Alfonso X, el rey de la modernidad

Murcia dedica una gran exposición al monarca que reúne los cuatro volúmenes de las ‘Cantigas’

Expo-Alfonso-X(Juan Carlos Rodríguez) El Reino de Murcia se integró en el devenir de la España cristiana por la intervención personal del infante Alfonso, el futuro Alfonso X. Su conquista fue la primera experiencia política del joven heredero y, desde entonces, las historias de ambos, Murcia y el gran monarca renovador del siglo XIII, han permanecido unidas. Murcia custodia el corazón del monarca y se erige con esta exposición en la principal protagonista en difundir la extraordinaria labor cultural de uno de los más importantes reyes de la historia de España.

Expo-Alfonso-X-2De hecho, la muestra reúne, por primera vez, la práctica totalidad de la ingente obra producida por el scriptorium alfonsí y, sobre todo, expone juntos, más de siete siglos después de que se separaran irreversiblemente, los cuatro ejemplares de las Cantigas de Santa María. Un verdadero acontecimiento de carácter mundial. “La muestra permite ver el esplendor cultural de los reinos hispanos del siglo XIII y cómo bajo la dirección del monarca se dan pasos decisivos para la modernización del Reino”, afirma el comisario de la muestra, el medievalista Isidro G. Bango Torviso. La exposición pretende mostrar al gran público la figura de Alfonso X el Sabio, contextualizado en la cultura de su tiempo. Como ha escrito su mejor conocedor, el historiador Manuel González Jiménez, se trata del “monarca más universal y brillante que produjo la Edad Media hispánica; el más universal, por la amplitud de sus conexiones, y el más brillante, por la amplitud de su cultura, por el hálito renovador de sus leyes y por la generosidad y ambición de sus empresas artísticas y culturales”. Por tanto, se ha tratado de articular en torno a 250 “obras maestras del arte medieval hispano y europeo”, en su mayoría, relacionadas directamente con Alfonso X; una muestra que recupera uno de los capítulos más brillantes del arte y de la cultura hispanos, en diálogo con el mundo islámico fronterizo y el resto de reinos cristianos de Europa.

Expo-Alfonso-X-3Alfonso X el Sabio (1221-1284) fue hombre verdaderamente renacentista en un mundo aún medieval. Rey de Castilla y León, pero también de la modernidad. Y así lo presenta hasta enero la muestra de la sala San Esteban en Murcia. En cierto modo, es una reivindicación del monarca. “Aunque a nivel hispano la figura de Alfonso X y su obra son bien conocidas, lo cierto es que, a pesar de los hispanistas que se han ocupado del tema, no se ha conseguido situar la figura del monarca en el primer orden europeo que se merece”, asegura Bango Torviso. De hecho, afirma González Jiménez que “fue un rey controvertido, en vida y en muerte”, a la vez que lamenta que, para muchos historiadores, haya podido más “el triste final de su reinado, abandonado por muchos, traicionado por su hijo Sancho y negado como rey por buena parte de su Reino”, que, como añade el comisario, “fue el rey de la modernidad, entendiendo modernidad como superar las dificultades del momento y enfrentarse a las fuerzas reaccionarias”. Su obra jurídica, científica, histórica, literaria, etc., no sólo constituye un período que podríamos denominar ya entonces “Renacimiento”, sino que, de alguna forma, su “modernidad” inicia una renovación que constituye el fundamento sobre el que se asentarán unas y otras durante los siglos futuros. Basta dejar reposar la mirada en el códice de Las Siete Partidas, la obra más importante de su actividad legislativa y el primer código de justicia moderno, que tardó más de un siglo en entrar en vigor por la resistencia que opusieron los estamentos de la nobleza y la Iglesia, y que fue aplicado en la América española y en Brasil hasta la época de las codificaciones (1822-1916). Alfonso X emprendió un programa historiográfico cuya ambición y alcance superó, con mucho, el notable trabajo heredado de los historiadores latinos, dando lugar a grandes compilaciones: lo vemos en ejemplares de La Estoria de España (1270–1274), primera historia que determinó en gran medida la configuración del “ser hispánico”, y la General Estoria (1270-1289), que narra la historia de la Humanidad desde los orígenes del mundo y que hizo posible leer en castellano gran parte de la literatura clásica.

