Benedicto XVI se reúne con víctimas de curas pederastas en el Reino Unido

El Papa ha vuelto a expresar su “profundo dolor y vergüenza” por estos “graves crímenes”

El Papa con un grupo de jóvenes a la salida de la Catedral de Westminster

(Vida Nueva) La tercera jornada del viaje de Estado al Reino Unido de Benedicto XVI (16-19 de septiembre) comenzó con una serie de breves encuentros con políticos en el Palacio Arzobispal de Londres y la posterior eucaristía en la catedral católica de Westminster. Si bien el momento más destacado del día fue el encuentro del Papa con un grupo de personas víctimas de abusos sexuales por parte de miembros del clero.

La reunión con las víctimas, que hemos visto en otras visitas apostólicas (Estados Unidos o Malta), tuvo lugar en la sede de la Nunciatura apostólica.

El Papa se conmovió cuando escuchó la historia de las víctimas y les manifestó su “profundo dolor y vergüenza” por sus sufrimientos y los de sus familias.

Después de rezar con ellos, Benedicto XVI les aseguró que la Iglesia “está haciendo todo lo posible para verificar las acusaciones, colaborar con las autoridades y entregar a la justicia” a los sacerdotes y religiosos acusados de estos “graves crímenes”.

Al finalizar este encuentro, el Papa habló a un grupo de profesionales y voluntarios que se dedican a la protección de niños y jóvenes en el ambiente eclesiático.“En nombre de los muchos niños a quienes servís y de sus padres, permitidme que os dé las gracias por el buen trabajo que habéis realizado y que seguís realizando en este campo”.

Con palabras muy duras, el Papa calificó de “deplorable” el hecho de que los niños hayan sufrido abusos y malos tratos por parte de algunos miembros del clero. “Todos nos hemos concienciado mucho más de la necesidad de proteger a los niños, y vosotros sois una parte importante de la respuesta de amplio alcance que la Iglesia está dando a este problema”.

Aunque nunca podremos estar satisfechos del todo, el crédito se debe dar cuando es merecido –añadió el Pontífice–: hay que reconocer los esfuerzos de la Iglesia en este país y en otros lugares, especialmente en los últimos diez años, para garantizar la seguridad de niños y jóvenes y para mostrarles respeto a medida que se encaminan a la madurez. Rezo para que vuestro generoso servicio ayude a reforzar un clima de confianza y renovado compromiso con el bienestar de los niños, que son un don preciosísimo de Dios”.

Desafíos comunes con el Gobierno británico

El sábado había comenzado con tres audiencias con los principales políticos británicos: el primer ministro del Reino Unido, David Cameron; el viceprimer ministro, Nick Clegg; y la líder de la oposición en funciones, Harriet Harman. No ha trascendido el contenido de este encuentro, pero la Santa Sede sí emitió un comunicado a propósito de la recepción que el Gobierno de Su Majestad ofreció a la delegación vaticana en el Lancaster House de Londres, la noche anterior.

Encabezadas por el ministro de Exteriores, William Hague, y por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, las dos partes abordaron una serie de temas de interés común. Entre ellos, la lucha contra la pobreza, el subdesarrollo o el cambio climático.

Misa en la catedral católica

A las 10:00 h. (hora local), la Catedral de Westminster, principal templo de la Iglesia católica en Inglaterra y Gales y sede del arzobispo de Westminster –actualmente Vincent Nichols–, acogió la celebración eucarística del sábado por la mañana, como ya lo hiciera durante la visita de Juan Pablo II en 1982 .

En la homilía, Benedicto XVI hizo referencia al gran crucifijo que domina la nave: “El sacrificio eucarístico del Cuerpo y la Sangre de Cristo abraza a su vez el misterio de la Pasión de nuestro Señor, que continúa en los miembros de su Cuerpo místico, en la Iglesia en cada época”.

En concretó, el Papa habló de “los mártires de todos los tiempos”, de “nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo que aún hoy sufren discriminación y persecución por su fe cristiana” y de los enfermos, ancianos, discapacitados, así como “los que sufren mental y espiritualmente”.

En este punto insistió en la enésima petición de perdón y arrepentimiento por los curas pederastas: “Quiero manifestar mi profundo pesar a las víctimas inocentes de estos crímenes atroces, junto con mi esperanza de que el poder de la gracia de Cristo, su sacrificio de reconciliación, traiga la curación profunda y la paz a sus vidas. Asimismo, reconozco con vosotros la vergüenza y la humillación que todos hemos sufrido a causa de estos pecados; y os invito a presentarlas al Señor, confiando que este castigo contribuirá a la sanación de las víctimas, a la purificación de la Iglesia y a la renovación de su inveterado compromiso con la educación y la atención de los jóvenes”.

Apoyo a los católicos británicos

Siguiendo en su homilía, el Pontífice tuvo palabras para el “papel indispensable” de los laicos y para que las “profundas ideas” del cardenal Newman “sigan inspirando a todos los seguidores de Cristo en esta tierra”.

“Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos hoy es cómo hablar de manera convincente de la sabiduría y del poder liberador de la Palabra de Dios a un mundo que, con demasiada frecuencia, considera el Evangelio como una constricción de la libertad humana”, lamentó, animando a los católicos británicos a que sean “cada vez más conscientes de su dignidad como pueblo sacerdotal, llamados a consagrar el mundo a Dios a través de la vida de fe y de santidad”.

Visita al asilo St. Peter's Residence

Al término de la misa, el Papa saludó a los jóvenes desde la entrada de la Catedral. “Cada día hemos de optar por amar, y esto requiere ayuda, la ayuda que viene de Cristo (…). Os pido que miréis vuestros corazones cada día para encontrar la fuente del verdadero amor”, les exhortó.

“Deuda de gratitud” con los ancianos

Por la tarde, Benedicto XVI visitó el asilo para ancianos St. Peter’s Residence, en el barrio de Lambeth. Ante ellos, el Papa, que tiene 84 años, se presentó “como un hermano que conoce bien las alegrías y fatigas que llegan con la edad”, pero contento porque “estos momentos bien pueden contarse entre los años espiritualmente más fructíferos de nuestras vidas”.

En su breve alocución, reconoció que el hecho de que cada vez hay más ancianos es “una bendición para la sociedad. Cada generación puede aprender de la experiencia y la sabiduría de la generación que la precedió”, y por eso atender a los ancianos no es un acto de generosidad, sino una “deuda de gratitud”, dijo.

Y recordó: “Dios quiere un verdadero respeto por la dignidad y el valor, la salud y el bienestar de las personas mayores y, a través de sus instituciones caritativas en el Reino Unido y otras partes, la Iglesia desea cumplir el mandato del Señor de respetar la vida, independientemente de su edad o circunstancias”.

A las 18:15 h. (19:15 h. en España), tuvo lugar en el Hyde Park de Londres la vigilia de oración por la beatificación del cardenal Newman, la cual tendría lugar al día siguiente.

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Actualizado
18/09/2010
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