Honduras necesita “una reconciliación en la justicia”

El cardenal Maradiaga valora el esfuerzo del Gobierno actual en esta dirección

(Victoria Lara) Casi un año después de que Roberto Micheletti accediera a la presidencia de Honduras tras la salida obligada del cargo y del país del entonces mandatario electo, Manuel Zelaya, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras y arzobispo de Tegucigalpa, asegura que “hoy hay más tranquilidad” y valora el esfuerzo del actual presidente, Porfirio Lobo, para lograr “una reconciliación, que debe ser ciertamente una reconciliación en la justicia”. En su opinión, “tiene que prevalecer la verdad y la justicia, porque lo que se construye sobre la mentira, tarde o temprano, sale a flote y no puede durar”.

El purpurado hizo estas declaraciones ante los periodistas españoles, en el marco de la celebración en Madrid del Congreso Europeo sobre Pobreza y Exclusión Social organizado por Cáritas y al que Maradiaga acudía en calidad de presidente de esta organización a nivel internacional.

“El problema de Honduras entra en un contexto mucho más amplio, que es un contexto geopolítico de un proyecto de Socialismo del siglo XXI. Es todo ese contexto el que motiva también ese tipo de enfrentamientos”, explicó el cardenal salesiano, consciente de que muchos le acusan de haber apoyado a quienes asumieron el poder en sustitución del depuesto Zelaya. Ante dichas acusaciones, Rodríguez Maradiaga afirma que la Iglesia hondureña “no ha apoyado a nadie”, y que lo que hizo fue elaborar “un comunicado defendiendo la Constitución, pero –lamenta– la información nunca salió”.

Reconoce que tras los hechos del pasado año “he tenido amenazas constantes” y que, durante seis meses, no pudo acudir a la catedral de Tegucigalpa, pero le resta importancia al hecho, asegurando que “me amenazan también los narcos y muchos otros sectores”. “Ya lo dice el libro del Eclesiástico: ‘Si te preparas para servir al Señor, prepárate para el combate’”, añade.

La pederastia, una enfermedad

Preguntado por su opinión en torno a las recientes denuncias por abusos a menores por parte de sacerdotes, el cardenal Maradiaga asegura que “la pederastia es una enfermedad” y “un mal que hay que erradicar”. Sin embargo, opina que en esta cuestión “hemos de tener la perspectiva correcta: son más de 400.000 sacerdotes en el mundo y no llega al 1% este problema”. “No le quito importancia, es un mal, es una vergüenza, pero no es ésa la perspectiva total”, concluye.

En el nº 2.711 de Vida Nueva.

Actualizado
11/06/2010
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