Pablo Richard y Guillermo Meléndez

Desde el ecumenismo, la misión es un desafío a la “convergencia”, no un problema de “competencia”

Como sacerdote chileno y biblista, Pablo Richard vivió la experiencia del exilio en tiempos de guerra

(Texto : Óscar Elizalde– Fotos: Fundación Amerindia) Jurídicamente, el Departamento Ecuménico de Investigaciones – DEI es una ONG. La palabra “Departamento” indica que no es una organización demasiado estructurada; es “ecuménico” en el sentido de ser un espacio de libertad; y el término “de investigaciones” implica una actitud permanente de buscar, descubrir y crear. Desde que se vincularon al DEI en Costa Rica, a finales de los 70 e inicios de los 80, Pablo Richard y Guillermo Meléndez han participado del equipo de investigadores y otros roles de animación y acompañamiento en la formación de nuevas generaciones de pensadores “con sentido ecuménico”, en América Latina.

Como sacerdote chileno y biblista, Pablo vivió la experiencia del exilio en tiempos de dictadura; hoy es reconocido por sus aportes a la teología latinoamericana. Guillermo es un laico apasionado por la historia de la Iglesia y el mundo de las publicaciones. Ambos aceptaron la invitación de VIDA NUEVA Colombia para compartir su experiencia y perspectivas frente al diálogo ecuménico.

Vida Nueva: ¿Es posible el diálogo ecuménico hoy?

Pablo Richard: No solo es posible, sino indispensable. La Iglesia nació plural y la unidad nació a partir de ese pluralismo. La diversidad fue anterior a la unificación. El ecumenismo debe llevarnos a los orígenes del Cristianismo como punto de referencia.

Guillermo Meléndez: Desafortunadamente en los últimos años las condiciones se han tornado bastante difíciles. Se constata, por ejemplo, una actitud negativa e incluso agresiva por parte de algunos grupos neopentecostales. Sin embargo, con los sectores más progresistas del protestantismo en la línea de compromiso evangélico y la opción por los más pobres, se ha fortalecido el diálogo y la posibilidad de emprender acciones comunes. Existen también experiencias interesantes de diálogo con religiones indígenas y afroamericanas, porque el ecumenismo no se agota en el ámbito cristiano. Yo siento que se ha avanzado y que las condiciones son bastante propicias, pese a la resistencia y a los prejuicios de quienes mantienen su afán por “cristianizar” estas expresiones religiosas. Por otra parte, a medida que se acrecienta la crisis mundial, se crean nuevas condiciones para la revitalización del diálogo ecuménico.

VN: ¿Cómo favorecer un diálogo sin complejos de superioridad?

GM: Este es un asunto difícil, si se considera la manera como se está entendiendo, en varios lugares del continente el llamado de Aparecida a la misión. Lamentablemente muchos lo están asumiendo desde el afán proselitista de salir a “rescatar y devolver al redil a las ovejas descarriadas”, para lograr un crecimiento estadístico. Esta postura no la compartimos en el DEI. La misión debe enfocarse de otra manera, no como un problema de “competencia” para atraer a los católicos que se han ido.

PR: Nos urge desarrollar una “capacidad ecuménica”. Un fundamentalista no tiene esa capacidad. Debemos comenzar haciendo ecumenismo dentro de nuestra Iglesia. Entender que la Iglesia es un espacio donde deben convivir diferentes tendencias y opiniones. La unidad de la Iglesia no suprime la diversidad. Al contrario: el ecumenismo debe profundizar una visión pluralista del cristianismo. Por eso, el punto de partida para hacer ecumenismo no debe ser ni teológico ni religioso. Debe anteceder un diálogo sobre temas no-teológicos. Por ejemplo: la pobreza, los Derechos Humanos, la paz, la opción por los pobres, etc. Cuando nace una “comunidad ecuménica” se pueden plantear algunos temas teológicos fundamentales, no entrar en detalles, sino en líneas de pensamiento.

VN: ¿Por qué el ecumenismo cobra especial importancia en estos tiempos?

PR: Porque el mundo cristiano está disperso, fragmentado y a veces es más un campo de batalla entre nosotros mismos. Debemos empezar por integrarnos, como dije, en aspectos como la opción por los pobres, la lucha por la paz y la justicia…

Guillermo Meléndez es un apasionado de la historia de la Iglesia y las publicaciones

GM: Algunas instituciones que trabajamos en torno a un cristianismo liberador, defendiendo la vida, tenemos que intensificar nuestros esfuerzos para avanzar hacia posibles puntos de convergencia que promuevan un mundo mejor. En este sentido de integración, el ecumenismo cobra especial importancia para sumar fuerzas desde una perspectiva evangélica-liberadora.

