Ataque xenófobo contra misioneros en Pakistán

La comunidad de salesianos de Quetta, amenazada por ser “extranjeros”

Colegio-Pakistán(María Gómez) La comunidad salesiana de Quetta (capital de la provincia paquistaní de Baluchistán, en la frontera con Afganistán) está todavía conmocionada por el ataque del que fue víctima el pasado 6 de febrero y que muestra el peligro real al que se enfrentan por intentar mantener un centro que incluye la escuela, en la que estudian un millar de niños y niñas, y una casa de acogida para otros 50.

El estremecedor relato al que ha tenido acceso Vida Nueva refleja el miedo que sintieron los religiosos aquella noche: “Los dos salesianos de la comunidad de Quetta, un argentino y un joven clérigo paquistaní, fueron despertados de golpe hace unos días con el ruido de las puertas de la comunidad violentamente forzadas. Se encerraron cada uno en su cuarto, pero de nada sirvió. Era un grupo numeroso de talibanes que de una patada rompieron las puertas de las habitaciones. Los dos religiosos y un laico que suele quedarse en la casa con ellos fueron puestos de rodillas durante una hora, mientras la casa era saqueada; no quedó ni el sagrario de la capilla… Durante ese tiempo, no dejaron de repetir que América estaba haciendo mucho daño a Pakistán y que los extranjeros debían volver a sus países. Y al irse dejaron una última amenaza: ‘Vamos a volver en unos días, y si hay cualquier extranjero, lo cortaremos en pedazos’”.

El salesiano argentino se recupera, ya fuera de Pakistán, del trauma psicológico que le ha causado el ataque, y el resto de la comunidad ha decidido, como medida de prevención, dejar la residencia y refugiarse en la sede de la Prefectura Apostólica de Quetta.

Mientras se dilucida si los atacantes eran radicales del Ejército de Liberación de Baluchistán o meros criminales, lo que está claro es que el suceso es “un aviso serio contra nuestra seguridad como extranjeros”, se asegura a VN.

Una obra decisiva

En declaraciones a la Agencia Fides, el P. Eric Englet, OSA, director de la Missio Munich (que apoya estos proyectos de los salesianos), explica: “Estamos muy preocupados por este acto xenófobo. Los salesianos trabajan en la educación de niños cristianos y musulmanes en una zona que registra una tasa de analfabetismo del 70%. La educación y la formación son decisivas para el desarrollo”. Y el P. Peter Zago, responsable del centro, añade que “el hecho de que nos ocupásemos de los niños más pobres, sin discriminación, hasta el momento había sido una garantía para nuestra seguridad”.

La congregación, que lleva en Quetta desde 1998, ha decidido mantener abierto el centro.

En el nº 2.699 de Vida Nueva.

Actualizado
12/03/2010
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