Javier Gogeascoechea: “Cada vez hay mayor curiosidad por leer la Biblia”

Presidente de Desclée de Brouwer

Javier-Gogeascoechea(José Lorenzo) Lleva 45 años trabajando en la empresa que ahora preside, la editorial Desclée de Brouwer. Este bilbaíno, hincha del Athletic, empezó en ella con 25 años, cuando la editorial era propiedad de un grupo belga. Hace ya más de 30 años que es “una empresa familiar y española, y esperamos que siga así durante muchos años”, señala con una sonrisa Javier Gogeascoechea. En un horizonte no muy lejano “toca ir dejándolo” pero, hasta el momento, mantiene intacta la ilusión del editor que husmea las tendencias editoriales que demanda el público y se las ofrece con un sello de rigor y calidad.

Una ilusión que se percibe sin esfuerzo cuando habla de la obra más emblemática de esta editorial, la Biblia de Jerusalén. “Un hito para el empresa y con la que creo que hemos repartido mucho bien”, apunta con otra sonrisa. No en vano, han vendido de ella más de seis millones de ejemplares, sobre todo en España, pero también en América Latina, principalmente en México. Recuerda perfectamente cuando publicaron la primera edición. Corría el año 1967. Ahora, como si fuera la primera vez, se deshace en elogios de la cuarta edición, que acaban de presentar, y que bebe de los estudios e investigaciones de la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén y de los exegetas que forman el nuevo equipo de traductores de la Biblia de Jerusalén en español.

Novedades

En cuanto a las novedades de esta cuarta edición (las anteriores son de 1967, 1975 y 1998), apunta que se han revisado literariamente todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento por parte del actual coordinador, Víctor Morla; se han actualizado las notas de carácter histórico, geográfico y arqueológico con introducción de algunas nuevas por parte de Joaquín González Echegaray; y también se han incorporado algunos cambios en la notas de la última edición francesa, suprimiendo algunas por obsoletas e incorporando otras de carácter cultural e histórico-geográfico. “Hay algo más de un 30% de modificaciones en las notas”, señala a modo de ejemplo. Y destaca, aunque él no se considere un especialista, que “en los Salmos –lo que ha supuesto bastante trabajo para Víctor Morla–, hay una musicalidad a la hora de leerlos que ha conseguido que la cadencia que tienen los originales exista también en castellano”.

¿Y qué la hace distinta de las demás biblias? “Primero –dice con convicción–, que no es una traducción de otra traducción, sino que, salvo las notas, lo demás ha sido traducido de los textos originales en hebreo, arameo y griego.  Y, siempre que se puede, se va al manuscrito más antiguo y al más completo. Ésa es la fundamental. Luego, destacaría también la fidelidad al texto y todo el aparato científico que rodea a todas las concordancias, las referencias paginales, las introducciones, la riqueza de las notas y el cuidado en el lenguaje”.

Creciente interés

A lo largo de dilatada trayectoria como editor, Gogeascoechea ha podido percibir un creciente interés en la lectura de la Biblia por parte de un público cada vez más heterogéneo. “Es verdad que España es un país muy secularizado, pero la Biblia ha ido adquiriendo –y hablo de un proceso de varios años– un carácter cultural más amplio. Evidentemente se tata de un libro religioso, pero hay personas que no son creyentes y que la leen. Al menos en nuestra editorial hemos percibido que es así, que cada vez hay mayor curiosidad por leer la Biblia”.

Ahora, cuando echa la vista atrás, a una vida consagrada al libro, cree que para un editor lo más importante es “la independencia, es decir, no tener demasiadas ataduras, entre comillas, que le limiten o le impidan a uno el publicar lo que la gente está demandando, aunque haya a veces problemas con algunas autoridades”. Eso, “y también la apertura de miras para ver por dónde van las tendencias que puedan existir dentro del libro religioso”.

En esencia

Una película: Ágora, de Alejandro Amenábar

Un libro: Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson.

Una canción: La casa por el tejado, de Fito y Fitipaldis.

Un deporte: la vela

Un rincón: Elantxobe (Vizcaya).

Un deseo frustrado: subir en globo.

Un recuerdo de infancia: la casa de mis abuelos en Gernika.

Una aspiración: viajar a Australia.

Una persona: mi mujer, Elisa.

La última alegría: el nacimiento de mi último nieto, Íñigo.

La mayor tristeza: el fallecimiento de mi padre.

Un sueño: cruzar el Atlántico a vela.

Un regalo: todos me hacen ilusión, sobre todo si son de personas queridas.

Un valor: la amistad.

Que me recuerden por… compartir momentos de sinceridad y ayuda con personas de mi entorno.

En el nº 2.682 de Vida Nueva.

Actualizado
06/11/2009
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