El Gobierno cubano permite una misa al mes en sus cárceles

La medida contribuirá a facilitar el trabajo que la Iglesia realiza desde hace años en la Pastoral Penitenciaria

Cárcel-cubana(Araceli Cantero Guibert– Miami) Una nueva normativa del Gobierno cubano, en curso desde este mes, permitirá que se oficien misas y otras celebraciones de culto, de manera periódica (una vez al mes), en las cárceles del país, y posibilitará el acceso a las mismas de un sacerdote acompañado por un equipo de laicos. Sin embargo, esta medida, que se añade a las visitas personales que pueden seguir solicitando los presos, no ha pillado por sorpresa a la Iglesia católica, que lleva años demandando la posibilidad de ampliar su servicio pastoral a los presos.

Ya en febrero de 2008, fue una petición expresa del secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, durante su visita a la isla por las mismas fechas en que Fidel Castro dimitía en favor de su hermano Raúl. Tres meses después, fue un compromiso de los obispos cubanos ante el papa Benedicto XVI durante su vista ad limina, cuando le expusieron las tareas pastorales más urgentes.
En su discurso al Pontífice, el entonces presidente del Episcopado y arzobispo de Camagüey, Juan García Rodríguez, recordó la visita del cardenal Bertone y su deseo de dar continuidad a los temas abordados por él en Cuba. “Por ello, entre otras cuestiones, –afirmaba– nos empeñamos en la solicitud de construir nuevos templos donde no los hay, tener un acceso habitual y adecuado a los medios de comunicación social, así como obtener mayores facilidades para atender espiritualmente a los presos, tal y como se establece en las legislaciones nacionales e internacionales”.

PetitDe hecho, desde hace unos 15 años, la Iglesia cubana ha ido estructurando el apoyo a los presos y a sus familias en todas las diócesis. “La principal dificultad  –explica a Vida Nueva el obispo auxiliar de La Habana, Alfredo Petit– es que se concedía la asistencia religiosa de modo personal al preso que la solicitara a través de su reeducador”. Y aclara: “Lo ‘nuevo’ es que ahora se abre ‘en principio’ a todas las prisiones, siempre con la previa petición de los presos, y se permitirán celebraciones conjuntas, pues antes había que ver preso por preso”. Aunque “hace mucho tiempo que nos ocupamos de la pastoral penitenciaria, de las familias de los presos y de ayudar económicamente a sus necesidades”, subraya el prelado.

El pasado mes de diciembre, y por primera vez después de la Revolución, él y otros cuatro obispos (incluido el cardenal de La Habana, Jaime Ortega) celebraron la Eucaristía en distintas cárceles con ocasión de la Navidad. Lo hicieron acompañados de algún sacerdote, seminaristas y religiosas, y “las autoridades carcelarias se extremaron en la hospitalidad y la amabilidad con nosotros”, confiesa Petit.

A la espera

También el actual presidente del Episcopado y arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, ha reconocido que el tema estaba sobre el tapete hace tiempo y que la Iglesia esperaba la autorización de “estos encuentros comunitarios donde celebrar la fe”. Por su parte, el obispo de Pinar del Río y responsable de la Pastoral Penitenciaria y de Salud de dicho organismo, Jorge Enrique Serpa, manifestó a la agencia EFE que “cada diócesis ya tiene comunicación” de la nueva medida y “cada obispo verá cómo hacerla cristalizar según las posibilidades y las necesidades de los reclusos”.

Mientras, el portavoz del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), José Aurelio Paz, explicó a la misma fuente que se crearán para cada prisión dos equipos de cinco capellanes, acompañados por laicos, y se podrán utilizar “elementos de significación religiosa como crucifijos, biblias y libros de canto”. También podrán llevar cámaras para fotografiar sus reuniones. Los evangélicos en Cuba suman unos 600.000 creyentes. De momento, la nueva medida afecta a la Iglesia católica y otras Iglesias cristianas, aunque Paz piensa que más adelante quizá se pudieran establecer normas para otros grupos religiosos.

Desde Miami, el historiador y líder religioso Marcos Antonio Ramos apuntó que en Cuba se ha dado cierto grado de libertad de cultos, pero no de libertad religiosa en su sentido más amplio. Entrevistado por el Diario Las Américas, Ramos valoró este paso como una modificación de la política religiosa del Gobierno, “de la restricción total hacia la concesión gradual de espacios”. Aunque admitió: “El Gobierno ha tenido éxito en poder controlar las manifestaciones religiosas. Si permiten ahora ese tipo de actividad, es porque creen que pueden controlarla”.

En todo caso, “sólo el tiempo puede decir los verdaderos resultados de la nueva medida. La experiencia nos dice que del dicho al hecho hay mucho trecho”, concluye el obispo Petit.

En el nº 2.676 de Vida Nueva.

Actualizado
25/09/2009
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