La Iglesia de Ecuador lanza su misión nacional

(J. L. C.) El 23 de abril, en el marco de su Asamblea Plenaria, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana concelebró una solemne Eucaristía en la Basílica del Voto Nacional con la que oficialmente tenía lugar el lanzamiento de la Misión Nacional de la Iglesia en el país andino. La ceremonia, presidida por el arzobispo de Guayaquil y cabeza visible del citado organismo, Antonio Arregui, contó también con la presencia del nuncio apostólico, el italiano Giacomo Guido Ottonello Pastorino, sacerdotes delegados de todas las provincias, representantes de las comunidades religiosas y una multitud ingente de fieles.

Queremos que esta Misión arranque con con la fuerza vivificadora del espíritu cristiano”, alentó en su homilía Arregui, para quien “la misión es cumplir el imperioso encargo” del Señor, un “mensaje de Salvación” que es la “mejor propuesta”, donde “adquiere sentido nuestra existencia”. Rememorando la Conferencia de Aparecida, el prelado defendió que “la Iglesia necesita una fuerte sacudida, una conmoción”, porque “todos sus hijos somos llamados a redescubrir que hemos sido enviados”. “Hoy -añadió- necesitamos un nuevo Pentecostés, para dejar atrás esa postura cómoda, perezosa; los cristianos no podemos conformarnos; al inicio de la Misión toda la Iglesia, cada bautizado, cada sacerdote, cada obispo, debe redescubrir la Palabra; la Palabra que debe hacerse convicción; para identificarnos con Jesús, este deber ser un nuevo Pentecostés”.

Tras la comunión -según detalla el Episcopado-, su presidente hizo entrega a cada obispo de la réplica de los retablos de la Misión Nacional, de un DVD con el material para trabajar en las diócesis y de una luz, que “representa la luz de Cristo que ilumina este proceso”.

En el nº 2.658 de Vida Nueva.

Actualizado
01/05/2009
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