‘De dioses y hombres’: los monjes de Argelia llegan al cine

Se cumplen 15 años del asesinato de los siete trapenses franceses

(J. L. Celada) Entre los muchos adjetivos que podrían definir esta conmovedora e inolvidable producción, hemos elegido uno: ejemplar. Así es la historia que nos narra y el oficio de su director, Xavier Beauvois. El realizador francés recrea aquí un trágico suceso de 1996, cuando extremistas islámicos secuestraron y asesinaron a siete monjes compatriotas suyos en Tibhirine, enclave del Atlas argelino donde esta comunidad trapense convivía con la población local.

A retratar su sencillo modo de vida, a caballo entre el trabajo y la oración, dedica las primeras secuencias del filme. Una presentación inicial que no sólo nos regala pinceladas de indudable calidad evangélica sobre su misión en el país magrebí, sino que es la antesala del auténtico nudo argumental de esta cinta: cómo los protagonistas se enfrentan a las amenazas, el miedo y la tentación de huir.

Cine y espiritualidad

Su recogimiento interior, sus cantos, sus conversaciones en torno a la mesa constituyen momentos de gran cine y alta espiritualidad, en los que un grupo de actores en estado de gracia comparten preciosas reflexiones acerca de la debilidad (no confundir con la pasividad o la resignación), del martirio (nunca por heroicidad, sino por amor, por fidelidad) o de la libertad como antídoto contra la muerte.

Hasta alcanzar el desenlace –por conocido, no menos emotivo–, en el que estos discretos mensajeros de paz asumen ya que lo que les queda por vivir allí es “el misterio de la Encarnación”. Lo reconocerá su prior, cuyo testamento espiritual pone el broche de oro con sus premonitorias palabras a De dioses y hombres.

Más información en el nº 2.736 de Vida Nueva. Si es usted suscriptor, vea la crítica completa aquí.

Actualizado
07/01/2011
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