Católicos y musulmanes, contra la manipulación de la religión

Tras una reunión en El Cairo, se comprometen a evitar cualquier acto que tienda a crear tensiones

Musulmán-rezando(M. Gómez) Los sucesos de Nag Hammadi (Egipto) el pasado 7 de enero, cuando fueron asesinados seis cristianos coptos en un aparente conflicto religioso, ha estado en el centro de las preocupaciones de los líderes religiosos católicos y musulmanes que se acaban de reunir (23-24 de febrero) en El Cairo, para reflexionar sobre la ‘violencia confesional’, sus causas, sus soluciones y qué papel juegan las religiones en este asunto. Se trataba del encuentro anual del Comité Conjunto para el Diálogo que agrupa, por un lado, al Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (que preside el cardenal francés Jean-Louis Tauran), y por otro, al Comité permanente de la universidad de Al-Azhar para el diálogo entre las religiones monoteístas (fundada en el 975, esta universidad está considerada por los musulmanes sunníes como una de las escuelas más prestigiosas).

El cardenal Tauran agradeció al gran imán de Al-Azhar, el profesor y jeque Muhammad Sayyed Tantawi, que condenara los actos de violencia de Nag Hammadi, reafirmando “la igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos, independientemente de su pertenencia religiosa”. Tras agradecerle este gesto, el jeque declaró que “sólo hizo lo que consideraba que era su deber ante estos trágicos eventos”.

La declaración final del encuentro es histórica, en tanto que católicos y musulmanes han acordado una serie de recomendaciones para tener en cuenta a la hora de abordar el fenómeno de la ‘violencia confesional’. Principalmente, se rechaza la manipulación de la religión con fines políticos o de otra naturaleza y como fuente de violencia.

En el texto –que firman Tauran y el jeque Muhammad Abd al-Aziz Wasil, representante de Asuntos Jurídicos de la universidad de Al-Azhar– se pide “evitar la discriminación basada en la identidad religiosa” y “abrir el corazón a la reconciliación y al perdón recíprocos, condiciones necesarias para una convivencia pacífica y fecunda”.

Los líderes religiosos se oponen “con determinación a cualquier acto que tienda a crear tensiones, divisiones y conflictos en las sociedades”, y a la discriminación religiosa en todos los campos (“leyes justas deberían garantizar una igualdad fundamental”).

A la vez, ambas partes coinciden en que es necesario reconocer las semejanzas y respetar las diferencias para, desde ahí, dar cauce a una “cultura de diálogo, asentada en valores comunes”. En otro punto se añade que hay que promover “ideales de justicia, solidaridad y cooperación”, en aras de una “vida pacífica y próspera para todos”. La familia, la escuela, las iglesias y mezquitas serían los ámbitos donde promover esta “cultura del respeto y del diálogo recíproco”.

Aviso a la prensa

En el texto hay dos recomendaciones específicas, para los medios de comunicación y para la escuela. Sobre los primeros, advierte contra sus ataques a las religiones, “en particular, en los canales de satélite, teniendo en cuenta el efecto peligroso que estas transmisiones pueden tener en la cohesión social y en la paz entre las comunidades religiosas”. Sobre la segunda, se pide que los responsables religiosos y los libros de texto “no expresen declaraciones o hagan referencia a eventos históricos que, directa o indirectamente, puedan suscitar una actitud violenta entre los seguidores de las diferentes religiones”.

La próxima reunión del Comité Conjunto para el Diálogo se celebrará en Roma del 23 al 24 de febrero de 2011.

En el nº 2.698 de Vida Nueva.

Actualizado
05/03/2010
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