La Eucaristía es decisiva para el futuro de Asia

Los obispos del continente hacen un llamamiento a la unidad y a la misión

Religiosa-comulgando(María Gómez) La Eucaristía es un elemento que aúna en la diversidad y una respuesta a las angustias del mundo; de ahí su importancia para que ocupe un lugar central en la vida del creyente. Éste es, grosso modo, el llamamiento de los obispos de Asia, después de varias jornadas de reflexión en torno al lema Vivir la Eucaristía en Asia.

Así se titulaba la 9ª Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales del continente (FABC) que tuvo lugar en Manila (Filipinas) del 10 al 16 de agosto, y donde participaron 137 obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de 23 países. En el mensaje final se apela a la esperanza y a la misión: “El alma de Asia tiene sed de armonía universal. La Eucaristía responde a esta búsqueda; todo cristiano y toda comunidad deben convertirse en lo que celebran: unidad en la diversidad”; “nuestras celebraciones eucarísticas necesitan tocar los corazones de los asiáticos, que aman el color, las flores, los símbolos, la música y la contemplación”; y “estamos convencidos de que una celebración de la Eucaristía significativa, contemplativa, de experiencia y oración, tiene el potencial de hacer de las comunidades cristianas de Asia poderosos testigos de Jesús, testigos portadores de su presencia, su amor y su poder curativo”.

La Eucaristía es “el acto misionero más eficaz” que la comunidad eclesial puede cumplir, y, se añade en otro punto, las celebraciones deberían suscitar “el coraje para construir auténticas comunidades que reconcilien, perdonen y cuiden de los pobres y los marginados”.

No a la discriminación

Por eso, sigue el documento, “no podemos celebrar la Eucaristía y al mismo tiempo mantener, practicar o tolerar discriminaciones de base religiosa, étnica, cultura, de lengua, casta o clase. Si somos fundados y vivificados en el Cuerpo de Cristo, nos abrimos y llegamos a ser constructores de puentes en un mundo que está cada vez más dividido”.

La Asamblea Plenaria concluyó el domingo 16 en el Centro Pío XII de la capital filipina, con una celebración presidida por el enviado papal, el cardenal Francis Arinze. El prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos insistió en que el tema de la Eucaristía es decisivo para el futuro de la Iglesia en el continente.

También durante el encuentro final, la FABC quiso hacer un reconocimiento especial al padre Catalino Arevalo, sj, por su empeño al servicio del organismo y por ser el “padre de la Teología asiática”.

En el nº 2.672 de Vida Nueva.

Actualizado
28/08/2009
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