Benedicto XVI ultima su encíclica sobre la economía y el trabajo

‘Caritas in veritate’, que será firmada el 29 de junio, promueve los valores para una convivencia solidaria

trabajo(Darío Menor- Roma) La tercera encíclica de Benedicto XVI está en la última fase de cocción. Tras Deus caritas est y Spe salvi, Caritas in veritate (La caridad en la verdad) será firmada por el Pontífice el próximo 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, por lo que se espera que se publique en julio, cuando se concluya la traducción a los distintos idiomas. Caritas in veritate era objeto de rumores al menos desde la primavera de 2008, y el pasado fin de semana el Papa se refirió abiertamente a ella. Frente a los miembros de la Fundación ‘Centesimus Annus Pro Pontifice’, dijo que “dentro de poco se publicará mi encíclica dedicada al vasto tema de la economía y del trabajo”. El texto, añadió, resaltará “cuáles son, para nosotros, los cristianos, los objetivos que hay que perseguir y los valores que hay que promover y defender incansablemente para lograr una convivencia humana realmente libre y solidaria”.

La crisis, el terremoto social que causa y los desvaríos económicos que la han hecho nacer preocupan al Papa. En las últimas semanas han sido numerosas las referencias del Pontífice a estos temas. Se trataba del aperitivo previo a la contundente comida que supondrá la encíclica, un texto que puede enjugar las lágrimas al nuevo ejército de desarrapados nacido con la actual coyuntura económica. Iniciativas como la de los miembros de la fundación caritativa recibidos el pasado sábado son más necesarias que nunca en la “situación que hoy vive la humanidad”, sostiene Benedicto XVI. “La crisis financiera y económica en los países industrializados, los emergentes y los que están en desarrollo, demuestra que hay que replantearse algunos paradigmas económico-financieros dominantes en los últimos años”.

Bienestar para todos

Ha habido dos intervenciones recientes que desvelan algunos de los tótems venerados por los gurús de los negocios, que el Papa intentará desmontar con su encíclica. El primero salió de los labios de Giampaolo Crepaldi, secretario del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’, con ocasión del encuentro de obispos europeos responsables de cuestiones sociales celebrado en la ciudad croata de Zagreb del 8 al 10 de junio: “Hay que recuperar la verdadera naturaleza de las finanzas, favorecer la utilización de los recursos ahorrados allí donde beneficien a la economía real, al bienestar y al desarrollo de todos los hombres”. Nada, por tanto, de paraísos fiscales, chiringuitos financieros y demás castillos en el aire construidos por prestidigitadores de traje y corbata. La máxima hoy manida, pero hasta hace poco venerada, de dejar que el mercado se autorregule, debe ser enterrada, propone Crepaldi. Hay que sustituirla con la vieja regla de los keynesianos: más Estado. Por supuesto, más Estado, pero con valores. Éstos son los ingredientes “esenciales” para recuperar la confianza, paso imprescindible para salir de la actual situación. “La economía no sabe gobernarse sola sin ser mantenida por un sistema de valores que la trascienda, es decir, que no sea a su vez sólo económico. La economía, por sí misma, no es capaz de reconstruirlo cuando esto no se produce. No se salva ella sola, como han pensado durante mucho tiempo los que sostenían que la ‘mano invisible’ del mercado lo arreglaba todo”.

economiaEl segundo discurso que desvela alguna de las claves de la próxima encíclica de Benedicto XVI es de Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante las dependencias de Naciones Unidas en Ginebra. Frente a los presentes en la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Tomasi denunció la avidez y codicia de los dirigentes de las grandes empresas. Estos dos elementos han provocado el nacimiento de una economía “digital”, alejada de la producción de bienes y servicios que responden a las verdaderas necesidades del ser humano. A esta bulimia económica, el representante de la Santa Sede añadió la “falta de valores éticos” como explicación a la crisis. En la conferencia de la OIT había numerosos representantes del mundo empresarial. A ellos les pidió que “mantengan los puestos de trabajo, no sólo en las grandes corporaciones, sino también en las pequeñas y medianas empresas”. Para ello, empero, se ha de tener una concepción del trabajo que no vea sólo al empleado como un elemento productor más. “Se ha de valorar que la capacidad creativa de una persona, ya sea grande o pequeña, se ha puesto al servicio de un bien común. No es importante lo que se produce, sino la dignidad como persona del trabajador, también cuando no está trabajando o está en paro”.

En la misma línea de denuncia social se enmarcan las palabras pronunciadas por el Papa después de rezar el Angelus del pasado domingo 14. Benedicto XVI recordó que los próximos 24 y 25 de junio tendrá lugar en Nueva York la Conferencia de Naciones Unidas sobre la crisis económica y sobre el impacto que ésta tiene en el desarrollo. En un análisis optimista, el Pontífice afirmó que la actual coyuntura económica se puede transformar en “una oportunidad” para favorecer “una mayor atención por la dignidad de toda persona humana”, así como para “promover una justa distribución del poder de decisión y de los recursos”. “En este día deseo recordar en especial a los centenares de millones de personas que sufren a causa del hambre. Es una realidad absolutamente inaceptable, que a pesar de los esfuerzos de las última décadas no logra reducirse”, añadió. En clave más eclesial, Benedicto XVI había hablado, antes del rezo del Angelus, de la solemnidad del Corpus Christi, la cual está “íntimamente ligada a la Pascua y a Pentecostés: la muerte y la resurrección de Jesús y la efusión del Espíritu Santo constituyen sus presupuestos”.

Ante el Año Sacerdotal

benedicto-corpusEl mensaje dominical del Pontífice se cerró recordando que el 19 de junio comenzaba el Año Sacerdotal, en el 150º aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, san Juan María de Vianney: “Encomiendo a vuestras oraciones esta nueva iniciativa espiritual, que seguirá al Año Paulino, el cual se encamina hacia su conclusión. Que este nuevo año jubilar constituya una ocasión propicia para profundizar en el valor y la importancia de la misión sacerdotal y para pedir al Señor que otorgue a su Iglesia el don de numerosos y santos sacerdotes”. 

El portavoz vaticano, P. Federico Lombardi, ha realizado un interesante análisis sobre este Año Sacerdotal en Octava Dies, el informativo semanal del Centro Televisivo Vaticano (CTV), que él dirige. El Papa, según Lombardi, quiere que esta celebración provoque una renovación interna en la Iglesia por medio de la oración de los sacerdotes. “Si el problema de la unión con Dios existe en todos los cristianos, se presenta de forma particular en los sacerdotes, requeridos por todos los lados”, dijo el portavoz.

dmenor@vidanueva.es 

En el nº 2.665 de Vida Nueva.

Actualizado
19/06/2009
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