Daniel Pajuelo: “El rap es una oportunidad para hablar a los jóvenes”

Marianista y rapero

smdani(José Ramón Navarro Pareja) “A Dios no le es ajeno nada”, afirma convencido Daniel Pajuelo, un marianista valenciano de 31 años que reparte su tiempo entre su vocación religiosa, sus alumnos de ESO, la informática, los grupos juveniles marianistas y, ahora, la música. Daniel, o mejor smdani, acaba de publicar su primer disco de rap, una valiente incursión cristiana en un mundo donde abunda el anticlericalismo y la secularización. Desde pequeño me atraía este tipo de música. Me gustaba bailar breakdance, pero no escuchaba las letras”, afirma Daniel. Luego, en los años 90, “llegué a aborrecer el rap español, era algo carente de sentido y de contenidos”. Sin embargo, hace unos años encontró en la Red el trabajo de Praxiz, un grupo de rap evangélico que “hablaba de Jesús y lo hacía de forma clara y directa, llena de pasión y de testimonio personal”. Aquello le supuso una fuerte motivación para recuperar aquel interés por el rap. “Descubrí que sí, que había una forma de hacer esta música que tenía un modelo y unos contenidos”, añade Daniel. “De lo que escuchaba, aprendía, y pronto comencé a sentir la necesidad de completarlo con mi propio testimonio”.

Cadenas

De esta colaboración surge el disco 3n–Dando vida, un título que se inspira en la película Cadena de favores y que explica bien la filosofía del trabajo. Primero, porque el disco sólo ha sido posible gracias a la colaboración desinteresada de un gran número de amigos de Daniel, en especial de los raperos madrileños Blanca y Javi. Y, segundo, porque como en la película –donde el joven protagonista traza un plan para ayudar a tres personas y que éstas, a su vez, hagan lo mismo a otras tres personas, de manera que se cree una cadena de favores que cambie el mundo–, smdani también quiere trasmitir la idea de que “el origen de esta cadena está en Cristo y se prolonga hasta nuestros días”. Y es que Daniel Pajuelo está convencido de que “el rap es muy potente desde un punto de vista comunicativo”. “Un joven que no escucha en clase o en la catequesis es capaz de aprenderse de memoria estas letras”, por lo que esta música “es una buena oportunidad para hablar a los jóvenes”, e incluso de llevar “el mensaje de la Iglesia a muchos adolescentes a los que el lenguaje eclesial les es extraño, ajeno e incluso les produce rechazo”.

Su trabajo también cuenta con el hándicap de que, a pesar de esa presencia de grupos cristianos, la cultura del hip hop sigue siendo marcadamente atea y anticlerical. “Es un ateísmo sin fundamento. Muchos raperos apenas conocen nada de la Iglesia, pero se creen autorizados para criticarla de pies a cabeza”. Por ello, smdani entiende que esta música, “más que un medio para evangelizar, también debe ser evangelizada”. Quizás por ello comienza su primer tema, Dios de vivos, pidiendo paso: “Llego y rimo aquí, este es mi turno; esta labor de despertar las mentes yo no eludo”, para después confesar que su mensaje, “que a tus tímpanos disparo”, es que “tu mente y corazón abras sin reparos”.

El rap se difunde de boca en boca”, y este disco no será menos. Desde el 17 de mayo la maqueta puede descargarse desde el sitio http://smdani.marianistas.org y su promoción se está haciendo a través de las redes sociales, el correo electrónico y las páginas web especializadas en rap. “No queremos ganar dinero con este trabajo, ni que el coste sea un problema para su adquisición”, afirma Daniel. “Lo más grande que he recibido, la fe y el amor de mis padres, hermanos y amigos, nunca podré pagarlo. Así que, como este trabajo es fruto del amor y no tiene precio, sólo puede ser distribuido gratuitamente. “Dad gratis, lo que gratis recibisteis”, recuerda Daniel.

En apenas unos días las descargas ya superan el millar, y Daniel confía en que, gracias a esta “difusión viral”, los jóvenes conozcan al “Dios de vivos, no de muertos, Dios de vida y de Verdad, es el Dios a quien buscamos, su rostro traerá la Paz”.

En esencia

Una película: La princesa prometida, de Rob Reiner.

Un libro: La historia interminable, de Michael Ende.

Una canción: cualquiera de Brotes de Olivo.

Un rincón del mundo: Valencia, por su cielo.

Un deseo frustrado: no poder cambiarme a mí mismo.

Un recuerdo de la infancia: cuando nació mi hermana pequeña. Fue un parto con problemas para ella y para mi madre. Al final se salvaron las dos y en ello vi la presencia de Dios.

Una aspiración: ser fiel hasta el final en mi vocación.

Una persona: Jesús.

La última alegría: la comunión de mi ahijada.

La mayor tristeza: el sufrimiento de los seres queridos.

Un sueño: una Iglesia acogedora.

Un regalo: la propia vida.

Un valor: la autosuperación.

Me gustaría que me recordasen por… haber vivido dando vida.

En el nº 2.661 de Vida Nueva.

Actualizado
22/05/2009
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