la falta de amor, la soledad impuesta, a la fuerza.

Un regalo: la comunidad del Monasterio de Nuestra Señora del Espino, en Vivar del Cid, Burgos.

Que me recuerden por… ¡uff! Tanta locura de amor que jamás será comprendida a los pies de Jesús.

mtlopez@vidanueva.es

En el nº 2.778 de Vida Nueva.

Actualizado
25/11/2011
Compartir