Conmemoración de la armonía

Un amplio programa cultural celebra el 350º aniversario de la consagración de la catedral renacentista de Jaén

(Juan Carlos Rodríguez) Para conmemorar el 350º aniversario de la consagración de la catedral de Jaén (1660-2010), el Cabildo catedralicio ha convocado un magno proyecto cultural y religioso de difusión y restauración, que culmina los días 18, 19 y 20 de noviembre con la celebración de un ambicioso Congreso Internacional, el mejor argumento para que en 2011 la Unesco le conceda el título de Patrimonio de la Humanidad. “Estamos trabajando para ello, sin duda –responde el deán de la catedral, Francisco Juan Martínez Rojas–. Por diversos avatares, cuando se declaró Patrimonio de la Humanidad a Úbeda y Baeza no se incluyó esta catedral. Ahora se ha pedido ampliar esa declaración, lo que la Unesco decidirá en marzo. Y creemos que lo harán, porque, en cierto modo, Úbeda y Baeza no se entienden por completo sin la catedral de Jaén”.

F. J. Martínez Rojas

Y es que el Cabildo remite al mismo argumento que la Unesco destacó en 2003, cuando afirmó que Úbeda y Baeza “crean un paisaje urbano renacentista con materiales y arquitectos propios que luego tiene una gran influencia en América”. La planta de la catedral de Jaén, con su cabecera completamente plana sin ábside semicircular, ha sido reproducida en las catedrales de México D.F., Yucatán, Mérida y La Habana, por ejemplo. “Los expertos nos aseguran que tenemos bastantes posibilidades de que la Unesco nos acepte como Patrimonio de la Humanidad”, afirma con optimismo.

En cualquier caso, el amplio programa conmemorativo de la gran obra renacentista que proyectó Andrés de Vandelvira, gran devoto de la Santísima Virgen –a cuya Asunción está dedicada la catedral–, va mucho más allá. “La efeméride siempre da pie a que se conozca mejor la realidad que se celebra. En este caso, es la catedral. El aniversario de su consagración nos sirve para ofrecer la riqueza y el sentido genuino de la catedral, divulgar su contenido y su función primaria, que es la celebración de la fe. Pero no hay que olvidar que junto a ella hay también una fe que se hace cultura y que se ha manifestado en el arte, en la escuela de gramática, en la música, en la arquitectura. La catedral tiene una serie de valores que es necesario presentar hoy de manera atractiva. Divulgar su amplia y poliédrica riqueza es una obligación para quienes estamos al frente de este singular centro”, explica un apasionado Martínez Rojas.

Es una catedral que no sigue el estilo de casi todas las catedrales: el gótico. Y es, junto al monasterio de San Lorenzo de El Escorial, el edificio religioso de un renacimiento más puro. De las catedrales hermanas, es decir, aquellas que siguen el “modelo granadino”, es la única que está completamente acabada. Y, a lo largo de los siglos, hay un empeño especial tanto en los sucesivos obispos como en el Cabildo, de respetar la traza o el plano de Vandelvira, y eso le concede a la catedral una uniformidad, una armonía en todas sus partes, que le hace no tener estridencias, como suele ocurrir en otros templos catedralicios cuando los arquitectos quieren marcar distancias con lo que se había hecho antes.

Fidelidad al proyecto

“La sensación de quienes visitan Jaén es, ante todo, de sorpresa, ante una catedral como ésta, una de las más fascinantes de la arquitectura española. No tiene la extensión de la de Málaga o Granada, pero es mucho más mesurada. Y siempre deslumbra”, añade Martínez Rojas, que destaca la fidelidad al proyecto originario de Vandelvira durante los más de 160 años que duró su construcción. “Vandelvira muere en 1575. Y estamos hablando de la consagración en 1660 de la cabecera, el presbiterio y el crucero. Incluso las torres, que se terminan en 1705, tienen un gran sabor vandelviriano. Es uno de los aspectos que se van a poner de relieve en el congreso por el profesor Pedro Galera Andreu, uno de los mayores expertos en la catedral. Como también el gran impacto que su cabecera plana tuvo en la construcción de templos fundamentales en América, sobre todo en México”. Las actas con las ponencias y las comunicaciones de este Congreso Internacional, que el Cabildo tiene la intención de publicar de inmediato, se convertirán en el mejor argumento científico ante la Unesco, pero también en el texto más completo sobre el símbolo y la expresión más plástica del esplendor de la diócesis jiennense entre los siglos XVI y XVIII.

Si la armonía define la fachada, también está presente en el interior, que Martínez Rojas define como “de una serenidad y de una belleza que cautiva”. Sin duda, por lo presente que está en ella la proporción áurea que gustaba tanto a los clásicos y que ya definió Vitrubio. En ella se inspiró Vandelvira para dotar al nuevo edificio de utilitas (utilidad), ideando una serie de galerías altas, ubicadas sobre las capillas laterales, para albergar distintas dependencias del Cabildo: la escuela de gramática, la contaduría y el archivo, entre otras. La proporción áurea o número de oro ha provocado que la catedral protagonice ciertas novelas enigmáticas que le hacen poco bien. “Con este morbo que tiene ahora lo iniciático y enigmático, algunas publicaciones recientes han querido ver en la catedral lo que no es. Algunos frescos se están lucrando con la ignorancia y el pensamiento débil a costa de la catedral. El número áureo tan mentado no es, ni más ni menos, para los arquitectos del Renacimiento, que una alegoría de Dios, es la perfección entre las partes, que da una sensación de armonía”.

Hay, en cambio, otros textos literarios extraordinarios sobre la catedral, como son los de Victor Hugo o Alejandro Dumas. “O los grandes poetas –insiste el deán–, como Góngora. Incluso los grandes viajeros, que ya desde el siglo XV hablan de la catedral, hasta siglos posteriores, como Fernando Cos, que acompaña a Isabel II en su viaje por Andalucía”. Aunque no es literario, un libro ha protagonizado la conmemoración: la Descripcion panegyrica (1661), de Juan Núñez de Sotomayor. “Es un libro bastante especial –afirma Martínez Rojas–, en donde se recoge todo lo que se hizo durante la consagración de la catedral: los sermones de la novena, el texto de los autos sacramentales de Calderón de la Barca que se representaron, la descripción de los cinco altares que las órdenes religiosas levantaron con motivo del traslado del Santísimo, las poesías que se dedicaron… Vamos a reeditarlo con una transcripción lo más fiel al original y tres textos introductorios”.

Las publicaciones se completan, sobre todo, con el extraordinario Catálogo de obras maestras de la Catedral de Jaén. Y del que Martínez Rojas explica su contenido: “El catálogo es el de la exposición que, finalmente, hemos preferido no hacer ante la situación económica en que nos encontramos. Sí hemos querido seguir adelante con el catálogo, porque en él aparecen las cien piezas maestras de la catedral, y nos parecía un documento muy necesario. En él entra todo, arquitectura, pintura, escultura, orfebrería, joyas bibliográficas, textiles y documentos históricos, con fotografías, una ficha y una extensa bibliografía de referencia. Todas estas piezas se pueden ver en el interior de la nave, en la exposición permanente de Arte Sacro o en la exposición documental permanente del Archivo Histórico Diocesano, que está también en la catedral. Es otro modo de divulgar la riqueza del templo”.

jcrodriguez@vidanueva.es

En el nº 2.730 de Vida Nueva.

Actualizado
19/11/2010
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