VN: ¿Esa es la razón de ser del DEI?

PR: El DEI nació en los años 70, cuando el Vaticano II, Medellín, Puebla, y otros movimientos sociales y políticos abrieron un nuevo mundo, un nuevo campo de acción e investigación. Pensamos que había que formar líderes para crear, desarrollar y dirigir estos nuevos espacios. Vimos que nacía un mundo nuevo y nos preocupamos por la nueva generación capaz de dirigirlo. Dijimos más tarde: “otro mundo es posible”, pero nos preguntamos si tenemos el sujeto capaz de construirlo. Breve: el DEI nació de la necesidad de formar sujetos para una nueva generación, un nuevo mundo.

VN: ¿Cuáles son las prioridades del DEI?

GM: En su trayectoria, el DEI ha tenido un eje fundamental desde la relación economía-teología. A ese nivel se han llevado a cabo una serie de investigaciones, publicaciones, cursos y talleres, que enfatizan los análisis económico-sociales vinculados con la teología de la liberación. Con el tiempo, a medida que se fueron dando una serie de transformaciones geopolíticas que inciden en ámbitos eclesiales y académicos, aparecen nuevas temáticas que complementan este eje fundamental. Surgen entonces los énfasis en ecología, género, juventud, afrodescendientes e indígenas, que también corresponden al desarrollo de la teología de la liberación en los últimos años: eco-teología, teología de género, teología negra, teología india… La propuesta ecuménica del DEI hoy se enriquece a partir de estos acentos y dos más que han cobrado mucha fuerza: el eje bíblico, que lidera Pablo, y la reflexión permanente sobre la crisis mundial.

VN: ¿Y cómo se vive el ecumenismo en el DEI?

PR: El ecumenismo en el DEI es un espacio donde todos y todas tienen voz y participación: creyentes y no creyentes, cristianos y de otras religiones, de todas las Iglesias, de todas las tendencias dentro de cada Iglesia. El ecumenismo también es un espacio independiente y autónomo: no dependemos de ninguna Iglesia, organización religiosa o civil, partido o grupo institucionalizado. No estamos en contra, pero no somos dependientes. En este sentido amplio, el carácter ecuménico del DEI permite que dialogue la gente que nunca se encuentra: creyentes con no creyentes, cristianos con otras religiones.

Aunque parezca extraño hemos avanzado mucho en esto, porque no hacemos del ecumenismo un tema o un espacio cerrado. Somos ecuménicos en la práctica. Hacemos ecumenismo, sin hacer del ecumenismo el centro de nuestra identidad. El ecumenismo es más un punto de llegada que de partida. También valoramos que, en general, el DEI trabaja con personas que están en las periferias de sus iglesias, no fuera de ellas, pero sí en un espacio más bien periférico, de base, no tan institucionalizado.

VN: En ese sentido, ¿qué servicios ofrece el DEI?

GM: El fruto de la tarea investigativa se refleja en publicaciones y propuestas formativas, las cuales se clasifican en cuatro núcleos de trabajo: (1) el Taller de formación socio teológico pastoral, con una duración de dos meses; (2) el Seminario de lectura popular de la Biblia, que dura un mes; (3) el Seminario de investigadores invitados, con un tiempo de dos a tres meses; y finalmente, (4) los Talleres locales, de aproximadamente una semana, que responden a solicitudes específicas.

En el área de las publicaciones, el DEI cuenta con libros y revistas. Los libros responden a temas de profundización y énfasis. En cuanto a las revistas, sobresale la revista “Pasos”, que funciona desde el 85 y ha publicado 150 números. También el DEI participa en la co-edición de la Revista Bíblica Latinoamericana – RIBLA, en español. Las revistas y otras informaciones sobre cursos y seminarios están disponibles en la página web: www.dei-cr.org

Formación en el DEI

Los seminarios y talleres que ofrece el DEI son de carácter latinoamericano. Quien aspire a participar en alguno de ellos debe tener el aval de alguna institución que lo respalde. El DEI ofrece becas de estadía y la alimentación, pero es necesario tramitarlas con anticipación.

Próximas actividades formativas:

Taller socio teológico pastoral: 2 de mayo al 24 de junio de 2011.

Seminario Intensivo de lectura popular de la Biblia: 4 al 29 de julio de 2011.

En el nº 17 de Vida Nueva Colombia.

Actualizado
14/12/2010
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