Jan Graubner: “Nuestras comunidades esperan el aliento en la fe”

Presidente del Episcopado checo

jan-graubner(María Gómez) El próximo 26 de septiembre, Benedicto XVI iniciará una visita pastoral de tres días a la República Checa. “¡Le esperamos con entusiasmo!”, responde Jan Graubner, arzobispo de Olomouc y presidente de la Conferencia Episcopal Checa, quien ya fue testigo de las tres visitas de Juan Pablo II (1990, 1995 y 1997). Grauber declara a Vida Nueva que las palabras del Papa “seguramente sí” encontrarán eco, incluso en un país tan laicista como el suyo. El viaje tendrá lugar en vísperas del 20º aniversario de la ‘Revolución de Terciopelo’ y de la caída del muro de Berlín, una fecha que “nos recuerda que los jóvenes piensan de otra manera”, lo cual es, a la vez, una “buena señal” y un “peligro”.

¿Cómo ha recibido la Iglesia checa el anuncio de este viaje?

Con alegría, porque era la tercera vez que invitábamos al Santo Padre y finalmente nos ha dado una respuesta positiva. ¡Le esperamos con entusiasmo!

Cierta curiosidad

En un país tan dominado por el laicismo y la indiferencia religiosa, ¿qué respuesta esperan por parte de los fieles y de la sociedad?

La situación actual de nuestra sociedad es un reflejo de la historia de nuestro país. Primero fue la revolución husita; después la Reforma del protestantismo, seguida de la Contrarreforma unida al Gobierno de los Austrias; la liberación nacional con una propaganda de tipo protestante; el Modernismo, que significó un decaimiento de la Iglesia y el nacimiento de la Iglesia nacional; el período largo del comunismo ateísta, y, junto a todo esto, la búsqueda del bienestar en nuestros días… Esto ha dejado huella. Pero, a pesar de todo, existen comunidades eclesiales vivas. Éstas esperan el aliento en la fe. De los demás, si bien no hay un profundo interés por temas religiosos, se puede esperar curiosidad; muchos vendrán sólo para ver al Papa.

¿Cuál es su mayor necesidad hoy? ¿Mayor apoyo político? ¿Más vocaciones? ¿Mayor compromiso de los laicos?

Con seguridad, todo lo que menciona es necesario, pero en mi opinión, son sólo caminos y medios. Lo más importante, y lo necesita toda Europa, es descubrir de nuevo y aceptar al Dios amor. Donde no se vive la presencia de Dios no hay amor, que vive por y para el otro, que es fiel y no tiene miedo al sacrificio. La sociedad que no vive este valor del amor muere, no tiene esperanza, la gente vive sólo para sí misma y para el momento presente, las crisis aumentan. También faltan familias sanas, no hay vocaciones sacerdotales y no hay buenos políticos, que sirvan para el bien común. Todo esto se puede cambiar. Para el cambio positivo pueden colaborar todos los que estén dispuestos a dejar gobernar al Dios amor, los que comiencen a hacer el bien para los demás.

¿Las palabras de Benedicto XVI serán del interés de los no creyentes?

Seguramente sí. De todas formas, no depende sólo de sus palabras, sino del ambiente general, de la actitud y la actividad de los creyentes. La experiencia de las visitas de Juan Pablo II nos muestra que para los creyentes fue un estímulo y para muchos una oportunidad para reflexionar. Siempre acontecen algunas conversiones y nuevas vocaciones religiosas y sacerdotales.

¿Este viaje podría, por ejemplo, acelerar la firma del Concordato?

Entre la República Checa y la Santa Sede hay un Concordato que no ha sido ratificado por el Parlamento ni firmado por el presidente del país. El Concordato es importante, pero lo es más crear unas relaciones donde haya voluntad de colaboración recíproca. El Concordato no nos da nada nuevo, lo que contiene se está llevando a la práctica en la actualidad. Es, sobre todo, una cuestión de seguridad, de derecho. No soluciona, por ejemplo, la restitución de bienes eclesiásticos, sólo promete una pronta solución.

Un posible peligro

En el 20º aniversario de la caída del muro de Berlín, ¿qué implicaciones puede tener esta visita?

Este aniversario nos recuerda, por ejemplo, que la generación de los jóvenes piensa de otra manera, no conoce el comunismo. Esto es, por una parte, una buena señal, porque viven en democracia y no conocieron el régimen totalitario, pero, por otra parte, muestra el peligro de una nueva caída en un régimen totalitario si no son capaces de dejarse enseñar por las experiencias históricas. En la Europa comunitaria no es muy probable que en la crisis caigan sólo algunas naciones. Nuestros destinos están ahora unidos.

¿Cómo se prepararán estos meses?

En las parroquias se reza por el éxito de la visita, por una buena acogida del Papa y para que nosotros seamos estímulo. Hemos publicado unos materiales de preparación espiritual y hemos escrito cartas pastorales. El tema es el mismo que el de la visita: el Papa estará con nosotros tres días, por lo que hemos escogido tres temas: fe, esperanza y amor.

En el nº 2.664 de Vida Nueva.

Actualizado
12/06/2009
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