Cine: ‘Visión’, a la luz de Dios

Crítica de la película que narra la vida de Hildegarda de Bingen

(J. L. Celada) Entregada como “obsequio” a Dios en un monasterio benedictino cuando apenas tenía ocho años, Hildegarda de Bingen (1098-1179) se convertiría en uno de los referentes culturales y religiosos de la Europa medieval recién superados los fantasmas milenaristas. Pero no son las visiones místicas de esta monja lúcida y precursora, pese a prestar el título a este trabajo –Visión–, lo que más le interesa ni lo que mejor retrata la directora y guionista del mismo, su compatriota Margarethe von Trotta.

Más allá de tales experiencias sensoriales, recogidas en su obra y respaldadas por el arzobispo de Maguncia, por san Bernardo de Claraval o por el propio papa Eugenio III, lo que aquí trata de recrear la veterana realizadora es el impacto de la luminosa y arrolladora personalidad de Hildegarda en un contexto de sombras y condenas. Gracias a Von Trotta y a su austera puesta en escena (también a la interpretación, ora apacible, ora enérgica, de Barbara Sukowa), descubriremos gozosos las enseñanzas de aquel genio femenino en los más diversos ámbitos: la música, la poesía, la cocina, e incluso la medicina natural, la filosofía o la ciencia.

Aunque si en algo impartió verdadero magisterio la abadesa Von Bingen fue en su modo de entender la fe, de organizar la vida claustral y de ejercer la autoridad en comunidad. Ahora, la audacia de su mensaje y su ejemplar testimonio vital se nos dan a conocer de la mano de esta película seria, desprovista de todo boato y de cualquier intención catequética, ante la que ningún espectador –cristiano o no– debería permanecer indiferente.

Más información en el nº 2.720 de Vida Nueva. Si es usted suscriptor, lea la crítica completa aquí.

Actualizado
08/09/2010
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