Expo-Alfonso-X-4Incluso, en la sección de astronomía y astromagia, se pueden ver otra docena de códices magníficos, entre los que ocupan un lugar destacado el Saber de Astronomía, Lapidario y Astronomía y cómputo, una de las maravillas de la miniatura carolingia. Sin olvidar el famoso Libro de los juegos de Ajedrez, Dados y Tablas, en donde avanza una genial visión de lo que se ha dado en llamar la “filosofía del tiempo libre”, ya en la sección que recoge la colección más completa de piezas de ajedrez y tableros existente en España. Además de otro tipo de juegos medievales, como el conocido Manqala califal. Y, finalmente, dentro del área expositiva denominada “El trovador de la Virgen”, se reúnen, por primera vez en dos siglos, las Cantigas de Nuestra Señora, las joyas de esta sección y del conjunto expositivo, que muestran la importancia de la Virgen en el siglo XIII. Las Cantigas de Alfonso X constituyen el cancionero mariano más rico de toda la Edad Media.

Autor e intérprete

Expo-Alfonso-X-5El monarca no sólo fue su autor, sino que no dudó en cantar y danzar sus composiciones en honor de la Virgen. Los 420 poemas, escritos en gallego, con su correspondiente notación musical e ilustradas con bellísimas imágenes pintadas, permiten contemplar, oír y sentir la compleja sociedad de la España del siglo XIII, y son, ante todo, el repertorio musical europeo más importante de la lírica medieval. “Se trata de un material único que nos permite conocer e investigar el folclore musical europeo; sin ellas, la música popular nos sería prácticamente desconocida. Los códices no son más que una línea melódica provista de un ritmo, aunque todavía presentan problemas de interpretación. Sones e instrumentos musicales de aquella época han quedado inmortalizados en los textos e imágenes del taller real”, afirma Bango Torviso. El monarca quería que los ejemplares de las Cantigas permanecieran juntos en la catedral donde se le enterrara, que, finalmente, fue Sevilla, y que sirvieran para oficiar los servicios religiosos, tal y como servían durante la vida de rey, que incluso bailaba en los oficios al son de las melodías. Pero en el siglo XIV los ejemplares estaban ya dispersos: uno terminó en Toledo, dos en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y el cuarto en Florencia. “En este siglo XX no se han expuesto juntos, o eso creo casi con total seguridad, y anteriormente habría sido mucho más difícil”, explicó Bongo Torviso.

Aún quedaría admirar las diferentes secciones dedicadas a la orfebrería, con joyas únicas como el relicario de las Tablas Alfonsíes (que sólo han salido una vez de la Catedral de Sevilla), el relicario del Santo Sepulcro (joya de la orfebrería parisina del siglo XIII)… Así como la excepcional colección de tallas de la Virgen: la de Cañas, las de Batallas, de Jerusalén, del Paraíso… Y, más sorprendente aún, la Virgen Abridera de Allariz, una de las dos únicas conservadas del siglo XIII, con réplicas decimonónicas en varias de las grandes colecciones del mundo. Hay telas, además, significativas, como la capa del Infante don Sancho (con las armas de Aragón y Castilla). Para el montaje de esta muestra –organizada por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el Ayuntamiento de Murcia y Caja Mediterráneo– se ha contado con la colaboración de excepcionales centros culturales de España, Italia, Francia y Gran Bretaña, como The British Library (Londres), la Biblioteca Nacional de Florencia y la de París, el Museo del Prado, Patrimonio Nacional, la Biblioteca Nacional, el Museo de Arte de Cataluña, la Catedral de Sevilla, el Museo Arqueológico Nacional, el Instituto Valenciano de Don Juan y la Catedral de Pamplona, entre otras.

jcrodriguez@vidanueva.es

En el nº 2.682 de Vida Nueva.

Actualizado
06/11/2009
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